Panorama: Yemen

El Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, hace un llamamiento para mejorar la nutrición y el bienestar de la infancia en Yemen

Por Alison Parker

SANA, Yemen, 10 de julio de 2012. “¿No quieren instintivamente invertir más en la esperanza que en el horror?” Estas fueron las palabras del Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, durante su visita de tres días a Yemen esta semana.

VÍDEO: 7 a 9 julio de 2012. El corresponsal de UNICEF, Pedro Bujalance Andrés, informa sobre la visita del Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, a Yemen. Foto © AlGhaberi  Véalo en RealPlayer

 

Los disturbios civiles de Yemen en los últimos 17 meses han supuesto una pesada carga para la población civil, especialmente los niños. La crisis actual tiene lugar en un contexto de derrumbe económico. La grave escasez de combustible y agua, combinada con la subida de los precios, en particular de los alimentos y el agua, han sido perjudiciales para el bienestar de la niñez. Ahora se necesitan grandes esfuerzos para ayudar a los niños a superar los efectos de estas crisis.

Incluso antes de los actuales disturbios, iniciados en febrero de 2011, Yemen ya se encontraba en un estado de subdesarrollo crónico, con indicadores de desarrollo comparables a los de los países del África subsahariana. A partir de enero de 2012, un total de 340.000 personas habían quedado desplazadas por la guerra en el norte de Yemen y el conflicto en el sur cada vez afecta más a los niños, además de haber desplazado a otras 100.000 personas.

Una de las más altas tasas de desnutrición

Yemen tiene una de las más altas tasas de desnutrición crónica en el mundo, con un 58% de niños con retraso del crecimiento. Casi un millón de niños sufre desnutrición aguda y cerca de 267.000 padecen desnutrición aguda grave.

“En Yemen hay más de 250.000 niños que sufren desnutrición aguda grave, lo que significa que podrían morir muy pronto. Esto es casi la misma cantidad que había en Somalia durante el apogeo de la crisis del año pasado”, manifestó Lake mientras recorría el hospital Al-Sabeen de Sana.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2012/Saleh
El Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, con Rabab Mohamed Saleh (14 meses de edad) en el centro de alimentación terapéutica del hospital Al-Sabaeen de Sana (Yemen).

Muchos yemenitas no consideran que la “delgadez” sea un motivo de preocupación. La comprensión por parte de la comunidad de la desnutrición y sus efectos sobre los niños para el resto de sus vidas es por ello limitada, y el retraso en el crecimiento y la delgadez se consideran con frecuencia como “algo normal”.

Un estudio reciente llevado a cabo en la gobernación occidental de Hodeidah muestra que la tasa global de desnutrición aguda es del 31,7% entre los niños menores de 5 años y la tasa nacional general de desnutrición aguda se sitúa en el 15%. La falta de agua potable, de saneamiento adecuado y de instalaciones de higiene contribuye en la misma medida a los altos niveles de desnutrición aguda que la nutrición deficiente y la escasez de alimentos.

Resolver las necesidades de los niños 

Durante su visita, Lake conoció a Rabab Saleh (14 meses de edad) en el centro de alimentación terapéutica del Hospital Al Sabeen, donde está recibiendo tratamiento para la desnutrición. Rabab vive con su madre soltera y 10 hermanos sobrevivientes (cuatro han muerto). Su única fuente de ingresos es una vaca alquilada que utilizan para ayudar a transportar mercancías al mercado local.

“Estos niños son los rostros humanos que hay detrás de las estadísticas. Cada uno de ellos y sus voces no  son escuchadas”, dijo Lake.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2012/Saleh
Khaled Ibn Al-Walid (5 meses de edad) fue ingresado hace cinco días en el centro de alimentación terapéutica del Hospital Al-Sabeen, en Sana (Yemen).

UNICEF responde con intervenciones que salvan vidas en los centros de alimentación. La organización también garantiza que estas personas dispongan de un conjunto mínimo de intervenciones, que incluyen: la gestión comunitaria de la desnutrición aguda mediante tres centros de alimentación terapéutica por prefectura; tres puestos terapéuticos ambulatorios por distrito; y un mínimo de voluntarios de la comunidad en los distritos. Estos esfuerzos también incluyen la promoción de la lactancia materna exclusiva; prácticas de alimentación infantil y del lactante; administración de suplementos de micronutrientes; mejora de los servicios de agua, saneamiento e higiene; servicios de vacunación; e iniciativas de cambio de comportamiento. Se prestará especial atención y se dará prioridad a los lugares de emergencia y los asentamientos de desplazados.

En los últimos tres meses, UNICEF ha incrementado el número de centros terapéuticos ambulatorios de 474 a 518 y ha capacitado a más de 1.000 profesionales de salud de todo el país en la gestión de la desnutrición grave y aguda. UNICEF también ha capacitado a 1.300 voluntarios de la comunidad para identificar y remitir a los niños con desnutrición. En las provincias de Taiz, Hadda y Hodeida, donde las encuestas muestran niveles de desnutrición que superan el umbral de emergencia del 15%, se está aplicando un enfoque integrado para combatir la desnutrición y sus causas.

UNICEF y sus aliados tienen la urgencia humanitaria de proporcionar tratamiento a los niños con desnutrición aguda grave. Sin embargo, esto por sí solo no va a cambiar el panorama general, ni va a garantizar a los niños el derecho a vivir una vida plena y saludable. Se requieren inversiones a largo plazo para garantizar que los niños también tengan acceso a servicios de salud de calidad, agua potable y mejora de la higiene y el saneamiento. Esto sólo puede lograrse con voluntad política y un equilibrio eficaz entre la estabilidad política y el crecimiento económico por una parte, y las intervenciones humanitarias y de desarrollo por otra.


 

 

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