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Declaración del Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, sobre las inundaciones en Pakistán

NUEVA YORK/GINEBRA/ISLAMABAD, 20 de agosto de 2010 – “Madres que huyen de sus viviendas inundadas llevándose apenas los bebés que cargan sobre sus espaldas; personas que gesticulan pidiendo ayuda desde los techos de las casas y cobertizos, rodeados por las aguas que siguen creciendo; niños y niñas que, acuciados por la sed, beben agua contaminada. Aunque la tragedia humanitaria de Pakistán ya ha adquirido dimensiones trágicas, la grave carencia de fondos limita nuestra capacidad de salvar vidas. Y se trata de una crisis que continúa agravándose.

El desastre provocado por las intensas lluvias monzónicas y las inundaciones en Pakistán es de una escala inmensa. Una quinta parte de la superficie del país se encuentra bajo las aguas, que han destruido a su paso aldeas enteras. Más de 900.000 viviendas han sido dañadas o destruidas por las lluvias y las inundaciones, que afectan hasta la fecha a 15,4 millones de personas.

Para los habitantes más pobres y vulnerables de Pakistán, las consecuencias de las inundaciones son graves. Y los niños, que constituyen el sector más vulnerable entre los vulnerables, son los más amenazados. A menos que el mundo responda de inmediato, una creciente proporción de los 3,5 millones de niños y niñas afectados por las inundaciones correrá peligro de contraer mortíferas enfermedades transmitidas por el agua, como la disentería, la diarrea y el cólera.

UNICEF y sus aliados suministran agua potable a unos 1,5 millones de personas por día, y ayudan a reunir a los niños separados con sus familias. Colabora asimismo con la Organización Mundial de la Salud para mantener a raya diversas enfermedades que amenazan gravemente la salud mediante la vacunación de miles de niños y niñas en centros de acogida y campamentos, y trabaja estrechamente con el Programa Mundial de Alimentos suministrando suplementos de nutrición de alto contenido energético a niños y niñas menores de cinco años.

Sin embargo, ni siquiera esos esfuerzos son suficientes para satisfacer las demandas actuales de millones de familias desplazadas. Debido a que las aguas siguen creciendo, a que continúa la evacuación de damnificados y a que se pronostica que seguirá lloviendo, aumentan hora a hora las probabilidades de que se produzca una tragedia aún peor que la actual.

La necesidad de apoyo mucho mayor que el actual no podría ser mas urgente. Si contamos con un apoyo significativo y sostenido, una vez que hayamos logrado satisfacer las necesidades más apremiantes podremos ayudar a reconstruir escuelas, restaurar la infraestructura y volver a instaurar medidas de protección de la infancia, pero antes debemos seguir salvando vidas.

UNICEF hace un llamamiento a la comunidad mundial de donantes para que nos ayude a proteger a los niños y niñas del Pakistán y a garantizar que las inundaciones que han destruido sus hogares no destruyan también su futuro”.

Para obtener más información, sírvase dirigirse a:
Patrick McCormick, Sección de Medios de Comunicación de UNICEF, Nueva York, 
tel.: + 1 212 326-7426,
correo electrónico: pmccormick@unicef.org.


 

 

 

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