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Comunicado de prensa

Bellamy dice adiós al UNICEF

Deja una herencia basada en la supervivencia y la protección

NUEVA YORK/GINEBRA, 27 de abril de 2005 – La Directora Ejecutiva del UNICEF concluyó esta semana su período de 10 años al frente del UNICEF, dejando a su sucesora una herencia centrada no solamente en la supervivencia infantil, sino también en la necesidad de proteger a los niños y las niñas contra la explotación y los malos tratos, y asegurar su bienestar a través de la adolescencia.

“Dirigir al UNICEF ha sido un honor y un privilegio”, dijo Bellamy, que a menudo calificó su puesto como “el mejor trabajo del mundo”. “No puedo pensar en ninguna otra labor que sea más importante para la humanidad que trabajar para asegurar que los niños y las niñas en todas partes sobrevivan sus primeros años y crezcan sanos, con dignidad y en paz”.

Bellamy fue nombrada inicialmente Directora Ejecutiva en 1995 por el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Boutros Boutros-Ghali. Su sucesor en el cargo, Kofi Annan, ofreció a Bellamy un segundo periodo de cinco años en 2000. Bajo la política de las Naciones Unidas, los directores de los organismos no suelen desempeñar su función por más de dos periodos de cinco años.

La sucesora de Bellamy como Directora Ejecutiva del UNICEF es Ann M. Veneman, que antes de incorporarse a la organización fue Secretaria de Agricultura de los Estados Unidos. La Sra. Veneman comienza a ejercer sus funciones la próxima semana.

Aunque preservó la tradición de excelencia del UNICEF en esferas como la inmunización y la nutrición infantiles, la labor de Bellamy fue fundamental para situar en el temario internacional cuestiones relacionadas con la explotación infantil. Defendió los derechos y la necesidad de protección de los niños y niñas más marginados y vulnerables: los niños y las niñas víctimas del abuso sexual, la explotación y la trata de personas; los niños y niñas sin familia; los niños y niñas afectados por los conflictos; los niños y niñas en prisión. Al hablar sobre cuestiones como el turismo infantil, el trabajo infantil y la trata de niños y niñas en los países industrializados, Bellamy rompió tabúes hondamente arraigados.

“Proteger a la niñez contra los malos tratos no solamente es un imperativo moral por sí mismo, sino que también es fundamental para lograr los objetivos de desarrollo del mundo a largo plazo”, dijo Bellamy.

Cualquier progreso que se logre en el mundo hacia la reducción de la pobreza, del analfabetismo o de la mortalidad será insuficiente hasta que la infancia no disponga de una estructura de seguridad que la proteja contra los malos tratos, añadió.

Durante su período como Directora, Bellamy no tuvo ningún reparo en confrontar a los dirigentes que no cumplían su obligación de proteger a la niñez, y viajó al Sudán, Sri Lanka y Sierra Leona para impulsar la desmovilización de los niños soldados, y se reunió con los dirigentes talibanes en el Afganistán para hablar sobre su rechazo a la educación de las niñas.

Al frente del UNICEF durante unos años en que aumentaron los conflictos violentos en el mundo, Bellamy mejoró la preparación de la organización para responder a las situaciones de emergencia humanitarias. El UNICEF fue fundamental para lograr el retorno a la escuela de los niños y las niñas después de muchos años de guerra en el Afganistán, para supervisar y resolver las graves necesidades nutricionales de los niños y niñas afectados por la guerra en Iraq, y para ayudar a asegurar el sustento y la protección inmediatos, así como el regreso a la escuela, de los niños y niñas afectados por el tsunami en Asia meridional.

Bellamy logró que el restablecimiento de la enseñanza durante las situaciones de emergencia se convirtiera en un distintivo de la labor del UNICEF, ya que supo percatarse de que conseguir que los niños y las niñas regresen pronto a un entorno de aprendizaje les permite recuperar su infancia y les proporciona un espacio acogedor para escapar a las dificultades y el caos que han sufrido.

Bellamy defendió la educación para todos los niños y las niñas, especialmente estas últimas, como la clave para enfrentarse a las amenazas derivadas del VIH/SIDA, la explotación y la pobreza extrema. Durante el tiempo que ejerció sus funciones, el UNICEF se convirtió en uno de los defensores más firmes de la idea de conseguir que vayan a la escuela el mismo número de niñas que de niños, al asegurar que la educación de las niñas produce beneficios sociales espectaculares tanto para las generaciones actuales como para las futuras.

“Debido a que las mujeres son las cuidadoras primarias de los niños y las niñas en todo el mundo, cuanto mejor esté la mujer, mejor están los niños y las niñas”, dijo Bellamy. “Cuando las mujeres han recibido una educación, cuando se les habilita para obtener unos ingresos, y cuando se encuentran sanas en general, sus hijos tienen más posibilidades de sobrevivir, de ir a la escuela y de crecer bien para convertirse ellos mismos en ciudadanos productivos. Por ello, educar a las niñas y garantizar los derechos de las mujeres es fundamental para la misión del UNICEF”.

La decisión del UNICEF de asegurar el derecho de las niñas a recibir una educación fue un reflejo de la creencia de Bellamy de que al abordar y defender los derechos de la infancia, no solamente era posible atacar las causas profundas de problemas como la mortalidad y la enfermedad infantiles, sino también lograr mejoras duraderas en las vidas de los niños y las niñas de las generaciones futuras.

Al expresar el orgullo que le producen los logros del UNICEF, Bellamy dijo que deja el UNICEF con la profunda convicción de que todavía es necesario hacer mucho más en favor de la infancia, especialmente frente a las amenazas que representan el VIH/SIDA, los conflictos y la pobreza extrema.

“Es imposible terminar la tarea de proteger a los niños y las niñas y garantizar los derechos que se merecen”, dijo. “Es una labor cuya importancia y urgencia no disminuyen nunca”.

Bellamy deja una organización sólida desde el punto de vista financiero, con controles internos muy firmes. Durante el periodo en que fue Directora, duplicó los recursos del UNICEF de unos 800 millones de dólares en 1994 a más de 1.800 millones de dólares en 2004.

Entre los avances más importantes para la infancia durante el período de Bellamy en el UNICEF se encuentran:

  • Un descenso de un 16% en la mortalidad infantil en todo el mundo desde 1990, con progresos en todas las regiones excepto en África subsahariana, donde el SIDA y los conflictos han devastado los sistemas de salud y los mecanismos de apoyo de la comunidad

  • Una reducción de un 99% de los casos de poliomielitis desde 1988

  • Una reducción de un 40% en los casos de sarampión desde 1999

  • Una reducción de un 50% en las muertes debidas a las enfermedades diarreicas desde 1990

  • Un aumento sin precedentes en el número de niños y niñas que van a la escuela

  • La promulgación de leyes y políticas nacionales en decenas de países para proteger y servir mejor a la infancia

Tras su salida del UNICEF, Bellamy asumirá un nuevo cargo como Directora Ejecutiva y Presidenta de World Learning, y Presidenta de su School for International Training. World Learning, ubicada en Vermont, Estados Unidos, es una de las primeras organizaciones educativas internacionales privadas sin fines de lucro del mundo.

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Para obtener más información, sírvase dirigirse a:

Alfred Ironside, Medios de comunicación, UNICEF NY, Tel: (212) 326-7261


 

 

 

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