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América Latina y el Caribe cumplirá algunas Metas del Milenio pero está rezagada en la lucha contra la pobreza

Santiago, 10 de junio, 2005 - En los últimos cinco años, América Latina y el Caribe ha seguido avanzando en el combate al hambre, en mejorar la equidad de género en la educación, en incrementar el acceso a agua potable y en reducir la mortalidad infantil, pero la región continúa rezagada en el cumplimiento de algunas de las metas del Milenio, como reducir la pobreza extrema a la mitad, universalizar la educación primaria y revertir el deterioro del medio ambiente.

La pobreza extrema sigue siendo muy elevada: 222 millones de latinoamericanos y caribeños son pobres, de los que 96 millones viven en la indigencia, el 18,6% de la población. Sólo Chile ha reducido a la mitad la pobreza extrema y las mediciones indican que de continuar el avance de los últimos años, la meta probablemente se logre en Brasil, Costa Rica, México, Panamá y Uruguay. Pero en los restantes países el avance fue escaso o hubo retrocesos.

Así lo indica el documento Objetivos de desarrollo del Milenio: una mirada desde América Latina y el Caribe, dado a conocer hoy en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que fue elaborado por los diferentes organismos de las Naciones Unidas con presencia en la región: CEPAL, FAO, UN-HABITAT, OIT, OPS/OMS, PMA, PNUD, PNUMA, UNFPA, UNESCO, UNICEF, y UNIFEM.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio fueron adoptados en 2000 por los gobiernos de 189 países como un compromiso para combatir la desigualdad y mejorar el desarrollo humano en el mundo. Se trata de una carta de navegación -con un horizonte en 2015-- para erradicar la pobreza extrema y el hambre, universalizar la educación primaria, promover la igualdad entre los sexos, mejorar la salud, revertir el deterioro ambiental y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

La región está en vías de cumplir la meta sobre reducción del hambre ya que en 15 de 24 países disminuyó la subnutrición. También se espera que la desnutrición infantil (niños con peso inferior al normal) se reduzca a la mitad para 2015. Pero es preocupante que los países más pobres, donde la población tiene más problemas para acceder a los alimentos, sean precisamente los que avanzan poco.

El eje articulador del informe es la desigualdad, ya que América Latina y el Caribe es la región menos equitativa del mundo. Coartada por un bajo crecimiento durante períodos largos, ha sido incapaz de mejorar la distribución del ingreso y el acceso a activos productivos, lo que se agrava por la falta de empleos que permitan a los trabajadores salir de la pobreza y a sus hijos acceder a servicios adecuados de salud, educación e incluso alimentación.

En educación primaria se ha seguido avanzando y las tasas de matrícula son superiores al 93%. El adelanto fue mayor en países de desarrollo intermedio como Brasil y México, que tienen tasas del 95%. Pero de mantenerse la tendencia a la deserción escolar temprana, un 6% de los niños no habrá completado su educación primaria en 2015, lo que impedirá la universalización de la enseñanza básica.

La región no presenta- como otras en desarrollo- desigualdad de género en educación. Con la excepción de Bolivia, Guatemala y Perú, los países alcanzaron esta meta e incluso más mujeres que varones terminan la primaria y estudian en secundaria y universitaria. Pero los ingresos laborales de las mujeres son hasta entre el 30 y el 40% más bajos que los de los hombres, persisten dificultades como la violencia familiar y aún no hay suficiente representación femenina en los parlamentos.

La mortalidad entre menores de cinco años se redujo desde 56 a 33 y la mortalidad infantil (menores de un año) bajó de 43 a 25 muertes por cada mil niños nacidos vivos entre 1990 y 2003, por lo que la región está en trayectoria de cumplimiento de ambas metas.

En América Latina y el Caribe 2,4 millones de personas padecían el VIH/SIDA el año pasado y ese número aumentó en 200.000 entre en 2000 y 2004. Brasil, por su cuantiosa población, registra el 28% de estos casos pero es también el único país que ha puesto un claro freno a la epidemia.

Los indicadores muestran un deterioro ambiental importante en la región y pocas probabilidades de cumplir con las metas. Resulta particularmente alarmante la pérdida de los bosques y de la biodiversidad, la contaminación del aire y el crecimiento de los tugurios en las ciudades.

Sin embargo, sí será posible alcanzar la meta del Milenio en cobertura de agua potable urbana en la mayoría de los países, aunque la situación es menos promisoria en saneamiento. La meta de saneamiento urbano ha sido alcanzada en los países del Caribe pero están rezagados Bolivia, Brasil, El Salvador, Guatemala, Haití y Perú con coberturas inferiores al 60%.

Otro objetivo en el cual no se han logrado avances se refiere a la ayuda que los países industrializados comprometieron de transferir a los países en desarrollo: el 0,7% de su PIB, pero actualmente llega apenas a solo 0,25%. Por otro lado, una compleja trama de barreras impide las exportaciones de la región a los países más desarrollados.

La ONU sostiene que para reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre para el 2015 en la región se requiere un crecimiento económico sostenido anual a tasas diferentes para cada país pero que en promedio debiera ser del 2,9% por habitante en la próxima década. Sin embargo, los países más pobres y que han progresado menos en los últimos 14 años requieren una tasa promedio anual de 4,4% por habitante.

El informe postula que un crecimiento económico que no cambie la distribución del ingreso no influirá lo suficiente en la mejora de los niveles de vida de quienes viven en la pobreza. Un cambio distributivo que eleve más rápidamente los ingresos de los estratos más pobres permitiría alcanzar la meta en plazos más breves. Esta estrategia de crecimiento con equidad requiere, además, de cambios institucionales que sitúen a las políticas sociales en el centro de la estrategia de desarrollo.

Junto con reducir la pobreza y el hambre como urgencias de corto plazo, se requiere invertir en infraestructura y capital humano mediante programas sociales: transferencias monetarias condicionadas para asegurar la asistencia escolar en el nivel primario y secundario y la atención de la salud, así como programas de alimentación escolar, de nutrición y de atención médica preventiva, especialmente a embarazadas y a recién nacidos.

Para alcanzar las metas del Milenio los países de América Latina y el Caribe deben hacer un gran esfuerzo interno, que incluye un pacto fiscal que asegure eficiencia en el uso de los recursos del Estado, transparencia, rendición de cuentas, reglas claras y mayor disponibilidad de recursos para que el fisco pueda cumplir con las prioridades del desarrollo. Aún así, hará falta elevar la ayuda oficial para el desarrollo en los países más pobres, como Bolivia, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Suriname. La ONU tiene prevista realizar una reunión mundial en su sede de Nueva York en septiembre próximo para presentar un informe global sobre el avance de las metas del Milenio. Este informe interagencial, coordinado por la CEPAL es una contribución para estos debates.

Si desea obtener más información, sírvase dirigirse a:

Unidad de Servicios de Información de la CEPAL, correo electrónico dpisantiago@cepal.org, o en los teléfonos (56-2) 210-2380/2149.


 

 

 

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