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Comunicado de prensa

El mundo no logra cumplir su promesa de reducir la mortalidad de menores de cinco años

98 países están lejos de cumplir el objetivo de reducir la mortalidad de menores de cinco años en dos terceras partes en 2015; el SIDA y los conflictos hacen que en algunas naciones los datos se disparen en dirección contraria

NUEVA YORK, 7 de octubre de 2004 – Según una encuesta del UNICEF, los nuevos datos provenientes de los países revelan una lentitud alarmante en la reducción de la mortalidad de menores de cinco años, a pesar de que existen intervenciones disponibles de bajo costo y reconocida eficacia. La organización dedicada a la infancia dijo que aunque 90 países cumplen con todos los requisitos para reducir la mortalidad de menores de cinco años en dos terceras partes para 2015, 98 países tienen grandes dificultades y el ritmo del progreso es demasiado lento en todo el mundo.

Si continúa la tasa actual de progreso, el promedio de la tasa mundial de mortalidad de menores de cinco años habrá descendido sólo una quinta parte para 2015, muy por debajo de la reducción de dos terceras partes que acordaron los dirigentes mundiales.

“El derecho de la infancia a la supervivencia es el primer indicador de la igualdad, el desarrollo de las posibilidades y la libertad”, dijo la Directora Ejecutiva del UNICEF, Carol Bellamy, en la presentación de la publicación Progreso para la infancia en Nueva York. “Es increíble que en una era de maravillas tecnológicas y médicas, la supervivencia infantil sea tan débil en tantos lugares, especialmente para los más pobres y los más marginados. Podemos lograr mejores resultados que éstos”.

Progreso para la infancia define la posición de los países según su tasa media de progreso de 1990, que es el año de referencia para el objetivo mundial de reducir la mortalidad de menores de cinco años en dos terceras partes en 2015, una meta que todos los gobiernos aceptaron como parte de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio de las Naciones Unidas. 

La mortalidad de menores de cinco años se refiere al número de niños y niñas que mueren antes de cumplir esa edad, y se mide por cada 1.000 nacidos vivos. Por ejemplo, en 2002, el año del que se disponen los datos más amplios, en los países industrializados se registró una tasa promedio de mortalidad de cinco años de 7 muertes por cada 1.000 nacidos vivos; en los países menos adelantados, la tasa fue de 158 muertes por cada 1.000 nacidos vivos. El UNICEF considera las tasas de mortalidad de menores cinco años como el indicador básico para medir el avance de un país. 

Las tablas regionales que aparecen en el informe ofrecen comparaciones que reflejan el ritmo en que los países avanzaron en materia de mortalidad de menores de cinco años entre 1992 y 2002. El objetivo de lograr una reducción de dos terceras partes asume que se produzca una tasa media anual de progreso de un 4,4% entre 1990 y 2015. El informe revela que ninguna región ha cumplido con esta norma, aunque sí lo han hecho 50 países en total. Alrededor de 78 países no han logrado ni siquiera un promedio de un 2% de progreso anual en la reducción de la mortalidad de menores de cinco años.

Las cifras dejan claro que aquellos países donde los progresos han sido inferiores a lo previsto desde 1990 se enfrentan ahora a una tarea mucho más complicada. Si quieren alcanzar el objetivo, por lo menos 39 países deben reducir ahora la mortalidad en más de un 8% por año, como promedio, durante los años que quedan hasta llegar a 2015.

En dirección contraria

Las tasas de mortalidad de menores de cinco años difieren de manera considerable entre las regiones y los países, pero las conclusiones más perturbadoras se refieren a aquellos países cuyas tasas anuales de progreso han sido negativas; en otras palabras, avanzan en dirección contraria, ya que en ellos se registra un aumento en las tasas de mortalidad de menores de cinco años. En varios países de África subsahariana y en la Comunidad de Estados Independientes, los niños y las niñas tienen menos posibilidades ahora de cumplir cinco años que en 1990.

El VIH/SIDA sigue siendo una de las causas subyacentes que afectan las tendencias en la mortalidad de menores de cinco años, especialmente en África subsahariana. Botswana, Zimbabwe y Swazilandia, donde se registraron el segundo, el tercero y el cuarto mayor aumento en las muertes de menores de cinco años, también presentaban las tasas nacionales de incidencia del VIH más elevadas del mundo, alrededor de un 37%, un 25% y un 39%, respectivamente. Otros factores importantes que explican el aumento en las tasas de mortalidad de menores de cinco años son los efectos de los conflictos amados y la inestabilidad social, como ocurre en Iraq y el Afganistán.

A pesar de una ligera mejora, en Sierra Leona siguen registrándose las tasas más elevadas de mortalidad de menores de cinco años del mundo, ya que en ese país más de uno de cada cuatro niños mueren antes de cumplir cinco años (284 muertes por cada 1.000 nacidos vivos anualmente).

En los países de América Latina y el Caribe se han registrado las mejoras más importantes como promedio, aunque comienzan a surgir diferencias alarmantes entre los países. La pobreza y la discriminación impiden a amplios grupos de niños y niñas en estos países tener acceso a los servicios básicos.

Malasia, Malta y Egipto han logrado los mayores avances en general, aunque Egipto sigue luchando contra la poliomielitis. Iraq es el país donde se han registrado más pérdidas desde 1990.

Las causas básicas

Los partos en condiciones inadecuadas –a causa de que la atención a las madres es escasa o nula, y a la falta de trabajadores obstétricos durante los partos– son uno de los factores responsables de una gran proporción de las muertes que se pueden evitar. Las enfermedades infecciosas y parasitarias, como la diarrea y las infecciones agudas de las vías respiratorias, seguidas por el paludismo y el sarampión, son las otras causas principales de muerte. Las infecciones agudas de las vías respiratorias y las enfermedades diarreicas son la causa de casi una tercera parte de todas las muertes de menores de cinco años.

La desnutrición es responsable de más de la mitad de las muertes de menores de cinco años. Otros factores que contribuyen a esta situación son la falta de agua potable y de un saneamiento adecuado.
 
“El mundo dispone de los instrumentos necesarios para mejorar la supervivencia infantil, pero tiene que utilizarlos”, dijo Bellamy. “Las vacunas, los suplementos de micronutrientes y los mosquiteros tratados con insecticidas no cuestan mucho dinero, y podrían salvar la vida de millones de niños y niñas. Pero no hay un número suficiente de niños y de niñas que se beneficien de estos productos que podrían salvarles la vida. Esto es lo que tiene que cambiar. No se debe permitir que ningún gobierno deje que pasen otros 10 años sin haber logrado un mayor progreso en favor de la infancia. Los dirigentes han aceptado unas metas y deben rendir cuentas de ellas”.

A nivel regional, numerosos países de Oriente Medio y África del Norte, América Latina y el Caribe y Asia oriental y el Pacífico se encuentran preparados para alcanzar el objetivo dentro de los plazos previstos. Pero en Europa Central y del Este, Asia meridional y África subsahariana será preciso tomar medidas de amplio alcance para lograr esta meta

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Si desea obtener más información, sírvase dirigirse a:

Alfred Ironside, UNICEF, Medios Nueva York: (1-212) 326-7261,
Oliver Phillips, UNICEF, Medios Nueva York: (1-212) 326-7583,
Marixie Mercado, UNICEF, Medios Nueva York: (1-212) 326-7133

CF/DOC/PR/2004-095


 

 

 

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7 octubre 2004: vídeo sobre la mortalidad infantil.

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7 octubre 2004: Lanzamiento del informe Progreso para la infancia

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