Panorama: Yemen

La niñez afectada por la crisis de 2011 en Yemen vuelve lentamente a la normalidad mediante los estudios

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2012/Simonsen
Muchos estudiantes en la escuela Al-Thalaya fueron testigos de muerte y destrucción en sus vecindarios durante la crisis de 2011 en Yemen. Ahora tratan de sanar sus cicatrices emocionales por medio de la asistencia a la escuela.

Por Sven Simonsen

SANA, Yemen, 21 de diciembre de 2012. “Era por el dinero”, dice Hussein*. “Disparaba cuando me lo ordenaban y me defendía”, añade.

“Era el salario, pero también porque quería formar parte del movimiento juvenil”, dice Anwar.

Hussein y Anwar fueron reclutados por un grupo armado durante la crisis de 2011 en Yemen. Arriesgaron sus vidas por 1.000 YER (menos de 5 dólares) al día. Les decían que dispararan el arma y que mataran.

Una escuela en medio del conflicto

La escuela Al-Thalaya se encuentra en la zona de Al-Hasaba, en Sana.

Los edificios agujereados por las balas dan testimonio de los duros combates que se produjeron en la zona. Cerca de este lugar se encuentra la Plaza del Cambio, que ha sido el centro de las protestas juveniles que surgieron contra el régimen a comienzos de 2011.

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© UNICEF Yemen/2012/Simonsen
Los edificios agujereados por las balas son el testimonio de los intensos combates que tuvieron lugar en la zona Al-Hasaba en Sana, donde se encuentra la escuela.

La escuela está rodeada por un complejo militar. Los soldados armados son muy visibles en las calles y en los numerosos controles de carretera.

Hace solamente unos meses, los niños fueron testigos de la muerte y la destrucción en sus vecindarios. Algunos, como Hussein y Anwar, tuvieron que participar en los combates.

Estamos sentados con Ibrahim, Ismail y otros tres compañeros de cuarto grado y les preguntamos cómo piensan que la crisis del año pasado les afectó. Los niños se turnan para contarnos lo que les ocurrió.

“Un día fui a una tienda de comestibles con una amiga que tenía unos 10 años”, dice Ismail. “Una bala le entró por la cabeza. La llevaron al hospital, pero murió tres días después. Todavía no sabemos quién disparó”.

La escuela como lugar seguro

Hoy, los maestros tratan de sanar las heridas emocionales de niños como Hussein, Ahmed, Ibrahim e Ismail. El cambio positivo ya da resultados. “Cuando comenzamos con las clases de dibujo, muchos de los niños estaban dibujando motivos relacionados con el conflicto, aviones y pistolas”, explica el profesor asistente Ahmed Al Asri. “En cambio ahora vemos que pintan casas, escuelas, árboles y flores”.

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Unos estudiantes sentados en su aula. Según los maestros, el cambio positivo muestra ya resultados desde que comenzaron los programas de apoyo.

Después de que se calmara el conflicto, los estudiantes ya no son los mismos, explica el director de la escuela Ali Saleh.  “Muchos de ellos, especialmente de primer a tercer grado, tenían miedo de salir de casa. Los estudiantes ya no estaban interesados en el estudio y el aprendizaje. Eran más agresivos, algo que podíamos ver en la forma en que los niños jugaban en el patio de la escuela. Incluso su lenguaje había cambiado, se llamaban los unos a otros ‘oposición’, ‘pandillas’ y otras cosas”.

UNICEF y su aliado local, la Iniciativa de protección infantil, seleccionaron la escuela Al-Thalaya para realizar un proyecto de intervención social.

El apoyo psicosocial se basa en el modelo de espacios acogedores para la infancia, que ofrece lugares seguros para que los niños se reúnan y socialicen. Varias veces a la semana, los estudiantes se toman un tiempo libre para cantar, jugar, dibujar y practicar deportes. Como parte del programa, los maestros proporcionan atención y orientación individual a los niños que muestran síntomas de angustia.

Además se alienta la participación de los progenitores y las comunidades para promover la prevención de la violencia y el apoyo psicosocial. La escuela también realiza progresos para poner fin al castigo corporal de los estudiantes, que todavía es muy frecuente en Yemen.

Aunque el programa de apoyo psicosocial lleva solamente un mes en funcionamiento, para Saleh está claro que las actividades están cambiando la situación, al proporcionar a los niños oportunidades para fomentar su capacidad para sobreponerse y dejar atrás las experiencias dolorosas. “Los niños se encuentran bajo una presión emocional. Necesitamos actividades extraescolares para ayudarles a expresar sus puntos de vista y sus temores”, dice.

Hacer frente a problemas complejos

En la escuela Al-Thalaya y en Al-Hasaba, los problemas relacionados con la protección de la infancia son complejos. El reclutamiento de niños en las fuerzas y grupos armados ha sido una práctica frecuente. Durante la crisis de 2011, se podía ver a niños armados en los puestos de control. Otros han sido testigos de muerte y destrucción.

Actualmente, con su programa psicosocial que ofrece actividades recreativas y seguimiento por maestros capacitados, la escuela tiene más posibilidades de proporcionar a los estudiantes una alternativa atractiva al reclutamiento y mayores oportunidades para el futuro.

Los esfuerzos generalizados de UNICEF para poner fin al uso del reclutamiento de los niños en Yemen incluyen la promoción para elaborar un plan de acción con las partes que reclutan a los niños para poner fin a esta práctica y liberar a los niños, reintegrarlos en  sus comunidades y brindarles oportunidades para que se desarrollen.

*Los nombres se han cambiado para proteger las identidades de los niños.


 

 

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