Zimbabwe

La juventud de Zimbabwe vence grandes dificultades en su lucha contra el SIDA

Imagen del UNICEF: Zimbabwe, HIV prevention
© UNICEF/2006/Pirozzi
Miembros de Young People We Care bailan durante un reunión celebrada en 2006 en una escuela secundaria al este de Zimbabwe.

Por Tsitsi Singizi

Como parte de la edición especial de Progreso para la Infancia en 2007, UNICEF presenta una serie de historias centradas en iniciativas que han dado resultado a la hora de promover una vida sana, proporcionar una educación de calidad, combatir el VIH y el SIDA, y proteger a los niños y niñas contra el abuso sexual, la explotación y la violencia.

ALASKA, Zimbabwe, 28 de septiembre de 2007 – Una voz vibrante y el sonido de los tambores traspasan el rumor suave del viejo molino. De repente, la adormecida ciudad minera de Alaska, a unas pocas horas al norte de la capital de Zimbabwe, se transforma en un carnaval de canciones y bailes.

Bailando en parejas, una docena de jóvenes de ambos sexos responden a coro al solista, sus pies levantan una nube de polvo mientras forman un círculo alrededor de los tambores. Se trata de una danza vigorosa, interpretada tradicionalmente con el fin de movilizar las tropas para la guerra. En la actualidad, los bailarines tienen un nuevo enemigo: el SIDA.

“¡El SIDA ya está aquí!”, gritan los cantantes. “Está en mi casa, en mi vecindario y en la comunidad. Luchemos contra él con todo lo que esté a nuestro alcance; nuestros cuerpos, nuestros valores y nuestras mentes”. El mensaje es claro y el público escucha muy atento.

La juventud al frente de la lucha

Los intérpretes son miembros de Young People We Care (YPWC), un programa respaldado por UNICEF y parte integrante de la estrategia para el cambio de actitud nacional de Zimbabwe que busca reducir la vulnerabilidad de los jóvenes a la infección del VIH. 

Por medio de una serie de actuaciones, el grupo anima a tener comportamientos responsables y a la prevención del VIH entre los jóvenes a través de la educación entre compañeros y la preparación para la vida activa. A cambio, los jóvenes prestan cuidados y ayuda a los hogares de sus comunidades más duramente atacados por el SIDA.

“Cuando se creó YPWC, los jóvenes de nuestra comunidad estaban desesperados”, dice Agnela Mahomva, una activa y dinámica educadora entre pares. “La mina había cerrado temporalmente y los jóvenes se dieron a la bebida y a la promiscuidad sexual. Las muchachas comenzaron a cobrar por el intercambio sexual para que les alcanzara el dinero. Sin embargo, YPWC ha sido de gran ayuda para que la juventud hable abiertamente sobre los peligros de un comportamiento arriesgado: el VIH y el SIDA. Con esto han logrado que los jóvenes de ambos sexos tengan más cuidado”.

El cambio de comportamiento conduce a una vida más segura

En Zimbabwe,  las actuaciones comunitarias como las de YPWC no se limitan a Alaska. Con una economía menguante como telón de fondo, un aumento del desempleo, una crisis de orfandad y un aumento en el coste de vida, la juventud de Zimbabwe se enfrenta a grandes dificultades, y utiliza los clubs anti-SIDA y los movimientos de potenciación de la mujer para acceder a una educación crítica para la vida activa.

Tales actuaciones están haciendo retroceder el avance de la pandemia en Zimbabwe. Un informe de 2007 de la Naciones Unidas reveló que Zimbabwe presenta indicios de un gran descenso en la prevalencia nacional del VIH. Dicha disminución parece estar parcialmente asociada con cambios de comportamiento, incluido el aumento del uso del preservativo entre las mujeres que no tienen un compañero habitual y la reducción de las actividades sexuales con múltiples compañeros. 

Trust Ngoni Samatiya es un joven voluntario de 21 años, soltero y sexualmente activo. Según él, pertenecer a un grupo como YPWC lo ha hecho más consciente de los peligros de la enfermedad. “Sus mensajes son reales y prácticos. Al menos hablan de preservativos y cuando estoy con ellos no me da vergüenza tratar estos asuntos”.

“En una comunidad donde domina la cultura tradicional, hablar del sexo y de la sexualidad está casi siempre limitado al matrimonio”, dice la directora del programa sobre el VIH de UNICEF en Zimbabwe, Nicolette Moodie. “Pero, tal y como señala Trust, la presión positiva de los grupos de educación entre jóvenes está produciendo resultados, y cada vez hay más jóvenes abiertos a hablar sobre el sexo y el VIH”.


 

 

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