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Comunicado de prensa

El agua contaminada y el saneamiento deficiente cuesta la vida de 5.000 niños y niñas todos los días

El 22 de marzo, el Día Mundial del Agua, se centrará en el agua y los desastres

NUEVA YORK, 19 de marzo de 2004 – Las enfermedades diarreicas causan la muerte todos los años de alrededor de 2 millones de niños y niñas –5.000 por día– y provocan graves enfermedades entre un número incalculable de otros menores de edad. Los niños y las niñas que carecen de una alimentación adecuada y que sufren los estragos de otras enfermedades son los primeros que se enferman y mueren debido a trastornos relacionados con el agua y el saneamiento como la diarrea, el cólera y el tifus, dijo hoy el UNICEF.

La diarrea se propaga más fácilmente en los entornos donde hay un saneamiento deficiente y el agua potable no está disponible, a menudo en zonas afectadas por los desastres naturales o causados por el hombre. Las enfermedades relacionadas con el agua son una de las principales causas de mortalidad infantil, junto a la neumonía, el paludismo y el sarampión.

En caso de desastres, las instalaciones de abastecimiento de agua y de saneamiento que no están protegidas de modo adecuado son las primeras en sufrir daños.

“Cuando los desastres naturales como los terremotos y las inundaciones, o los desastres promovidos por los seres humanos como los conflictos, destruyen o contaminan el suministro de agua, las vidas de los niños y las niñas están en peligro”, dijo la Directora Ejecutiva del UNICEF, Carol Bellamy.

Con frecuencia se designa al UNICEF como la principal organización que coordina la respuesta de emergencia en materia de agua y saneamiento dentro del marco del sistema de las Naciones Unidas y la comunidad de donantes. El UNICEF trabaja estrechamente con sus aliados de las Naciones Unidas, entre ellos ACNUR, PNUD, PMA y la OMS, así como ONG como Oxfam, ICRC, IFRC, y CARE International. Una cantidad cada vez mayor de los recursos de agua y saneamiento del UNICEF se dedica a las emergencias –tanto las provocadas por fenómenos naturales como por los seres humanos– durante las cuales las comunidades más pobres son las que confrontan un mayor peligro.

Debido a que los niños y las niñas son especialmente vulnerables a los peligros del agua contaminada durante emergencias como desastres naturales y situaciones de conflicto, el UNICEF se compromete a asegurar el abastecimiento de agua potable y de un saneamiento adecuado a las 72 horas del comienzo de una emergencia. Como parte de su respuesta inmediata a las situaciones de emergencia, el UNICEF distribuye sus “Conjuntos básicos de agua para familias”, que contienen un vaso plegable, barras de jabón, tabletas de depuración e instrucciones para su uso en el idioma local.

  • Durante las primeras 48 horas después del terremoto de diciembre de 2003 en Bam, Irán, el UNICEF distribuyó 625.000 tabletas de depuración de agua y 16 tanques de agua comunitarios en Bam y las zonas colindantes. Al cabo de unos días, el UNICEF proporcionó instalaciones higiénicas y acceso a instalaciones de saneamiento.
  • Todos los años, Bangladesh sufre inundaciones, por lo que la alianza del UNICEF con el gobierno en materia de agua y saneamiento incluye medidas de preparación para llevar a cabo intervenciones de emergencia en los lugares donde más se necesitan, como depurar los pozos y proporcionar instalaciones temporales de agua y saneamiento para millones de personas afectadas.
  • En 2003, varios años consecutivos de escasez de lluvias en Etiopía llevaron a que alrededor de 4,2 millones de personas sufrieran una grave falta de agua. El programa de agua y saneamiento del UNICEF intervino con la distribución de tanques de agua, la reparación de 627 estaciones hidráulicas y la construcción de 300 nuevos puntos de agua que beneficiaron a 1,8 millones de personas en las seis regiones más afectadas.
  • Después de una escalada de la violencia en la larga guerra civil que asola Liberia, numerosos niños y niñas debilitados después de caminar grandes distancias y de no haber recibido una alimentación adecuada, se encontraban en peligro de caer enfermos o de morir debido a la diarrea y el cólera. El UNICEF respondió transportando agua potable, depurando con cloro pozos de poca profundidad y construyendo letrinas, una actividad que precedió al apoyo a largo plazo a la operación “limpieza en Monrovia”, la promoción de la higiene en los lugares más afectados por el cólera, la mejora de las instalaciones de agua y saneamiento en las escuelas y el restablecimiento de la capacidad del gobierno para llevar a cabo estos servicios.

Bellamy instó a los gobiernos a seguir invirtiendo en los servicios de agua potable y saneamiento y señaló que la mortalidad infantil debida a la diarrea se ha reducido enormemente desde los años 1980, cuando cerca de 3 millones de niños y niñas morían todos los años. “La mejor manera de contrarrestar una emergencia es habilitar a las comunidades locales para que se ocupen de su suministro de agua, y a los gobiernos para que realicen las inversiones necesarias para garantizar la seguridad en materia de agua y saneamiento incluso durante los tiempos más duros”.

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Si desea obtener más información, sírvase dirigirse a:

Erin Trowbridge, Sección de Medios de Comunicación del UNICEF, Nueva York, Tel: (212) 326-7172, email:etrowbridge@unicef.org
Kate Donovan, Sección de Medios de Comunicación del UNICEF, Nueva York, Tel: (212) 326 – 7452, email: kdonovan@unicef.org


 

 

 

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