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Comunicado de prensa

La carencia de yodo deja todavía a millones de niños y de niñas en peligro de sufrir retraso mental

Pero el UNICEF dice que lo único que se necesita es un grano de sal

BEIJING, 15 de octubre de 2003 – A pesar de los grandes avances logrados en los últimos 12 años, millones de niños y de niñas todavía nacen en hogares donde no se consume sal yodada, una situación que aumenta el peligro de que sufran discapacidades mentales producidas por los trastornos debidos a la carencia de yodo, dijo hoy la Directora Ejecutiva del UNICEF, Carol Bellamy.

En 2002, 46 millones de niños y de niñas nacieron sin protección contra la carencia de yodo, la principal causa en el mundo de retraso mental, un problema que se puede evitar.

“No hay ninguna razón para que tantos niños y niñas corran peligro debido a una enfermedad que puede evitarse con una pizca de sal yodada”, dijo Bellamy durante el día inaugural de la Reunión Internacional para la Eliminación Sostenida de los Trastornos debidos a la Carencia de Yodo, que se celebra en Beijing, China.

Delegaciones de 26 países de todo el mundo han acudido a esta reunión para aprender del éxito de China y unir sus fuerzas para eliminar la carencia de yodo. El porcentaje de hogares protegidos por la sal yodada en China aumentó espectacularmente desde un 30% en 1995 hasta más de un 90% en 2000. Aunque esta cobertura se ha mantenido en más de un 95%, en las zonas más remotas del país alrededor de 2 millones de niños y de niñas siguen naciendo cada año sin protección contra la carencia de yodo.

Eliminar los trastornos debidos a la carencia de yodo por medio de la utilización sistemática de la sal yodada es uno de los principales componentes de la misión del UNICEF para asegurar que todos los niños y las niñas disfruten de la oportunidad de sobrevivir y desarrollarse durante su adolescencia.

Aunque los peores casos de carencia de yodo pueden causar grave retraso mental, como el cretinismo, incluso la carencia leve de yodo puede generar una pérdida considerable de la capacidad de aprendizaje. En los lugares donde ocurre este trastorno, la carencia de yodo puede reducir el coeficiente de inteligencia de una población en 13 puntos, una cifra considerable que tiene graves repercusiones para el desarrollo humano y económico de los países. Otros efectos incluyen el bocio y, en las mujeres, un mayor riesgo de sufrir mortinatalidad y abortos naturales.

Una cucharada de yodo

El UNICEF dijo que estas pérdidas pueden evitarse con sólo una cucharada de yodo para toda la vida.

Desde 1990 hasta 2000, el porcentaje de hogares en el mundo en desarrollo que utiliza la sal yodada aumentó de menos de un 20% a un 70%. Pero en los dos últimos años se han producido tanto progresos como retrocesos en relación a la meta de eliminar para siempre los trastornos derivados de la carencia de yodo en 2005, un objetivo establecido por primera vez durante la Cumbre Mundial en favor de la Infancia de 1990, y que se volvió a aprobar el año pasado en la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas en favor de la Infancia.

Desde 2001, el número de países donde se registra más de un 90% de consumo de sal yodada aumentó de 31 a 27.

Pero en todo el mundo, la proporción de hogares que consumen sal yodada disminuyó de un 69% a un 65% durante los dos últimos años. De este modo, el UNICEF calcula que, en 2002, solamente 86 millones de los niños y niñas recién nacidos estuvieron protegidos contra los daños cerebrales relacionados con la carencia de yodo, en comparación con los 91 millones en 2001.

“Esta alarmante tendencia puede y debe impedirse”, dijo Bellamy. “Todos los actores clave –gobiernos, la industria de la sal, los grupos científicos y la sociedad civil– deben trabajar juntos para asegurar que en todos los hogares del mundo se consume sal yodada”.

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Si desea obtener más información, sírvase dirigirse a:

Claire Hajaj
Sección de medios de comunicación del UNICEF
Nueva York: +1-212-326-7566 chajaj@unicef.org


 

 

 

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