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El sarampión

Introducción

El sarampión sigue siendo una de las causas principales de mortalidad infantil a pesar de que desde hace 40 años existe una vacuna segura y eficaz contra esta enfermedad. El sarampión es una de las enfermedades conocidas más contagiosas y muchos niños y niñas no inmunes contraen esta enfermedad respiratoria si se exponen al virus. El sarampión es una enfermedad aguda producida por un virus de la familia del paramixovirus. Durante las primeras semanas después de contraer el sarampión, afecta el sistema inmune de la niña o del niño y cualquier resfriado normal o diarrea podrá derivar en una enfermedad de riesgo para la vida del menor en aquellos países en desarrollo donde la población infantil tiene un acceso limitado, o nulo, a los tratamientos médicos.

Datos principales sobre el sarampión

  • Se calcula que unos 450 niños y niñas, la mayoría niños, mueren a diario de sarampión a pesar de que se pueda adquirir a bajo precio una vacuna eficaz y segura.
  • Vacunar a un niño contra el sarampión cuesta menos de 1 dólar.
  • UNICEF adquirió 173 millones de dosis de vacunas contra el sarampión en 2008, empaquetados con dispositivos de jeringas seguros.
  • En mayo de 2005 se estableció un objetivo en la Asamblea Mundial de la Salud para reducir el 90% de las muertes por sarampión antes de 2010, en comparación con los datos del año 2000.
  • A pesar de haber logrado con éxito reducir en todo el mundo la mortalidad por sarampión, 164.000 personas murieron a causa de esta enfermedad en 2008, la fecha más reciente de la que se disponen datos.

Estrategia para reducir la mortalidad

La reducción mundial de muertes por sarampión refleja el respaldo y compromiso de la Iniciativa contra el sarampión por incrementar la cobertura de la inmunización y el de los gobiernos nacionales por seguir la estrategia general de la Organización Mundial de la Salud (OMS)/UNICEF para reducir la mortalidad por sarampión. Esta estrategia consiste en cuatro elementos fundamentales:

1. Suministrar al menos una dosis de vacuna del sarampión, aplicada a los nueve meses de edad o poco después, a través de una vacunación sistemática que cubra como mínimo al 90% de niñas y niños en cada distrito y a escala nacional;
2. Proporcionar a todas las niñas y los niños una segunda oportunidad para recibir vacunación contra el sarampión;
3. Establecer un sistema eficaz de supervisión;
4. Mejorar la gestión clínica de los casos complicados, incluido el suministro de suplementos de vitamina A.

Actualizado en enero de 2010


 

 

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