Panorama: Yemen

Voluntarios fomentan la higiene en las comunidades desplazadas del Yemen

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2010/ Sethna
Fatima Hindi (izq.), una promotora voluntaria de la higiene y el saneamiento del campamento de desplazados de al-Mazrak, en el Yemen, conversa con una habitante del asentamiento acerca de la necesidad de eliminar los excrementos animales de las zonas pobladas.

Por Zahra Sethna

HARADH, Yemen, 25 de febrero de 2010 - Según datos de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el número de civiles yemenitas desplazados desde 2004, cuando se desencadenó el conflicto interno, llega a 250.000, una cifra más de dos veces superior al número de refugiados que había en el Yemen hace seis meses.

Gamila Ali Yahya es una de las personas desplazadas. Ella y su familia ampliada viven en un atiborrado campamento junto a miles de civiles. En los últimos meses, Gamila y los integrantes de su familia se han visto obligados a desplazarse en dos ocasiones de los sitios donde se habían refugiado.

La tienda de campaña de Gamila está limpia y ordenada. Las prendas recién lavadas están colgadas de un cordel que se extiende entre dos tiendas. En el interior de su tienda, las colchonetas están cuidadosamente apiladas a un costado. La familia de Gamila también cuenta con dos recipientes donde se filtra el agua que consumen sus integrantes.

Los filtros de agua son uno de los componentes principales de la estrategia de UNICEF y sus aliados para garantizar que la población desplazada disponga de agua potable y saneamiento adecuado, que constituyen prioridades esenciales en las situaciones de emergencia humanitaria.

“Lavamos todo con agua, hasta las manzanas”, dice Gamila con orgullo.

Altos niveles de calidad
En diversos puntos del campamento se han instalado fuentes de agua. El líquido no sólo es tratado con cloro sino que es objeto de análisis cotidianos para garantizar su alto nivel de calidad. La familia de Gamila recoge agua fresca varias veces por día, y la mujer comenta con satisfacción que todos sus parientes se lavan las manos con frecuencia y emplean las letrinas que se construyeron gracias a los suministros y la capacitación que brindó UNICEF.

El elevado nivel de conciencia sobre la higiene se debe en parte a la labor de un equipo de 40 voluntarios que recorren diariamente el campamento, visitando una tienda de campaña tras otra para asegurarse de que sus moradores enjuaguen habitualmente los bidones, empleen correctamente los filtros de agua y eliminen los charcos de aguas estancadas y otras amenazas para la salud.

Conciencia sobre las enfermedades
“Los habitantes de los campamentos deben tener conciencia sobre las enfermedades que les amenazan —como el paludismo, la diarrea y las enfermedades de la piel y los ojos— si no mantienen una higiene adecuada”, comenta Ali Salem, de al-Khair, una ONG local que coordina las labores de los voluntarios. “Debemos esforzarnos por conseguir que la gente que vive en el campamento constituya una comunidad saludable”.

Recientemente, Fatima Hindi, una de las voluntarias que llevaba a cabo un recorrido de inspección en un sector del campamento, descubrió excrementos de vaca en un sendero frente a varias tiendas de campaña. Dirigiéndose a la mujer que cuidaba el ganado, le dijo que el estiércol podía atraer moscas, y que las moscas transmiten enfermedades. La mujer respondió que recogería y eliminaría los excrementos de inmediato.

Fatima, que no sólo es una voluntaria sino que forma parte de la población desplazada, dice que una de las razones del éxito del programa de los voluntarios es que éstos comprenden lo que significa vivir en estas circunstancias y, por lo tanto, cuando hablan con otras personas en su misma situación lo hacen con respeto y empatía.

Conversaciones con las familias

Cada voluntario es responsable de 40 tiendas de campaña, con cuyos habitantes conversa sobre el mantenimiento de las letrinas, las normas de higiene personal y el saneamiento ambiental.

Pese a que se les alienta a establecer contacto con el mayor número posible de familias por día, el supervisor de los voluntarios, Sr. Salem, hace hincapié en que la calidad de esas charlas es más importante que la cantidad de los encuentros.

“Resulta mucho más útil visitar 10 tiendas de campaña y lograr resultados que presentarse en 50 y no lograr nada”, explica.


 

 

Búsqueda