Aptitudes para la vida

Las niñas, el VIH/SIDA y la educación

Aunque el agente infeccioso pueda ser el mismo en ambos casos, los riesgos  y las consecuencias del contagio con el VIH pueden diferir notablemente según se trate de niños o de niñas, o de hombres o mujeres jóvenes. A medida que la epidemia invade a los países en desarrollo, salen a relucir en números asombrosamente altos los casos de historias de diferencias entre los géneros, lo que exige respuestas que demuestren sensibilidad con respecto a las cuestiones de género. Como mínimo, es necesario que las niñas disfruten en el mismo grado que los niños del privilegio de una educación básica de calidad, así como de educación sobre el VIH/SIDA basada en la preparación para la vida activa.

Un riesgo creciente

A nivel mundial, un 50% de las personas adultas que viven con VIH/SIDA son mujeres. Sin embargo, la tasa de VIH/SIDA entre las mujeres aumenta velozmente. En apenas tres años, entre 1997 y 2000, subió del 41% al 47% de todas las personas adultas infectadas. En los países subsaharianos, donde se registra un 70% de todos los casos de infección con el VIH/SIDA, el 58% de las personas infectadas está constituido por mujeres.

Ese aumento del riesgo se hace especialmente obvio entre las niñas y las mujeres jóvenes. La mitad de todas las nuevas infecciones afectan a personas jóvenes, de entre 15 y 24 años de edad. Entre las personas jóvenes de los países en desarrollo que viven con el VIH/SIDA, el 64% está constituido por mujeres. Sin embargo, las pautas no son las mismas en todos los países. En las naciones donde las tasas de prevalencia son bajas, los hombres jóvenes suelen tener tasas de infección más elevadas que las mujeres jóvenes; mientras que en los países con tasas más elevadas de infección con el VIH, la proporción de mujeres jóvenes infectadas por lo general supera a la de los varones de la misma edad. Por ejemplo, en Lesotho, donde se calcula que la prevalencia el VIH es del 31% entre las personas de 15 a

49 años de edad, están infectados el 11% de los hombres jóvenes y el 25% de las mujeres jóvenes.
A lo largo y a lo ancho de África al sur del Sahara, las mujeres jóvenes, de entre 15 y 24 años, tiene el doble de probabilidades que los hombres de la misma edad de haber contraído el VIH/SIDA. Esta tendencia también se está comenzando a notar en los países del Caribe.

¿Por qué aumentan en todo el mundo las tasas de infección con el VIH de las mujeres jóvenes, especialmente en los países con altas prevalencia de esa infección? 

Las razones, que son numerosas, tienen fundamentos biológicos, sociales y económicos.

Desde el punto de vista biológico, el aparato genital femenino inmaduro corre más peligro de sufrir desgarros durante las actividades sexuales, lo que aumenta el riesgo de contagio del VIH. El peligro de contagio también aumentará ante las infecciones transmitidas por vía sexual que no han sido tratadas. En el caso de las mujeres, muchas infecciones transmitidas por vía sexual no son tratadas debido a que suelen ser asintomáticas, o porque las mujeres jóvenes carecen de los conocimientos necesarios para tratarlas o de acceso a los servicios de salud sexual.

Los factores sociales y económicos complican aún más la situación creada por los factores biológicos y aumentan el grado de vulnerabilidad de las mujeres jóvenes ante la infección. Por ejemplo:

  • Debido a las diferencias de poder entre los géneros y la diversidad de las normas sociales que se aplican a las niñas y las mujeres, disminuyen las posibilidades de que las mujeres jóvenes ejerzan control sobre sus relaciones sexuales (como cuándo y con quien mantienen dichas relaciones), lo que las pone en una situación de vulnerabilidad con respecto a la violencia basada en el género y a la coerción sexual;
  • Las mujeres jóvenes pueden ser obligadas a participar en la actividad sexual comercial o en formas de trueque sexual no estructurado a cambio de dinero, alimento o cobijo;
  • Las mujeres jóvenes tienden a mantener relaciones sexuales con hombres de mayor edad, a veces debido a que esos hombres creen que las niñas no tienen VIH/SIDA y que son, por lo tanto, parejas sexuales más seguras. Dada la mayor edad y la mayor experiencia sexual de esos hombres, aumentan las probabilidades de que se hayan contagiado infecciones transmitidas por vía sexual, incluso el VIH/SIDA, y que desempeñen un papel dominante en las relaciones sexuales con las mujeres jóvenes;
  • Se supone y se espera que las niñas y las mujeres jóvenes sepan poco acerca de la sexualidad y las relaciones sexuales, aunque esa falta de conocimientos las ponga en peligro de infectarse con el VIH. Efectivamente, diversas encuestas han demostrado que entre los jóvenes de 15 a 19 años, el número de niñas que cuentan con conocimientos básicos acerca de cómo protegerse del VIH/SIDA es inferior al de los varones que tienen esos conocimientos;
  • Las mujeres constituyen la mayoría de las personas pobres del mundo. Debido a su carencia de acceso a la educación basada en la preparación para la vida activa, así como a la falta de recursos económicos y oportunidades, las mujeres corren mayor peligro de infección.

Consecuencias

El efecto neto de la pandemia del VIH/SIDA consiste en una reducción o retroceso de los avances logrados mediante grandes esfuerzos en materia de educación y con respecto a otras esferas relacionadas con el desarrollo, además de constituir una complicación de cualquier intento que se haga para seguir avanzando.

Las consecuencias del VIH/SIDA en las vidas de las niñas son distintas a los efectos que tiene en las vidas de los niños. Por ejemplo:

  • Las mujeres infectadas con el VIH tienen menos probabilidades de recibir el apoyo y los recursos de sus familias;
  • Las mujeres son las que tienen a su cargo la atención de los enfermos, y las niñas que quedan huérfanas debido al SIDA corren mayor peligro que sus hermanos varones de no poder volver a la escuela;
  • El VIH/SIDA pone en peligro los recientes avances logrados en la educación básica y afecta de manera desproporcionada las tasas de matriculación escolar primaria de las niñas. Una investigación llevada a cabo por la organización africana Girls' Education Monitoring System, de vigilancia de la educación de las niñas, llegó a la conclusión de que la participación de la niñez en la educación escolar disminuye en aquellos países africanos con las tasas más elevadas de prevalencia del VIH (del 11% o más). En esos países con prevalencia elevada de VIH, las niñas han sido el sector de la población más afectado, y durante el decenio pasado se registró un descenso de sus tasas de matriculación escolar. Esto es lo opuesto a lo que sucede en los países con baja incidencia del VIH, donde la matriculación escolar de las niñas ha aumentado. Los investigadores advierten que "si las proyecciones sobre las tasas de infección con el VIH/SIDA para el próximo decenio se hacen realidad, es probable que desaparezcan todos los avances positivos logrados hasta la fecha (en materia de educación) en la mayoría de los países de África al sur del Sahara, y quizás también de otras regiones geográficas".

Graves consecuencias en la educación
A pesar del compromiso cada vez más manifiesto de fomentar la salud y la educación de los niños en edad escolar, los avances en esos dos frentes se ven seriamente amenazados por el VIH/SIDA. A medida que la pandemia avanza en el mundo en desarrollo, el VIH/SIDA no sólo debilita la salud, sino también los sistemas sociales económicos y culturales. Los síntomas de ese fenómeno se manifiestan claramente en el sector de la educación, especialmente en África subsahariana:

  • en los sitios donde un gran número de docentes y otros integrantes del personal escolar está infectado o afectado por el VIH/SIDA, ha disminuido la capacidad de prestar servicios de enseñanza;
  • la calidad de la educación corre peligro en los sitios donde los docentes sufren personalmente los efectos de las enfermedades relacionadas con el SIDA, o donde esas enfermedades afectan a sus familiares. Asimismo, las consecuencias se hacen notar en las situaciones en que las familias pierden poder adquisitivo y disminuyen los recursos para los servicios de apoyo y la infraestructura;
  • cuando un número menor de niños y niñas trata de ingresar en las escuelas, o de continuar con sus estudios, disminuye la demanda de los servicios del sistema de educación estructurada en funcionamiento. Por ejemplo, cuando baja la tasa de natalidad, cuando aumenta el número de niños enfermos, y cuando los niños y las niñas abandonan sus estudios debido a cambios en sus circunstancias familiares, sociales y económicas, especialmente en las que afectan a los niños que han quedado huérfanos debido al VIH/SIDA;
  • la meta de la igualdad de oportunidades ya no está al alcance de la mano debido a que las oportunidades de las niñas sufren de manera desmesurada las consecuencias del VIH/SIDA. Las oportunidades de las niñas quedan limitadas debido a la mayor vulnerabilidad de éstas ante las infecciones, especialmente en los ámbitos con alta prevalencia de infección, y en los sitios donde la baja condición social de las niñas y las mujeres exacerba las consecuencias de la pobreza y de otros factores de tensión social.

La educación es una de nuestras principales armas de defensa contra la propagación y los efectos del SIDA. Las pruebas de esto resultan cada vez más convincentes. En los países que sufren epidemias graves, los jóvenes con los niveles superiores de educación tienden en mayor medida a usar condones y en menor medida a mantener relaciones sexuales imprevistas que las personas de su misma edad con niveles inferiores de educación.

Sin embargo, de manera similar a los ataques del VIH contra el sistema inmunológico del organismo, la pandemia del VIH/SIDA apunta a paralizar las funciones básicas y de protección del sistema de la educación. Para hacer realidad los principios de la Educación para Todos será necesario que en los países más afectados se dé prioridad absoluta a la lucha contra el VIH/SIDA.  Como lo establecen los compromisos adquiridos en Dakar, los sistemas de educación tienen la obligación de garantizar la vigencia del derecho de todos los niños a una educación de calidad, de la cual debe ser parte integral la prevención del VIH/SIDA.

La única manera en que la educación puede hacer efectivo su potencial en materia de reducción de la vulnerabilidad ante el VIH/SIDA y limitar el riesgo de otras infecciones es mediante la reducción de los efectos del VIH/SIDA en la niñez y la juventud.

Respuestas

 La respuesta del sector de la educación al desafío del VIH/SIDA y de los efectos de esa infección en las niñas debe contemplar tres líneas de acción principales:

  1. Lograr que las niñas vayan a la escuela y suministrarles un ambiente seguro y eficaz que aliente la permanencia y el aprendizaje de éstas en los establecimientos de enseñanza.
  2. Garantizar que la educación sobre la prevención del VIH/SIDA forme parte de la educación integral de calidad que merecen todas las niñas y jóvenes.
  3. Garantizar que se tomen medidas especiales para quienes no asisten a la escuela a fin de que la definición del concepto de educación no se limite simplemente a las escuelas, sino que tenga en cuenta las necesidades de los niños que trabajan, los niños de la calle, los niños explotados y los que están amenazados por la pobreza y las condiciones de vida deficientes.

Esas líneas de acción principales deben ser respaldadas con acciones estratégicas en el terreno.

¿Qué se puede hacer para proteger a las niñas y las mujeres jóvenes del VIH/SIDA y sus consecuencias?

  • El VIH/SIDA ha demostrado ser altamente resistente a las respuestas rápidas y limitadas. Para acotar su propagación y mitigar sus consecuencias será necesario que corrijamos varias deficiencias fundamentales que ayudan a su propagación. Entre las mismas figuran las inaceptables injusticias basadas en el género en materia de educación básica. Resulta muy importante que las niñas no abandonen sus estudios, de manera que puedan completar su educación, y para ello es necesario tomar medidas como el suministro de agua pura y servicios de saneamiento a todas las escuelas. La experiencia obtenida de la programación local sugiere que la falta de intimidad y de instalaciones adecuadas de agua y saneamiento puede ser un factor importante de la deserción escolar de las niñas, especialmente cuando llegan a la pubertad y comienzan a menstruar.
  • Los niños y las niñas que asisten a la escuela cuentan con una oportunidad ideal de recibir educación de calidad sobre la prevención del VIH/SIDA basada en la preparación para la vida activa.
  • Ha quedado demostrado que los programas de prevención del VIH/SIDA basados en las escuelas correctamente ejecutados reducen ciertos riesgos graves de contagio del VIH/SIDA, especialmente cuando no se limitan a suministrar información sino que ayudan a los jóvenes a obtener los conocimientos, las actitudes y las actitudes para la vida activa que necesitan para protegerse contra esa infección. La educación sobre el VIH/SIDA debería abarcar los debates sobre los papeles, los derechos y las responsabilidades que se asignan a los hombres y las mujeres sobre la base de su género, a fin de que los niños y las niñas comprendan y sepan confrontar las imágenes estereotipadas, los prejuicios basados en el género, las relaciones de poder y la discriminación. La educación sobre el VIH/SIDA basada en la preparación para la vida activa emplea enfoques participativos para involucrar tanto a la niñez como la juventud en experiencias de aprendizaje activo que no se limitan al VIH/SIDA, sino que incluyen otras cuestiones relacionadas con la salud y el desarrollo personal.
  • Las escuelas también pueden brindar acceso a la enseñanza de oficios para ganarse la vida, y garantizar de esa manera que las jóvenes y las mujeres dispongan de oportunidades de trabajo asalariado, reduciendo así su dependencia económica.
  • Las escuelas deben garantizar que en ellas se combata activamente el acoso, la violencia y el abuso sexual. Es necesario que los sistemas de educación cuenten con medidas de seguridad y normas de comportamiento que protejan los derechos de los niños y jóvenes.
  • Las escuelas deben hacer todos los esfuerzos posible por reducir la discriminación de las niñas y las mujeres jóvenes en las escuelas mediante la ejecución de políticas y prácticas adecuadas.

Otras medidas importantes para proteger a las niñas y las mujeres jóvenes del VIH/SIDA y sus consecuencias consisten en:

  • combatir la negación, la discriminación y la complacencia que obstaculizan la aplicación de medidas contra el VIH/SIDA;
  • fomentar el establecimiento de alianzas justas y la participación conjunta de los niños y las niñas, y de los hombres y las mujeres jóvenes;
  • fomentar la igualdad entre los niños y las niñas, y los hombres y mujeres jóvenes que atienden a sus familiares con el VIH/SIDA (por ejemplo, mediante el fomento de la participación de los niños y los hombres en la vida familiar);
  • garantizar que los mensajes referidos al VIH/SIDA no reafirmen los conceptos estereotipadas acerca de los géneros y otros prejuicios relacionados con el estado de salud en materia de VIH, la raza, la religión o la cultura de las personas.
  • Garantizar la existencia de alianzas más firmes entre las familias, las escuelas y las comunidades, a fin de coordinar mejor la educación con otras estrategias complementarias como las políticas de apoyo y los marcos jurídicos, el acceso a los condones, y a la prevención y el tratamiento de las infecciones transmitidas por vía sexual.

Esta información proviene de las siguientes fuentes:
ONUSIDA, 2002. Situación de la epidemia del SIDA.
UNICEF, ONUSIDA, OMS, 2002. La juventud y el VIH/SIDA.
ONUSIDA, 2001.  Los niños y los jóvenes en un mundo con SIDA.
Chesterfield R, Enge KI, Martinez-Enge P, 2001. Girls' Education and Crisis. Elaborado para USAID, Global/Women in Development. Girls' Education Monitoring System.
ONUSIDA, 2001. Situación de la epidemia del SIDA.
ONUSIDA, 2001. Resource Packet on Gender and AIDS.
ONUSIDA, 1998. Gender and HIV/AIDS. Technical Update. UNAIDS Best Practice Collection: Technical Update Geneva: ONUSIDA, septiembre de 1998.  http://www.unaids.org/

Materiales útiles:
HIV/AIDS Education: A Gender Perspective, Tips and Tools.  Un conjunto de materiales de capacitación orientados a los docentes y otros educadores en ámbitos de enseñanza estructurada y no estructurada. Es necesario que los educadores comprendan las cuestiones relacionadas con el género y el VIH/SIDA, y el objetivo principal de estos materiales consiste en ayudar a los docentes a aplicar un enfoque basado en el género cuando empleen materiales, estrategias y metodologías de enseñanza. UNICEF, 2002. http://www.unicef.org/lifeskills/index_documents.html

Gender, HIV and Human Rights: A Training Manual. UNIFEM, 2000.
http://www.unifem.org/

UNICEF Sitio Web sobre La educación basada en la preparación para la vida activa:
http://www.unicef.org/lifeskills/index.html

Documentos

Girls, HIV/AIDS and Education. Documento del UNICEF.
[Word]

Briefing Notes on Gender and HIV/AIDS, 2003
[Word]

HIV/AIDS Education: A Gender Perspective, Tips and Tools (en inglés)
Para obtener información sobre los documentos en español y francés, consúltese: Referencias - Documentos técnicos y de política. 
[PDF]

Documents

Girls, HIV/AIDS and Education. UNICEF paper.
[Word]

Briefing Notes on Gender and HIV/AIDS, 2003
[Word]

HIV/AIDS Education: A Gender Perspective, Tips and Tools (English)
For French and Spanish documents, please see: References - Technical and Policy Documents.
[PDF]



 

 

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