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La política de UNICEF con respecto a la alimentación de los lactantes y el VIH

  • UNICEF y otros organismos de las Naciones Unidas recomiendan que las mujeres portadoras del VIH amamanten exclusivamente a sus hijos durante los primeros seis meses de vida, a menos que en ese lapso dispongan de métodos sustitutivos de alimentación que estén al alcance de sus presupuestos y sean aceptables, viables, asequibles, sostenibles y seguros. Pese a que en gran parte del mundo en desarrollo no existan esas condiciones, se recomienda que en los lugares donde se cumplan esos requisitos las madres infectadas con el VIH eviten amamantar a sus hijos.

  • Aún en el caso de que todas las mujeres portadoras del VIH que no reciben tratamiento amamantaran a sus hijos, la mayoría de ellos –alrededor de un 80%– no contraería la infección a través de la leche materna. Sin embargo, entre el 5% y el 20% de esos lactantes se infectaría con el virus. Por lo tanto, existe el riesgo de infección.

  • Debido a ello, para las madres que viven con el VIH el método más adecuado de alimentación de sus hijos lactantes dependerá de las circunstancias individuales de cada una. Cada madre debe contar con la información necesaria para tomar una decisión al respecto con conocimiento de causa y recibir el apoyo que necesite para poner en práctica esa decisión. 

  • Si la alimentación con sucedáneos de la leche materna no fuera aceptable, viable, sostenible y segura –o no estuviera al alcance del presupuesto de la familia– se recomienda que cuando el lactante haya cumplido seis meses de vida se le siga amamantando y se le suministren también alimentos adicionales. Asimismo, se deberían realizar evaluaciones periódicas del estado de salud de la madre y el hijo. La práctica de la lactancia materna debería continuar hasta que la criatura pueda recibir una alimentación segura y adecuada desde el punto de vista de la nutrición. 

  • Se debería alentar firmemente a las madres de lactantes y niños de corta edad que estén infectados con el VIH a que continúen amamantándolos.

  • Independientemente de que se trate de un niño amamantado o alimentado con sucedáneos de la leche materna, los servicios sanitarios deberían vigilar el estado de salud de todos los lactantes que corran riesgo de contraer el VIH, además de ofrecer orientación y apoyo con respecto a su alimentación, especialmente en circunstancias cruciales, como el diagnóstico de la infección del lactante o cuando éste cumpla seis meses de edad, que es cuando puede comenzar a recibir alimentos complementarios. 

  • Los gobiernos y otras partes interesadas deberían fomentar y respaldar la lactancia materna en la comunidad en general. Deberían ofrecer apoyo activo a las madres infectadas con el VIH que opten por brindar a sus hijos amamantamiento exclusivo y tomar medidas para que las mujeres infectadas con el VIH que prefieran alimentar a sus hijos con sucedáneos de la leche materna puedan hacerlo en condiciones de seguridad.

  • Los programas nacionales deberían ofrecer a los lactantes que corren peligro de contraer el VIH y a sus madres conjuntos de servicios relacionados con la atención de la salud que estén estrechamente vinculados con la prevención y el tratamiento del VIH, así como con los servicios de atención de las personas infectadas. Los servicios de atención de la salud deberían hacer todos los esfuerzos posibles por proteger de la infección con el VIH a todos los niños que no hayan estado infectados antes del alumbramiento. Esa protección debería ser aun mayor durante el período de lactancia materna.

  • Los gobiernos y los donantes deberían incrementar en gran medida su compromiso y su capacidad para poner en práctica la “Estrategia mundial para la alimentación del lactante y del niño pequeño” y el “Marco Estratégico para las Acciones Prioritarias relacionadas con el VIH y la alimentación infantil”. Aplicadas de manera conjunta, esas estrategias tienen como objetivo la prevención de las infecciones con el VIH, el mejoramiento de las tasas de supervivencia de los niños y las niñas en general y el avance mundial hacia la conquista de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que se relacionan con las cuestiones de la salud.

  • Saber si uno está o no infectado con el VIH tiene una importancia fundamental con respecto a la toma de decisiones sobre la alimentación, de manera que se debe dar prioridad al acceso de las madres y sus hijos a la prueba del VIH con carácter voluntario y confidencial. Sin embargo, el medio más eficaz de prevención de la transmisión del VIH de la madre al hijo es la educación básica sobre la infección. Todo esfuerzo por proteger a las jóvenes madres de la infección tiene una importancia vital, y por eso UNICEF respalda una amplia gama de programas que educan a las niñas y mujeres sobre el VIH y los peligros de infección.

 

 

 

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