Panorama: Yemen

Una emergencia alimentaria silenciosa amenaza jóvenes vidas en el Yemen

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2007/Pirozzi
Un niño con peso inferior al normal es sometido a un examen antropométrico en un centro sanitario regional en el Yemen.

CIUDAD DE TAEZ, Yemen, 11 de junio de 2007 – “El niño de Taez” tiene 18 meses de edad y está gravemente desnutrido. En un esfuerzo por salvarlo, sus padres han dejado en su hogar a sus otros siete hijos, todos menores de 15 años, y han hecho una larga travesía hasta un centro de alimentación terapéutica que funciona en la Ciudad de Taez.

Como sucede con muchos otros padres de niños gravemente desnutridos, los del “niño de Taez” gastaron miles de riyales yemenitas para sufragar los gastos del viaje hasta el centro de alimentación. En el hospital, los médicos y las enfermeras sometieron al lactante a mediciones antropométricas, realizaron sus diagnósticos y le suministraron medicamentos. El niño, que en los últimos días casi no había probado bocado, tenía un aspecto deplorable, los ojos hundidos y la boca reseca.

Cuando el “niño de Taez” no mostró signos de mejoría, sus padres, desesperados ante los costos enormes de la hospitalización y el tratamiento de su hijo, regresaron con él a su hogar. “Decidimos volver al sitio al que pertenece y confiar en que Dios lo salve”, expresó la madre. “Si nos quedáramos, peligrarían nuestro hogar, nuestros hijos y nuestro escaso ganado. No disponemos de medios ni para un solo día más en la ciudad. Es una vida demasiado cara”.

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Un médico trata a un niño gravemente desnutrido en un centro de alimentación terapéutica.

Una crisis alimentaria en varios niveles

Nadie sabe que le sucederá al “niño de Taez” ni a los muchos otros niños yemenitas desnutridos como él.

“La actual situación en el Yemen se puede caracterizar como una emergencia silenciosa”, señaló Aboudou Karimou Adjibadé, Representante de UNICEF en este país, quien agregó que la tasa de desnutrición del Yemen, del orden del 46%, es la más elevada de África.

“El problema del Yemen se desarrolla a varios niveles”, continuó diciendo el funcionario. “La creciente adicción al khat, agravada por la epidemia de langostas que representa una amenaza cada vez mayor para las cosechas en la región meridional del país, tiene consecuencias cada vez más negativas para las actividades de lucha contra el sarampión y el paludismo, así como con respecto a otras medidas en pro de la supervivencia de los niños y niñas”.

“Es necesario que pasemos de inmediato a la acción”, agregó el Sr. Adjibadé.

Peligra la producción de alimentos

El consumo de khat, una planta cuyas hojas liberan cuando se las masca un estimulante similar a las anfetaminas, es un aspecto predominante de la vida cotidiana de los yemenitas. Pese a que en 1980 la Organización Mundial de la Salud clasificó el consumo de khat como una adicción con posible dependencia psicológica, en el Yemen la mascan hasta los niños. El mascado de la planta también provoca la supresión del apetito, lo que es motivo de que muchos niños se salten el almuerzo y, por lo tanto, sufran desnutrición.

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En un centro sanitario regional en el Yemen, un doctor explica el valor nutricional de diversos alimentos a un niño desnutrido y a su madre.

El círculo vicioso no termina allí. Las plantaciones de khat, que cubren miles de kilómetros cuadrados de territorio yemenita, requieren cantidades enormes de agua, y agravan por ello los problemas ya existentes con respecto a la escasez de ese líquido, además de afectar la agricultura y la alimentación de la población.

La adicción al khat, en definitiva, priva a los yemenitas de alimentos desde todo punto de vista.

La producción de alimentos ha estado sufriendo en tiempos recientes las consecuencias de las mangas de langostas que asolan la región meridional del Yemen. “Si no se logra controlar la situación, las langostas amenazarán gravemente las cosechas y pondrán en peligro el suministro de alimentos”, apuntó el Sr. Adjibadé, que fue testigo de los efectos devastadores de una plaga similar cuando ocupaba el cargo de Representante de UNICEF en el Níger.

Ayuda a los más vulnerables

A fin de combatir la desnutrición infantil, la Oficina de UNICEF en el Yemen y sus aliados colaboran con el Ministerio de Salud y Población, que ha puesto en marcha un programa de atención terapéutica basada en la comunidad. Mediante la promoción de alimentos terapéuticos listos para usar como Plumpy’nut, una pasta de maní rica en vitaminas, es posible brindar tratamiento en sus hogares a muchos niños desnutridos que sólo tienen que acudir a los centros sanitarios regionales más cercanos una vez por semana.

El plan hace posible que los niños y niñas que hayan sido internados en los centros médicos puedan ser dados de alta inmediatamente una vez que se ha estabilizado su estado de salud. De esa manera, los niños dados de alta pueden recibir en sus hogares el resto del tratamiento, y sus madres los pueden atender sin tener que alejarse por ello del resto de sus familias.

Pero a pesar de esas medidas, las causas principales de la desnutrición continúan profundamente enraizadas y requieren con carácter urgente atención por parte de la comunidad internacional.

“Ahora es necesario garantizar el empleo adecuado de los recursos para ayudar a los integrantes más vulnerables de la sociedad yemenita”, afirmó el Sr. Adjibadé. El funcionario también hizo una exhortación para que el mundo no se olvide del Yemen y para que se preste más atención a cuestiones fundamentales como la reforma económica y la transparencia en las actividades gubernamentales, a fin de garantizar una vida mejor para la niñez de ese país.


 

 

Vídeo (en inglés)

11 de junio de 2007:
Aboudou Karimou Adjibadé, Representante de UNICEF en el Yemen, se refiere a las diversas causas de la desnutrición infantil en ese país.
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