Panorama: Yemen

Un joven se aferra a su sueño en medio de la violencia en Yemen

Por Mohammed Al-Asaadi

SANA, Yemen, 30 de marzo de 2011.  Ahmed Al-Sayyani tiene 17 años y se aferra a sus aspiraciones a pesar de la violencia en su país.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2011/Mazen El Haber
Ahmed Al-Sayyani tiene 17 años y la situación política en su país lo perturba. “Quiero ser capaz de terminar la escuela sin más demoras” dice en su hogar de Sana, Yemen.

“Mi sueño es convertirme en piloto”, dijo. “Trabajo mucho para obtener calificaciones altas y poder conseguir una beca para estudiar aviación civil en el extranjero”.

Incluso antes del reciente levantamiento, la infancia de Yemen no era ajena al violento conflicto. Los enfrentamietnos con militantes en el norte acabaron con la vida de cientos y desplazaron a más de un cuarto de millón de personas en 2009. El país está bajo la amenaza creciente de los separatistas en el sur y de Al Qaeda.

Ahmed quiere estudiar en Alemania. Para lograr su plan tiene horario apretado todos los días. Comienza el día con los rezos al alba, antes de ir a clase.

Estudios interrumpidos

“Estoy en casa alrededor de las dos para el almuerzo y descanso un poco antes de hacer mi tarea escolar y leer mis lecciones,” afirmó. “Cuando los redobles de los tambores de los manifestantes se hacen más fuertes alrededor de las siete, salgo y los veo bailar”.

El malestar actual es ahora una constante en la vida de Ahmed. Pasa sus tardes charlando con sus amigos –tanto cercanos como lejanos– en Facebook y navegando por internet.

 

© UNICEF Yemen/2011/ Mazen El Haber
VÍDEO (en inglés): 28 de marzo de 2011. La corresponsal de UNICEF, Chris Niles, informa sobre el modo en que un joven se desenvuelve conforme recrudece el malestar político en Yemen.  Véalo en RealPlayer

 

Aunque no apoye a ningún bando en el conflicto, Ahmed se mantiene al día con los últimos acontecimientos. Después de mirar las noticias sobre la masacre del 18 de marzo en Sana –en la que 52 manifestantes antigubernamentales resultaron muertos a tiros y varios cientos quedaron heridos– Ahmed era incapaz de dormir. El malestar también afecta a su educación.

“Estoy a favor de la paz y la estabilidad”, expuso. “Quiero ser capaz de terminar la escuela sin más demoras. He perdido ya una semana de educación y eso afectó mis notas en los exámenes de la semana pasada”.

La añoranza de la paz

Ahmed es sólo uno de los muchos niños yemenitas que se niegan a abandonar sus esperanzas por cumplir su derecho a vivir en paz. A finales del año pasado, las Naciones Unidas invitaron a niños de todo el mundo a expresar sus opiniones sobre la paz y seguridad internacionales.

El acontecimiento interactivo –"Tu mundo, tu futuro: Voces de una nueva generación"– fue presidido por Susan Rice, embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas. Tres jóvenes tuvieron la oportunidad poco frecuente de hablar al mundo en representación de Yemen.

“No queremos guerras. Queremos la paz”, afirmó Bashir Shalili. Hadil Mouafak y Sleiman Sinan añadieron que querían la seguridad y la felicidad para todos los niños de su país.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2011/ Mazen El Haber
Ahmed pasa muchas horas al día conectado para debatir la actualidad con sus amigos. “Me conecto a través de Facebook, especialmente con amigos que no me pueden visitar por razones de seguridad”, comenta el estudiante de instituto que vive en Sana, Yemen.

No obstante, desde que grabaron el vídeo la situación en Yemen se ha hecho aún más violenta.

Al menos el 20% de las víctimas del malestar civil en Yemen han sido niños, según la organización de protección infantil SEYAJ,  la organización no gubernamental local aliada de UNICEF en Yemen. Muchos han resultado heridos y muchos más terminarán probablemente con secuelas psicológicas.

Lucha diaria

Ahmed, que vive cerca del levantamiento, se preocupa sobre su familia. Su casa, de 100 años de antigüedad, da a la plaza en el que los leales al gobierno han erigido enormes tiendas de campaña.

“Me acostumbro al ruido de los altavoces en la zona de la sentada”, comentó Ahmed cuando el sonido del himno nacional yemenita resonó por las ventanas de la casa.

Ahmed ama el fútbol pero no puede jugar. “El campo está demasiado lejos de casa”, manifestó, “y como nuestra casa está cerca de la plaza a mis amigos no les permiten venir a visitarme. Me siento aislado”.

Espera que pronto se produzcan cambios beneficiosos. “Mis amigos y yo deberíamos estudiar y jugar, sin necesidad preocuparnos por la política o el conflicto. Sólo quiero un futuro mejor y seguro para mí”, dijo Ahmed.


 

 

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