Aptitudes para la vida

Enfoque en el medio ambiente:

Inclusivo

La satisfacción de las necesidades especiales de las personas infectadas con el SIDA o afectadas por esa enfermedad, y las de otros niños y jóvenes vulnerables. Los programas basados en las escuelas pueden ofrecer un ambiente que brinde seguridad y apoyo a los niños y jóvenes que viven con el VIH/SIDA o que sufren otros efectos de esa enfermedad, tanto en el contexto de los programas relacionados con el VIH/SIDA como en la esfera más amplia de las escuelas que son acogedoras para los niños. El VIH/SIDA afecta a los menores desde mucho antes de la muerte de sus progenitores, ya que sus consecuencias se hacen sentir durante todo el desarrollo de la enfermedad, en la muerte y en el período de duelo. Los niños y los jóvenes necesitan la atención y la protección de adultos dignos de confianza, especialmente cuando confrontan circunstancias tan arduas. Será necesario brindar capacitación a los docentes y a otros miembros de las comunidades, así como apoyo posteriormente, para que puedan desempeñar esa función. Es necesario que las escuelas satisfagan esas necesidades psicosociales especiales de los niños y los jóvenes durante esos períodos, y que los niños cuenten con la asistencia necesaria para recibir servicios de nutrición y de atención de la salud, y otros servicios sociales. La existencia de redes firmes en las que participen las escuelas y las comunidades puede servir para aliviar las dificultades económicas y la vulnerabilidad, especialmente en el caso de las niñas y los huérfanos.

La coherencia de los mensajes

Es necesario garantizar que los mensajes y los procesos conexos guarden coherencia y constancia en todo el ámbito escolar. A fin de individualizar y aclarar los muchos mitos y conceptos erróneos existen con relación al VIH/SIDA, es imprescindible disponer de los medios necesarios para alentar la comunicación abierta entre los estudiantes, los docentes, las familias y la comunidad en general. Además de ello, mediante políticas y prácticas escolares que refuercen los objetivos relacionados con el VIH/SIDA es posible incrementar al máximo las posibilidades de éxito. Por ejemplo, cuando se trata de reafirmar lo enseñado es recomendable emplear en todos los programas de estudios aquellos enfoques de enseñanza y aprendizaje que estén basados en la preparación para la vida activa y que tengan carácter participativo, en lugar de emplear esos enfoques solamente en los programas de VIH/SIDA.

Los conflictos, las crisis y la inestabilidad crónica

Se deben incorporar en los programas de VIH/SIDA las necesidades especiales de los niños y jóvenes que atraviesan situaciones de inestabilidad, conflicto y crisis. Para muchos niños y jóvenes, la inestabilidad y la adversidad son condiciones normales. En tales situaciones, cuando las familias están dislocadas y los servicios sociales interrumpidos, y cuando los mecanismos normales de protección son inoperantes, se produce un aumento de la vulnerabilidad ante el VIH/SIDA y los riesgos conexos. A fin de garantizar la prestación de servicios relacionados con el VIH/SIDA de calidad que contemplen las necesidades especiales que puedan surgir, es necesario que existan políticas fundamentales, así como las correspondientes prácticas.


 

 

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