La infancia y las mujeres en el Iraq
Los últimos 25 años
A finales de la década de 1970, el Iraq era uno de los países más ricos y desarrollados de Oriente Medio, con una economía en crecimiento impulsada por la venta de petróleo procedente de sus enormes reservas. Las grandes inversiones realizadas por el gobierno entre 1975 y 1985 contribuyeron a aumentar la calidad de vida y mejoraron los sectores sociales del país.
La situación actual, dos décadas después, es muy distinta. Dos guerras devastadoras han destruido gran parte de la infraestructura del país y 12 años de sanciones internacionales han minado la capacidad de Iraq para reconstruir e invertir en servicios sociales como la sanidad. Todos estos factores han afectado de forma especial a la infancia.
Alcance del Programa Petróleo por Alimentos
Las Naciones Unidas comenzaron a implantar el Programa Petróleo por Alimentos en 1996. Este programa permite la exportación de petróleo por parte del gobierno iraquí. Parte de los ingresos obtenidos de la venta se emplean para adquirir suministros con fines humanitarios, como alimentos y medicinas. En general, podría decirse que estos esfuerzos han mejorado la situación humanitaria del país y han evitado un mayor deterioro de las condiciones de vida, si bien el Programa Petróleo por Alimentos fue concebido con el único fin de garantizar el acceso de la población iraquí a medicinas y alimentos. Como resultado, el futuro de la infancia a largo plazo continúa bajo una grave amenaza, debido a que determinados aspectos cruciales para el desarrollo de la niñez, como la educación, no están contemplados en el programa y, en consecuencia, no se adapta a las necesidades infantiles.
La salud de la infancia
Un estudio realizado en 1999 por el UNICEF sobre la mortalidad infantil y derivada de la maternidad mostraba un espectacular incremento del índice de mortalidad entre los menores de cinco años. Según este estudio, si el Iraq hubiera continuado invirtiendo en los sectores sociales entre 1990 y 1998, unos 500.000 niños más habrían logrado rebasar su quinto año de vida.
Actualmente, uno de cada ocho niños iraquíes muere antes de cumplir los cinco años: el Iraq posee uno de los índices de mortalidad infantil más elevados del mundo.
Nutrición infantil
En 1996, un 11% de los niños y niñas menores de 5 años padecían malnutrición infantil aguda como consecuencia de la pobreza y la grave escasez de alimentos. Actualmente se ha logrado disminuir esta tasa en un 4%, gracias en parte al Programa Petróleo por Alimentos, a la implantación de un programa para la detección precoz de la malnutrición infantil y a dos años de intensas lluvias y buenas cosechas.
Pese a esta mejoría, existen aún un millón de niños y niñas iraquíes menores de cinco años que padecen malnutrición crónica.
Escolarización
Una cuarta parte de la población infantil iraquí en edad escolar no asiste a la escuela. Esta cifra encierra diferencias acusadas entre la población infantil de zonas urbanas y rurales, y entre niños y niñas. El 39% de la población infantil de las zonas rurales no asiste a la escuela primaria, mientras que en las zonas urbanas la proporción es de un 16,2 %. La mitad de las niñas de las zonas rurales no están escolarizadas, mientras que en las ciudades el problema afecta a una quinta parte de las niñas. A esto hay que añadir que aproximadamente un 70% de las escuelas precisan rehabilitación. Y cada vez hay más niños y niñas abandonan la escuela para trabajar y contribuir así a la economía familiar.
Abastecimiento de agua y saneamiento
Durante las guerras, los sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento sufrieron un deterioro rápido y de difícil reparación. Parte del problema reside en que, si bien las piezas pueden adquirirse a través del Programa Petróleo por Alimentos, no siempre es posible sufragar los gastos de mano de obra, mantenimiento y reparación.
Actualmente existen 5 millones de personas -más de una quinta parte de la población- que carecen de agua limpia. El declive en la cantidad y calidad del abastecimiento de agua iraquí ha traído consigo un aumento de los casos infantiles de malnutrición y enfermedades transmitidas por el agua. Cada día, se vierten en fuentes de agua dulce 500.000 toneladas métricas de aguas residuales, de las cuales 300.000 toneladas métricas se vierten solamente en Bagdad.
Proteger a la infancia
El incremento de los niveles de pobreza y el deterioro de la infraestructura han traído consigo un importante aumento de la cantidad de niños y niñas que precisan protección especial. Son, principalmente, los niños y niñas de la calle, los discapacitados, los huérfanos o abandonados, los que tienen conflictos con la ley, y aquellos que son víctimas de la explotación infantil y trabajan en condiciones de riesgo.
Debido al aislamiento relativo que ha padecido el Iraq durante los últimos 12 años, las intervenciones del estado ante los problemas que afectan a estos niños y niñas suelen ser anticuadas y, por lo general, se limitan a ingresarlos en instituciones, aislándolos de sus familias y comunidades.
Pobreza infantil
El empobrecimiento del pueblo iraquí ha tenido consecuencias de largo alcance para la infancia. Por ejemplo, el gobierno ha dejado de aplicar las leyes relativas a la educación básica obligatoria, debido a la gran cantidad de niños y niñas que trabajan para ayudar a mantener a sus familias.
La acusada devaluación del dinar iraquí ha afectado a los salarios, ya insuficientes, de profesores, empleados de sanidad y funcionarios. Por su parte, la precariedad de los salarios ha obligado a algunos trabajadores a buscar un segundo empleo como complemento a sus ingresos, afectando de forma negativa a la calidad -ya de por sí frágil- de los servicios destinados a las mujeres y la infancia.
Marzo de 2003