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Comunicado de prensa

La jefa del UNICEF recuerda a la Asamblea General de las Naciones Unidas que debe concentrarse en los niños, las niñas y los jóvenes durante las deliberaciones sobre el VIH/SIDA

El debate de un día de duración abordará los progresos en el logro de las metas sobre el VIH/SIDA; en las esferas relacionadas con la infancia y la juventud, la comunidad internacional no ha logrado grandes avances

NUEVA YORK, 22 de septiembre de 2003 – La Directora Ejecutiva del UNICEF, Carol Bellamy, dijo que cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas se reúna hoy para analizar el balance de las actividades de la comunidad internacional en la definición y financiación de una respuesta mundial contra la crisis del VIH/SIDA, todas las mentes deben estar concentradas en una sola cosa: “No estamos llegando a los 2.000 millones de niños, niñas y jóvenes que determinarán el rumbo futuro de la pandemia del VIH/SIDA “.

El SIDA ha costado la vida de 28 millones de personas, y alrededor de 42 millones de personas más viven con VIH y SIDA. Gran parte de los niños, niñas y jóvenes que sufren en la actualidad la muerte de los adultos que se ocupan de su crianza son quienes se encuentran el mayor peligro de contraer también la infección, dijo Bellamy. Todos los días, 6.000 jóvenes entre 15 y 24 años se infectan con el VIH.

Las más afectadas son las niñas.

Las vidas de los recién nacidos y los niños y niñas de corta edad están también enormemente amenazadas. Dos mil niños y niñas menores de 15 años contraen la infección todos los días. Nueve de cada 10 infecciones se producen durante el embarazo, el parto o el amamantamiento, y se pueden evitar en su mayoría. Muchos de estos niños morirán antes de cumplir cinco años.

Menos espectacular, pero tal vez más preocupante, según Bellamy, son los millones de niños, niñas y adolescentes que han perdido a sus progenitores debido al SIDA y los millones más que crecen en hogares donde se lucha contra las graves trabas emocionales, financieras y sociales relacionadas con la enfermedad del SIDA.

La reunión de un día de duración de la Asamblea General es el primero de los tres encuentros establecidos con un plazo determinado en la Declaración de Compromiso, el acuerdo de la comunidad internacional para reducir la propagación de la infección y ocuparse de las personas que ya se encuentran infectadas.

El objetivo para 2003: haber establecido las políticas y la financiación necesarias para una respuesta acelerada a gran escala. Un informe sobre los progresos emitido en julio por el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, basado sobre todo en las respuestas de 100 Estados Miembros, servirá de marco para el debate.

“Las conclusiones muestran un impulso impresionante en materia de política”, dijo Bellamy, “pero la mayoría de los niños, las niñas y los jóvenes son más vulnerables que nunca”.

Según el informe del Secretario General, 88 países han adoptado estrategias para promover la salud sexual y de la reproducción de los jóvenes; 80 países registran políticas nacionales para evitar la transmisión de progenitor a hijo; y solamente 60 países disponen de políticas que abordan las necesidades de los niños y niñas huérfanos debido al enfermedad.

“Todos los presentes pueden ponerse de acuerdo en que los jóvenes son el centro de la crisis del SIDA, y que lo que les ocurra a ellos determinará el futuro de la epidemia”, aseguró Bellamy.

El informe del Secretario General señala que en Uganda, y más recientemente en Etiopía y Malawi, los programas de prevención han reducido las tasas de infección entre los jóvenes, dijo Bellamy. “Pero francamente no estamos llegando a los niños, las niñas y los jóvenes, y no estamos protegiendo a los más vulnerables. El elemento central de nuestro trabajo debe ser ofrecerles los instrumentos que necesitan para tomar decisiones seguras y saludables, la información, los conocimientos, las aptitudes y el apoyo apropiados”.

Menos atención se ha prestado a aquellos que han quedado vulnerables debido a la enfermedad, especialmente quienes han tenido que abandonar la escuela para ocuparse de miembros enfermos de la familia o para complementar los ingresos familiares, dijo Bellamy. La crisis de los huérfanos, especialmente en África subsahariana, es enorme, continúa creciendo y sus efectos serán a largo plazo, ya que los alrededor de 11 millones de huérfanos debido al SIDA en la región se convertirán en 20 millones al final del decenio.

“Los niños huérfanos a causa del SIDA sufren una terrible tensión. Están afectados por acciones sobre las que no tienen ningún control y en las que no han participado. Se enfrentan a los traumas más graves, confrontan las amenazas más peligrosas y son quienes menos protegidos están”, dijo Bellamy.

“Las familias y las comunidades han compartido la carga que supone la atención, pero hay una gran mayoría que no pueden seguir haciéndolo y están al borde del derrumbe. Necesitan ayuda inmediata para seguir ocupándose de estos niños vulnerables. El que algunos de los países más afectados carezcan de planes para apoyar y proteger a los niños y las niños vulnerables revela un futuro incierto, inestable e inseguro para estos niños y niñas, y sus sociedades”, dijo Bellamy.

Además, según el informe de las Naciones Unidas:

  • Los programas de protección llegan simplemente a una escasa fracción de los jóvenes que no asisten a la escuela, alrededor de un 8% en África subsahariana, un 4% en América Latina y el Caribe y un 3% en Asia y el Pacífico, Europa Oriental y Asia Central.
  • Menos de una de cada cuatro personas en riesgo de contraer la infección pueden obtener información básica sobre el VIH/SIDA, y solamente una de cada nueve que desea saber si ha contraído el VIH tiene acceso a servicios de asesoramiento voluntario y pruebas.
  • El acceso a los servicios que ayudan a los progenitores evitar la transmisión del VIH a sus hijos es extremadamente limitado. En África subsahariana, alrededor de 1% de todas las mujeres en entornos prenatales tuvieron en 2001 acceso a este tipo de servicios.

Bellamy dijo que la situación en materia de financiación internacional era bastante negativa. Aunque la financiación para los países en desarrollo ha aumentado de manera notable, desde menos de 300 millones de dólares en 1996 a aproximadamente 4.700 millones de dólares en 2003, la cantidad sigue estando por debajo de los 10.500 millones de dólares necesarios para 2005. “El déficit se pagará con vidas y sufrimiento humanos”, añadió.

Si desea obtener más información, sírvase dirigirse a:

Liza Barrie
Sede del UNICEF en Nueva York
Asesora Superior de Comunicación, VIH/SIDA,
(1-212) 326-7593; lbarrie@unicef.org

Marixie Mercado
Sede del UNICEF en Nueva York
Oficial de Medios de Comunicación, VIH/SIDA
(1-212) 326-7133; mmercado@unicef.org


 

 

 

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