Centro de prensa

Comunicado de prensa

Día Mundial del Agua: el vaso está medio vacío para una quinta parte de los niños del mundo

NUEVA YORK, 22 de marzo de 2005 – Noventa días después de que el agua provocara el horror y apareciera en los titulares de todo el mundo, Carol Bellamy, Directora Ejecutiva del UNICEF, dijo que 400 millones de niños y niñas —casi la quinta parte de la población infantil del mundo— carecen incluso del mínimo de agua potable que necesitan para vivir.

Al menos 20 litros de agua potable al día (aproximadamente dos cubos) son esenciales para que los menores de edad puedan beber, lavarse las manos para sacarse el barro portador de enfermedades y cocinar una comida sencilla. Sin eso, los niños y niñas resultan presa fácil de múltiples afecciones mortales que se transmiten a través del agua sucia y las manos sin lavar.

Según el Estado Mundial de la Infancia del UNICEF de 2005, el 21% de los niños y niñas de países en desarrollo sufren una grave carencia de agua y viven sin una fuente de agua potable dentro de un radio de distancia de 15 minutos a pie desde sus hogares. Además, 2.600 millones de personas carecen de saneamiento básico, una cifra asombrosa. Estas carencias cobran muchas vidas y son responsables todos los años de por los menos 1,6 millón de los 11 millones de muertes infantiles que podrían evitarse.

“Nuestro fracaso en proporcionar dos simples cubos de agua potable al día a cada niño es una afrenta a la conciencia humana”, dijo Bellamy. “Demasiados mueren como resultado de nuestra inercia, y a sus muertes se responde con un resonante silencio”.

Este año comienza el Decenio Internacional para la Acción, “El agua, fuente de vida”, una campaña internacional para llevar agua potable y saneamiento básico a hogares y escuelas en todo el mundo. Brindarles estos servicios a las familias más pobres constituye el núcleo del empeño por alcanzar los Objetivos de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio propuestos para el 2015, en particular cuatro de ellos destinados a reducir al menos en dos terceras partes las muertes infantiles que se pueden evitar.

En todas partes, la escasa disponibilidad de agua potable va de la mano con las tasas elevadas de mortalidad infantil. En África subsahariana, donde uno de cada cinco niños y niñas nunca llegará a cumplir cinco años, el 43% de los menores de edad bebe agua insalubre, arriesgándose a contraer enfermedades y a morir con cada sorbo.

Las repercusiones sobre la salud infantil del agua insalubre, del saneamiento deficiente y de la higiene inadecuada va más allá de los 4000 niños que mueren diariamente de enfermedades propagadas por el agua como la diarrea y la fiebre tifoidea. Muchos millones más se encuentran al borde de la supervivencia debido a repetidos brotes de enfermedades.

“Los niños que se ven obligados a beber agua insalubre y a vivir en condiciones sanitarias inadecuadas no pueden progresar”, afirmó Bellamy. “Pero cuando sus vidas están protegidas, sus familias se robustecen y sus propios hijos tienen probabilidades de nacer con mejores perspectivas. Es la ruta más segura, más corta y más inteligente para un futuro más esperanzador”.

Desde 1990, el mundo ha visto un aumento del consumo del agua potable a nivel mundial: de un 77% a un 83%, es decir, otras 1.000 millones de personas. Pero aún queda un largo camino que recorrer. Mil cien millones de personas siguen bebiendo agua de fuentes insalubres, tales como pozos, ríos, estanques y vendedores ambulantes sin la debida protección. Y en la medida en que la demanda de agua aumenta, la balanza se inclina contra los más pobres a la hora de decidir adónde se enviarán los suministros.

Por ejemplo, un canadiense promedio consume más de seis veces la cantidad de agua al día que consume un indio promedio; y más de 30 veces la de un habitante de una aldea rural en Kenia (326 litros vs. 53 litros vs. 10 litros). Y dentro de los países existen igualmente asombrosas disparidades, con frecuencia entre las zonas urbanas y rurales. En la Indonesia urbana, el acceso al agua potable alcanza un promedio del 89%, mientras en las zonas rurales es de sólo el 69% o aún más bajo antes de la catástrofe del tsunami.

Cuando los menores de edad tienen acceso a suministros regulares de agua potable, sistemas de saneamiento básicos e instrucción en materia de higiene, los resultados pueden ser notables, favoreciendo los programas de reducción de la pobreza y la mortalidad. La salud de los niños y niñas mejora en la medida en que aumenta la asistencia a la escuela. Empezamos a ver el fin de desigualdades sociales, debido a las cuales las niñas son las responsables de acarrear el agua de la familia. Estos beneficios pueden comenzar a producirse a través de algo tan básico como un pozo con una bomba de mano, o un sistema doméstico de purificación de agua que cuesta unos pocos centavos por paquete. En la zona del tsunami, estas simples intervenciones han restaurado un suministro seguro de agua potable para cientos de miles de personas.

Pero en otras partes del mundo, las comunidades más pobres aún están lejos de las intervenciones políticas, ya que la ayuda llega esporádicamente o nunca. Sin el expreso compromiso de gobiernos nacionales y locales de preparar a las comunidades, los sistemas de suministro de agua no se mantienen, o simplemente no se construyen.

El asegurar servicios de agua y compartirlos por igual entre ricos y pobres exige una firme cadena de responsabilidad política, que vincule la justicia de los programas con la buena administración.

Pero Bellamy dijo que las privaciones continuarán mientras el acceso al agua sea considerado un privilegio en lugar de un derecho inviolable. Agregó que un cambio en la perspectiva mundial podría resultar una herramienta poderosa para reducir la mortalidad relacionada con el agua y aliviar su devastador impacto económico y social.

“Nuestra creencia inconfesada en la idea de que los niños y niñas que mueren son bajas inevitables de la pobreza resulta peligrosa y errónea. Estas muertes son las que alimentan la pobreza, y encierran a las comunidades en ciclos de enfermedad, privaciones y desesperanza. No hay nada que nos impida romper estos ciclos. Todas las barreras están en la mente”.

A lo largo del Decenio del Agua como fuente de Vida, el UNICEF apoyará vigorosamente a sus aliados, incluidos gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y comunidades en más de 90 países, para lograr suministros de agua potable y sistemas de saneamiento básicos en hogares y escuelas, promover la conciencia de la higiene y fortalecer las políticas nacionales en defensa de los niños más pobres. El UNICEF se mantiene a la cabeza de la campaña de socorro mundial para llevar agua y saneamiento a familias en la zona de desastre del tsunami y en otras situaciones de emergencia.

*  *  *  *

Para más información, diríjase a:

Oliver Phillips, UNICEF New York, +1 212 326 7583
Erica Kochi, UNICEF NEW York, 1 212 326 7785


 

 

 

Vídeo (en inglés)

19 marzo 2005:
El problema de la falta de agua salubre alrededor del mundo

Anchura de banda:
baja | alta
(Real player)

Periodistas:
Obtengan vídeo de calidad profesional en The Newsmarket

Búsqueda