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Primer Ministro y UNICEF presentan situación de la niñez en zonas cocaleras del Perú

Lima-Perú, 9 de febrero de 2006.- El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia – UNICEF presentó esta mañana el estudio Niños en Zonas Cocaleras, que llama la atención sobre la situación en la que se encuentran las niñas, niños y adolescentes que viven en las regiones productoras de hoja de coca en el Perú. El evento se llevó a cabo en la Presidencia del Consejo de Ministros, con la participación del señor Pedro Pablo Kuczynski, Presidente del Consejo de Ministros, y del señor Andrés Franco, Representante de UNICEF en el Perú.

El estudio se centra en los Valles de los ríos Apurímac-Ene y Alto Huallaga, zonas que contienen la mayor producción de coca del país y que son habitadas predominantemente por población rural en situación de pobreza y pobreza extrema. Señala cómo las condiciones de vida perpetúan el ciclo de pobreza y cómo los derechos de los niños se vulneran y se ven mermadas sus posibilidades de desarrollo. Sus habitantes carecen de servicios básicos de agua, desagüe, salud y educación, lo que afecta directamente el crecimiento y desarrollo de la niñez.

En la presentación del estudio, el Presidente del Consejo de Ministros, Pedro Pablo Kuczynski manifestó la necesidad de intensificar los esfuerzos para combatir la desnutrición en la infancia y mejorar la calidad de la educación pública, sobre todo la primaria, ya que los primeros años de vida de los niños son fundamentales para su desarrollo.

"Felicito a la Presidencia del Consejo de Ministros por contribuir a dar voz a los niños y niñas que viven en las zonas productoras de hoja de coca y dar así a conocer la realidad a la que se enfrentan día tras día. Las condiciones de vida en estos valles son muy duras para la infancia.  Su acceso a una educación básica completa resulta difícil porque empiezan a trabajar muy pronto, el embarazo es muy temprano y la cobertura de la escuela secundaria en esos poblados alcanza el 24,5 % frente a un 50% en las capitales distritales. Sigamos trabajando duro en la línea abierta por el estudio para cambiar la realidad de la infancia", expresó Nils Kastberg, Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.

“Esperamos que este estudio contribuya a construir un sistema efectivo de protección de derechos para los más pobres, los más pequeños y los más olvidados, especialmente los niños y niñas indígenas que viven en las zonas productoras de hoja de coca”, expresó el señor Andrés Franco, Representante de UNICEF en el Perú. Agregó que los hallazgos de este estudio servirán para reflexionar sobre la situación de la niñez en otros países donde la hoja de coca también es cultivada.

Si bien la educación es vista como un medio para alcanzar una mejor calidad de vida, el estudio revela que conforme aumenta la edad de los estudiantes disminuyen las tasas de matrícula. Mientras el 99% de los menores de 13 años están matriculados, sólo el 87% de los adolescentes entre 14 y 17 años siguen en la escuela. Esta paulatina deserción se debe al gasto que implica mantener a los hijos estudiando y al trabajo infantil y adolescente. Casi el 90% de las niñas y niños ayuda en la casa o trabaja en la chacra.

Desafortunadamente, el trabajo infantil es altamente valorado por la población, ya que además de generar ingresos adicionales para la familia, es considerado una actividad formativa y parte del proceso de aprendizaje que prepara a la niñez para el futuro. Los testimonios recogidos durante el estudio revelan que ni los adultos ni los jóvenes consideran el trabajo como un factor que interfiere con su educación o con su salud, como sería el caso de su participación en el procesamiento de la hoja de coca. Al respecto, un adolescente comentó lo siguiente: “Allí trabajas y ganas más, porque si empiezas a las 6 de la mañana te sales a las 2 o 3 de la tarde, y es un trabajo suave, un rato te cansarás en cargar la coca y llevarla hasta el lugar, pero es fácil, son menos horas que otro trabajo”.

El estudio también revela que los embarazos precoces son frecuentes en estas regiones, donde el 21% de las adolescentes entre 15 y 19 años de edad ya tiene un hijo o está gestando por primera vez. Es también preocupante que las jóvenes embarazas suelan ser retiradas de la escuela debido a que la población considera que son un mal ejemplo para el resto, negándoles su derecho a la educación. Adicionalmente, en estas regiones las mujeres no reciben los cuidados necesarios cuando están embarazadas: más del 25% de mujeres señaló no haber asistido a ningún tipo de control médico durante la gestación; el 67% señaló no haber tomado ningún suplemento de hierro y el 20% no se vacunó contra el tétano neonatal, vacuna fundamental debido a las precarias condiciones higiénicas de la zona.

En cuanto a los problemas de salud que afectan a la infancia, más del 26% de las niñas y niños mayores de 5 años sufre de diarreas y el 35% padece de tos aguda. Las infecciones respiratorias son atribuidas al clima húmedo de estas zonas, pero las enfermedades diarreicas están asociadas a la carencia de agua potable y desagüe, y a las inadecuadas prácticas higiénicas. Sólo el 35% de los hogares cuenta con red pública de agua potable, y un alarmante 5.5% con desagüe. El 60% de hogares utiliza letrinas o pozos sépticos.

Las características del entorno afectan directamente la vida y el desarrollo de las niñas y niños, y en el caso de las zonas productoras de hoja de coca la situación es especialmente dramática. La niñez está privada de sus derechos a la salud, a la educación y a vivir dignamente. Las carencias existentes ponen en riesgo su desarrollo y los afectará por el resto de sus vidas.

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