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Comunicado de prensa

El Día Mundial contra el Trabajo Infantil nos recuerda la necesidad de combatir las formas más graves de explotación

GINEBRA, Suiza, 12 de junio de 2009 – Con motivo de la décima celebración anual del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, UNICEF y sus aliados hacen un llamamiento en pro de medidas que combatan las condiciones subyacentes de la pobreza que constituyen la causa del trabajo infantil. Uno de los componentes fundamentales de cualquier enfoque integral eficaz del problema es el aumento del acceso a la educación de buena calidad para todos los niños, y en especial para las niñas de familias pobres o que viven en zonas rurales.

Una alta proporción de los 100 millones de niñas que trabajan en el mundo realizan tareas similares a las de los varones, pero con frecuencia sufren privaciones adicionales y corren más peligros que éstos. Además, las niñas suelen estar sometidas a las peores condiciones laborales, ya que a menudo sus lugares de trabajo no están a la vista, porque están ocultos tras los muros de las fábricas, en lo más profundo de los campos o detrás de las puertas de sus propios hogares.

“Muchas niñas realizan las mismas labores agrícolas o fabriles que los niños, pero sufren una carga más pesada porque también deben dedicar muchas horas a las tareas domésticas en sus hogares o fuera de ellos", explica Susan Bissell, Jefa de Protección de la Infancia de UNICEF. "El público no suele ver que muchas niñas de corta edad hacen trabajo domésticos fuera de sus hogares, lo que las expone a otros riesgos y peligros”.

Cuando se trata de decidir si las niñas pueden ir a la escuela, sus familias sufren la influencia de factores culturales y socioeconómicos. Además, existen otros factores que limitan la educación de las niñas, especialmente cuando llegan a la pubertad, como los peligros que puedan sufrir al ir o regresar de la escuela o la falta de instalaciones adecuadas de agua y saneamiento en los establecimientos de educación.

 Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre las formas más graves de trabajo infantil figuran prácticas tales como la venta o trata de niños; el reclutamiento forzoso de niños soldados; la oferta o el abuso de menores en la prostitución o la producción de pornografía; y la oferta, la obtención y el uso de niños y niñas con fines ilícitos o para cualquier otra actividad que pueda perjudicarles.

El informe mundial más reciente sobre el trabajo infantil de la OIT indica que en 2004 había en el mundo 126 millones de niños y niñas involucrados en trabajos peligrosos que amenazaban su seguridad, su salud y su desarrollo. Los más explotados suelen ser los niños más vulnerables, como las niñas, los huérfanos, los menores provenientes de minorías étnicas y los niños de la calle, quienes también constituyen la mayor parte de la población infantil que no recibe educación escolar.

“La educación les ofrece a los niños un ámbito seguro, pero cuando las familias deben escoger si es el niño o la niña quien debe ir a la escuela, las niñas suelen llevar las de perder", comenta la Sra. Bissell. “Entre las modalidades más eficaces de combatir las condiciones que son causa del trabajo infantil figuran el mejoramiento de la educación escolar de los niños y niñas de las comunidades pobres, el aumento del acceso a programas de educación flexibles y debidamente financiados de los niños que trabajan y de otros menores marginados, y la eliminación del costo de la matriculación en la escuela primaria”.

En 2000, UNICEF, IKEA y el Gobierno de la India establecieron una alianza orientada a atacar las causas profundas del trabajo infantil en la región productora de alfombras de ese país. Como resultado de esa alianza, en unas 500 aldeas de la región oriental del Estado de Uttar Pradesh se puesto en marcha un programa que hizo posible que unos 80.000 niños y niñas que no iban a la escuela recibieran educación. Desde entonces, IKEA y UNICEF han ampliado la cobertura de ese programa a otras aldeas de las regiones de Uttar Pradesh donde se fabrican alfombras y artículos de metal, así como a las regiones algodoneras del Estado de Andhra Pradesh.

Sin embargo, los avances logrados en años recientes en materia de aumento del acceso a la educación y de reducción del trabajo infantil peligran debido a la crisis económica y financiera mundial, que amenaza la continuidad del progreso logrado. Pese a que muchos países han conquistado la meta de la educación primaria universal de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en muchos otros, en especial los de África subsahariana, las tasas de escolaridad primaria y secundaria continúan siendo bajas.

En este año, en que también celebramos el vigésimo aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, el mundo aún está muy lejos de su objetivo de eliminar la disparidad de género en la educación primaria y secundaria. UNICEF hace hincapié en que tanto las niñas como los varones tienen derecho a la educación. Las niñas que reciben educación tienen más probabilidades futuras de evitar la pobreza y garantizar la educación de sus propios hijos, lo que ayuda a combatir el trabajo infantil.


Nota: Los datos estadísticos citados provienen de la Organización Internacional del Trabajo.

Acerca de UNICEF
UNICEF trabaja sobre el terreno en más de 150 países y territorios para ayudar a los niños y niñas a sobrevivir y avanzar en la vida desde la primera infancia hasta la adolescencia. El mayor proveedor de vacunas a los países en desarrollo, UNICEF apoya la salud y la nutrición de la infancia, el abastecimiento de agua y saneamiento de calidad, la prestación de educación básica de calidad para todos los niños y niñas y la protección de los niños y niñas contra la violencia, la explotación y el SIDA. UNICEF está financiado en su totalidad por las contribuciones voluntarias de individuos, empresas, fundaciones y gobiernos.

Para obtener más información, póngase en contacto con:
Kate Donovan, Sección de Medios de Comunicación de UNICEF, Nueva York, + 1 212-326-7452, kdonovan@unicef.org


 

 

 

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