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Perú: vacunación oportuna contra la Hepatitis B, frena la extinción de etnias Candoshi y Shapra

Lima – Perú, 3 de marzo de 2006.- Luego de dos años de haber iniciado la vacunación contra la hepatitis B entre los recién nacidos de las etnias Candoshi y Shapra los resultados permiten afirmar que el peligro de extinción de estos grupos étnicos ha desaparecido.

Precisamente para continuar con la ayuda que permitió la conservación de estas dos comunidades, que fueron devastadas por una epidemia de Hepatitis B, la Primera Dama de la Nación del Perú, señora Eliane Karp de Toledo, realizó hoy una visita a la zona de Musa Karusha donde ambas etnias se encuentran establecidas. La Primera Dama estuvo acompañada por la Ministra de Salud, señora Pilar Mazzetti, y del representante de UNICEF en Perú, señor Andrés Franco. La comitiva hizo entrega a la comunidad de una serie de equipos logísticos que permitirán continuar con el trabajo de inmunización. 

“Felicito al estado peruano por el esfuerzo desplegado al evitar la desaparición de dos comunidades ancestrales del Perú. El trabajo y el esfuerzo desplegado para lograr la vacunación contra la Hepatitis B de casi la totalidad de los niños de estas etnias es un logro que debe perdurar en el tiempo.  El compromiso de las autoridades para continuar en este proyecto significa la esperanza de vida para cientos de niños y niñas de las comunidades más alejadas del país”, señaló Andrés Franco representante de UNICEF en Perú.

Ambos grupos indígenas se ubican entre las márgenes de los ríos Morona y Pastaza, en la provincia del Alto Amazonas, departamento de Loreto. Son culturas ancestrales que hablan un dialecto común, diferente a cualquier otra comunidad étnica de la selva peruana. Esta característica constituye una prueba de su antigüedad y del alejamiento en el que permanecieron por cientos de años.

Sin embargo, a pesar de haberse mantenido fuera de todo contacto con la civilización occidental, en 1996, el Instituto Nacional de Salud llegó hasta estas poblaciones y reportó los primeros casos de Hepatitis B. Cinco años más tarde la enfermedad se había convertido en una epidemia que infectó a las tres cuartas partes de su población. Debido a esta crítica situación, el Ministerio de Salud inició en el año 2001 un proceso de vacunación que logró cubrir al 50 % de estas etnias ubicadas en una de las áreas más remotas de la amazonía peruana.

En agosto del 2003, UNICEF inicia su apoyo al proyecto con la implementación de siete nuevos puestos de vacunación así como el soporte logístico indispensable para que los equipos de vacunadores puedan llegar a las zonas de intervención. Esta ayuda consistió en su etapa inicial del suministro de 5 refrigeradoras solares, 68 termos porta vacunas, 100 termómetros y 7 deslizadores con sus respectivos motores. También se implementó un equipo básico de trabajo para el personal del Ministerio de Salud a fin de que puedan realizar su labor. 

La estrategia utilizada para frenar la epidemia fue la de vacunar a los recién nacidos antes que transcurrieran 24 horas de su nacimiento. De esta manera se evitaba la transmisión de la Hepatitis B de la madre al niño (transmisión vertical) y se completaba el tratamiento con otras tres dosis de vacuna antes de cumplir los seis meses de edad. De esta manera los niños Candoshi y Shapra quedan protegidos para toda la vida.

Si bien es cierto este fue el punto culminante de la estrategia, los resultados se dieron debido a que el proyecto contempló el seguimiento y monitoreo a las madres gestantes y el compromiso de los jefes de la comunidad, de los maestros y de los promotores y promotoras de salud. Sólo de esta manera se pudo captar el interés del 100 % de las gestantes y se hizo posible que desde julio del 2004 a junio del 2005 se hayan vacunado el 92% de los recién nacidos. De ellos, el 98% completó  las tres dosis indicadas. De manera complementaria, el Ministerio de Salud ha logrado inmunizar a la población general de los Candoshi y Shapra y a una alta proporción de la población Huambisa, Achuar, Awajum y Quichuas.
 
En ese sentido y para continuar con el trabajo ya iniciado, UNICEF donó en el reciente viaje a las comunidades: refrigeradoras solares, mosquiteros, microscopios, balanzas, termos para vacunas, un deslizador y dos motores, entre otros equipos.

El esfuerzo conjunto entre el estado peruano, las autoridades locales y la comunidad ha permitido frenar la extinción de estos pueblos. Es imperiosa la necesidad de mantener estos esfuerzos y realizar los seguimientos, evaluaciones, mejora de planes de trabajo, de acceso a las comunidades, para continuar con los logros obtenidos hasta el momento. De esta manera se evitará un rebrote de la epidemia de Hepatitis B  y  se podrá empezar con la tarea de combatir las altas tasas de prevalencia de malaria en estas zonas.  

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