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Comunicado de prensa

Los niños y las niñas indígenas sufren más amenazas a su supervivencia

Sus tasas de mortalidad son más elevadas y sus tasas de escolarización más reducidas que en el caso de otros niños y niñas

Madrid, 25 de febrero de 2004 – Los niños y niñas indígenas son uno de los grupos más vulnerables y más marginados del mundo y es necesario poner en marcha medidas urgentes en el ámbito internacional para asegurar su supervivencia y proteger sus derechos, dice un nuevo informe del Centro de Investigaciones Innocenti del UNICEF en Florencia.

Mejorar las condiciones de vida de los niños y niñas indígenas tiene una importancia fundamental, no solamente para su propio bienestar, sino también para asegurar el futuro de los pueblos indígenas y el lugar exclusivo que tienen en la familia humana, concluye el informe.

“Si se permite a los niños y niñas indígenas vivir en paz y seguridad y libres de discriminación, tienen un enorme potencial no solamente para realizar contribuciones en su propia comunidad, sino también en la sociedad de sus países y de todo el mundo”, dijo la Directora Ejecutiva del UNICEF, Carol Bellamy. “Si queremos conseguir objetivos como la reducción de la pobreza, la educación para todos y el fin de la epidemia del VIH/SIDA, debemos concentrarnos en todos los niños y las niñas, sin olvidar los más vulnerables entre ellos, como son los que pertenecen a las comunidades indígenas”.

En el mundo hay alrededor de 300 millones de personas indígenas. Habitan en todas las regiones del planeta, proceden de alrededor de 70 países y hablan tres cuartas partes de los 6.000 idiomas del mundo. Alrededor de la mitad de la población indígena mundial vive en Asia, y el segundo grupo más importante se encuentra en América Latina.

En comparación con los otros niños y niñas, los jóvenes indígenas presentan tasas de vacunación más reducidas y tasas de mortalidad más elevadas, tasas de escolarización más reducidas y tasas de repetición y abandono escolar más elevadas. Además, el sistema judicial no les protege como es debido. Tanto en los países ricos como en los más pobres, las tasas de mortalidad derivada de la maternidad, de mortalidad de recién nacidos y de mortalidad infantil son más elevadas entre los grupos indígenas. El registro de los nacimientos, que es la primera medida para obtener una identidad jurídica y poder optar a una nacionalidad, suele ser más reducido entre los grupos indígenas.

El informe explica que, tanto en las zonas rurales como en las zonas urbanas, los derechos de los niños y niñas indígenas son muy frágiles o no se respetan. El problema es especialmente complicado por lo que se refiere al derecho de los niños y niñas indígenas a la supervivencia y el desarrollo, a la salud, a una educación que tenga en cuenta la identidad cultural, a la protección contra el maltrato, la violencia y la explotación, y a la participación en el proceso de tomar decisiones que les conciernen.

El informe de Innocenti afirma que los Estados deberían asignar más recursos para el apoyo de las familias indígenas, ofrecerles más servicios y promulgar leyes y políticas que les favorezcan.

Las comunidades indígenas viven a menudo bajo tensiones culturales y sociales importantes. La falta de oportunidades, la discriminación cultural, la falta de una estructura de apoyo social adecuada, la pérdida de sus tierras o la dificultad de integrarse en una cultura dominante, contribuyen a generar una baja autoestima y una pérdida de identidad que puede causar problemas como la depresión, el alcoholismo y la toxicomanía, o el suicidio. Los niños indígenas están especialmente expuestos a la trata de seres humanos, a la explotación sexual y el trabajo forzado, así como a las consecuencias de los conflictos armados y los problemas sociales.

El informe señala especialmente cuatro esferas estratégicas en las que se ha demostrado que la inversión, especialmente cuando se aprovechan las ventajas de las comunidades indígenas, pueden tener efectos positivos para los niños y las niñas indígenas. Algunos ejemplos prácticos incluyen:

  • Salud y nutrición: llevar a cabo estudios para evaluar las prácticas sanitarias indígenas y las funciones de los distintos miembros de la comunidad en la atención de la salud; capacitar a las personas indígenas como agentes de salud y trabajar con los curanderos y las parteras tradicionales. Mejorar el acceso a los servicios de salud, especialmente en los lugares más aislados y remotos.
  •  Educación: establecer programas preescolares; ofrecer programas de educación bilingüe; ofrecer una enseñanza adaptada a la cultura, por ejemplo solicitando a las personas más ancianas que intervengan en las clases; ofrecer horarios escolares compatibles con los ritmos cotidianos y estacionales de la vida comunitaria.
  • Protección y apoyo: reforzar las capacidades de las familias indígenas, de las redes familiares y de las comunidades; ocuparse especialmente de los niños, las niñas y los adolescentes indígenas en los entornos urbanos o periurbanos; asegurar de que la administración judicial es consciente de las diferencias culturales y las tiene en cuenta.
  • Participación en el proceso de tomar decisiones: hacer todo lo posible para superar los obstáculos que impiden el registro de los nacimientos, incluidos los temas relacionados con la información, el acceso y la oportunidad; permitir a los niños y niñas autóctonos participar en las discusiones comunitarias, nacionales e internacionales.

El Digest utiliza una definición establecida en 1995 por el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas. Los criterios siguientes describen las características principales:

  • Prioridad en el tiempo por lo que se refiere a la ocupación y la utilización de un territorio específico
  • perpetuación voluntaria de la diferencia cultural, que puede incluir el lenguaje, la organización social, los valores religiosos y espirituales, los sistemas de producción, las leyes y las instituciones
  • auto-identificación y reconocimiento por otros grupos o por las autoridades estatales como colectividad distinta 
  • una historia marcada por la subyugación, la marginación, el desposeimiento, la exclusión o la discriminación, tanto si estas condiciones persisten como si no.

Si desea obtener más información, sírvase dirigirse a:

Centro de Investigación Innocenti, UNICEF, Florencia
Salvador Herencia (+39 055) 20 33 354, sherencia@unicef.org
Patrizia Faustini (+39 055) 20 33 253, pfaustini@unicef.org
Michael Miller (+39 055) 20 33 241, mimiller@unicef.org

UNICEF, Nueva York
Kate Donovan (+1 212) 326-7452

UNICEF, Ginebra
Wivina Belmonte (+41 22) 909 55 09, wbelmonte@unicef.org
Damien Personnaz (+41 22) 909 55 17, dpersonnaz@unicef.org

El Centro de Investigación Innocenti del UNICEF en Florencia produce los Innocenti Digest con el objetivo de ofrecer resúmenes claros sobre los conocimientos actuales y las deliberaciones sobre temas específicos relacionados con la infancia.

Los materiales embargados para los medios de comunicación en inglés, francés, español e italiano, así como las copias que se pueden descargar, se encuentran en el centro de prensa:
http://www.unicef-icdc.org/presscentre/indexNewsroom.html

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