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Comunicado de prensa

En Iraq, los niños usan como juguetes las municiones sin explotar

El UNICEF dice que las bombas de racimo, las municiones abandonadas y cientos de misiles tierra-aire* son una amenaza mortal para la infancia de Iraq

BAGDAD/GINEBRA/NUEVA YORK, 17 de julio de 2003 – El UNICEF asegura que aunque la guerra ha terminado, los niños y las niñas de Iraq siguen sufriendo lesiones y muriendo de manera persistente debido a los efectos de las reliquias del conflicto.

Desde que acabó la contienda, más de 1.000 niños y niñas han sufrido lesiones con diversos tipos de armas, entre ellos las bombas de racimo arrojadas por las fuerzas de la coalición o las miles de toneladas de municiones almacenadas y abandonadas por las fuerzas de Iraq en edificios públicos y zonas residenciales de Iraq.

Según el Representante de UNICEF en Iraq, Carel de Rooy, la curiosidad natural de la infancia convierte a los niños y niñas en víctimas frecuentes de las municiones que no han explotado.

“Las bombas de racimo tienen formas interesantes que resultan atractivas para la niñez”, dijo de Rooy. “Muchos niños y niñas sufren lesiones o mueren porque ven un objeto reluciente de metal, a veces en forma de bola, y tienen que ir y recogerlo para jugar con él”.

El UNICEF informa que los jardines y los tejados de algunos vecindarios están cubiertos de bombas de racimo de pequeño tamaño, algunas en forma de minúsculas botellas con cintas cortas y otras amarillas con paracaídas de papel de seda. Bombas más pesadas que no han explotado se encuentran a veces enterradas por el impacto en el suelo de casas ocupadas por familias que no tienen ningún otro lugar donde vivir.

“Además de ello, los niños también rebuscan en los depósitos abandonados de municiones en busca de metales y piezas para vender, y también utilizan los empaques de las municiones como leña para cocinar, y arrojan su contenido al suelo”, dijo de Rooy.

Hace dos semanas por lo menos 30 personas murieron mientras rebuscaban en un depósito de municiones en Haditha, a 260 km al noroeste de Bagdad. Personas de toda la región llegaban al depósito todas las mañanas, desmontaban las balas, retiraban los explosivos y vendían el metal como chatarra.

El representante del UNICEF dijo que le preocupa la dimensión de la tarea de limpieza debido a que la Autoridad Provisional de la Coalición se enfrenta a una gran cantidad de prioridades igualmente urgentes. Aunque las fuerzas militares han comenzado a retirar municiones, el UNICEF ha solicitado a la Autoridad la utilización de contratistas comerciales para limpiar los deshechos militares y las municiones con la misma rapidez con que se contrataron compañías para el sistema de educación y la industria petrolera. Estos contratos se establecieron a las pocas semanas de la entrada de las fuerzas de los Estados Unidos en Bagdad.

Según el UNICEF, sólo en Kirkuk, una ciudad al norte de Iraq, 133 niños y niñas murieron o resultaron heridos durante las dos últimas semanas de abril a causa de municiones que no habían explotado con anterioridad. En la ciudad de Mosul, al norte del país, se registran por lo menos 20 incidentes diarios, y la Organización Mundial de la Salud informa que en un 20% de los casos de municiones que no han estallado las víctimas fueron menores de edad. El Grupo Asesor sobre Remoción de Minas dijo que era muy probable que el número de bajas fuera mayor en todo el país debido a que muchos casos no han sido denunciados.

Una nueva amenaza importante

Otra amenaza que ha salido a la luz recientemente es la que suponen los misiles de la época soviética abandonados por las fuerzas iraquíes, que han comenzado a causar lesiones a niños y niñas. Alrededor de 100 misiles tierra-aire (SA-2) se encuentran depositados alrededor de Bagdad en varios grados de descomposición, algunos con desperfectos causados por metralla, cargados con combustible de alta volatilidad y con ojivas que funcionan. Los saqueadores han desmontado muchos de los misiles y los remolques que sirven para transportarlos, debilitando peligrosamente las superestructuras. Algunos expertos internacionales calculan que por lo menos 1.000 SA-2 misiles se encuentran sin vigilancia en todo el territorio de Iraq.

Los expertos dicen que cualquier filtración a través de agujeros o grietas produce un humo amarillo oscuro que cuando se inhala puede quemar los pulmones y causar una muerte lenta y dolorosa. El contacto con la piel causa graves quemaduras.

“Esos misiles son muy inestables y pueden causar graves lesiones por sí solos”, añadió de Rooy, “y muchas más cuando están adosados a cerca de 200 kg de explosivos. Ya hemos visto casos de niños con quemaduras producidas por materiales químicos debido a que han estado jugando con estas armas y hurgando en ellas”.

Un misil SA-explotó recientemente en una zona residencial de Bagdad, y mató a todos los ocupantes de una casa cercana. En otro incidente, un niño que jugaba cerca de un misil que comenzó a dejar escapar el gas propulsor sufrió graves quemaduras en el rostro.

“Igual que ocurre con las bombas de racimo que quedaron abandonadas después de la guerra, las fuerzas de la coalición tienen la obligación bajo la ley humanitaria de retirar estos peligros de las comunidades”, dijo de Rooy. “Aunque los soldados en tierra hacen todo lo posible para responder a las peticiones de los iraquíes, no es suficiente ni es lo suficientemente rápido”.

[Un grupo reducido de evaluación llegó esta semana a Bagdad para examinar los SA-2]

Las Naciones Unidas coordinan una campaña de difusión pública orientada a las zonas contaminadas en Iraq que utiliza las redes de los medios de comunicación, las escuelas y las zonas de distribución de alimentos. Como parte de la campaña, todas las carpetas del UNICEF denominadas “escuela en una caja”, que se reparten en miles de escuelas de Iraq, incluyen materiales informativos para ayudar a los niños a identificar y evitar las municiones que no han estallado. Los equipos de remoción de minas terrestres y de estas municiones que trabajan en Iraq llevan también a cabo tareas de concienciación en las comunidades con materiales y apoyo técnico proporcionados por el UNICEF.

*Los misiles SA-2 pesan aproximadamente 2.300 kg, tienen 11 metros de largo, poseen una ojiva con 195 kg de explosivos de alta potencia, y un motor de arranque que contiene un propulsor sólido. De los dos combustibles que se utilizan para propulsar el misil, uno es un ácido corrosivo (ácido nítrico fumante rojo inhibido - IRFNA), y el otro es una toxina venenosa (Dimetil Hidracina asimétrica - UDMH).

Si desea obtener más información, sírvase dirigirse a:

Geoff Keele, UNICEF Iraq +1-914-360 3143 gkeele@unicef.org
Damien Personnaz, UNICEF Ginebra +41-22-909 5517 dpersonnaz@unicef.org
Gordon Weiss, UNICEF Nueva York +1-212-326 7426 gweiss@unicef.org

¡Nuevo material de archivo disponible!
Para ver un segmento del material o realizar un pedido, visite:

http://www.unicef.org/broadcast/brolls/

Lea más sobre las actividades del UNICEF en Iraq en www.unicef.org


 

 

 

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