Panorama: Uruguay

Las peores inundaciones en los últimos 50 años provocan el desplazamiento de millones de personas en el Uruguay

Imagen del UNICEF
© UNICEF Uruguay/2007/Scafiezzo
Las calles están inundadas en muchas partes de Uruguay, con tres áreas centrales del país: Durazno, Soriano y Treinta y Tres, sufriendo lo peor.

Por Kun Li

NUEVA YORK, Estados Unidos, 22 de mayo de 2007 – Debido a un período de lluvias extraordinariamente intensas, el Uruguay ha sufrido las peores inundaciones en los últimos 50 años. Desde el 8 de mayo, más de 110.000 personas han sufrido los efectos de ese desastre natural. Se trata, en su mayoría, de niños, niñas, mujeres y personas de edad avanzada que habitan en comunidades pobres.

Las inundaciones afectaron a siete de los 19 departamentos en que está dividido el país. Los tres departamentos centrales –los de Durazno, Soriano, y Treinta y Tres– sufrieron las consecuencias más graves del desastre natural. Los siete días de lluvia también provocaron deslizamientos de tierra y el desborde de los ríos. En el departamento de Durazno, las aguas del río Yi crecieron 14 metros por sobre su nivel promedio.

“En dos días se registraron entre 350 y 400 mililitros de precipitación pluvial, mientras que el promedio anual para la mayor parte del país es de 800 a 1.000 mililitros”, comentó Tom Bergmann-Harris, Representante de UNICEF en el Uruguay.

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© UNICEF Uruguay/2007/Scafiezzo
Una niña desplazada juega en un refugio provisorio. Las inundaciones han obligado a más de 12.000 personas a abandonar sus hogares y han causado el cierre de la mayoría de las escuelas en las zonas afectadas en el Uruguay.

Respuesta de emergencia

La situación de emergencia determinó que más de 12.000 personas tuvieran que ser evacuadas. Muchos estadios deportivos y escuelas sirven ahora de refugios provisionales a los desamparados, y la mayoría de los establecimientos escolares permanecen cerrados. Además, las lluvias e inundaciones han causado daños a miles de hogares y a gran parte de la infraestructura de servicios públicos, como el suministro de agua y los sistemas de desagüe y cloacales.

“Las condiciones en los refugios no son óptimas”, comenta el Sr. Bergmann-Harris, que visitó a los niños, niñas y familias damnificados por las inundaciones en el departamento de Soriano. Debido a que las inundaciones se produjeron de manera inesperada, muchos de los pobladores afectados debieron abandonar sus hogares sin poder llevarse sus pertenencias. “El Uruguay no es un país tropical, y el invierno ya ha comenzado”, agrega el Sr. Bergmann-Harris. “Las temperaturas son relativamente bajas, del orden de los 8  a 12 grados centígrados, de manera que los damnificados necesitan prendas de vestir, mantas y otros artículos que les protejan del frío”.

Además de la necesidad urgente de alimentos, mantas y vestimenta de abrigo, es motivo de gran preocupación la carencia de agua potable y los servicios de saneamiento ambiental de los afectados. Se calcula que unas 30.000 personas no disponen de acceso al agua potable, y existe un creciente peligro de propagación de enfermedades trasmitidas por el agua en las comunidades vulnerables. Según las autoridades, unos 6.000 niños y niñas han recibido la vacuna contra la hepatitis A, y se ha organizado el suministro de agua potable mediante su transporte en camiones cisterna.

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© UNICEF Uruguay/2007/Scafiezzo
Tras las inundaciones, una cancha de fútbol cubierta por las aguas.

La labor de UNICEF

La Oficina de UNICEF en el Uruguay colabora estrechamente con el Servicio nacional de emergencia y otros aliados para hacer frente a la situación. Hasta la fecha, UNICEF ha distribuido entre los evacuados más de 1.000 mantas, 10.000 pañales y 42 camas, además de diversos productos y elementos de higiene.

En coordinación con otros organismos de las Naciones Unidas, diversas instituciones de servicios sociales y las autoridades locales, UNICEF ha llevado a cabo visitas a las zonas afectadas en los departamentos de Durazno y Soriano con el objetivo de efectuar una evaluación de las necesidades más inmediatas de la población, a fin de determinar qué recursos serán necesarios para las labores de reconstrucción en las zonas afectadas.

Por ahora, los pronósticos meteorológicos para las zonas de las inundaciones son favorables, y ya se han puesto en marcha las labores de reconstrucción. Muchos niños han regresado a clases, aunque en el departamento de Durazno, donde se registraron las peores inundaciones, aún hay unos 800 niños y niñas que esperan que terminen las labores de restauración de sus escuelas.

El Sr. Bergmann-Harris explicó que tras la primera respuesta de emergencia, “UNICEF está abocado a dos aspectos principales. El primero consiste en ayudar a que los niños y niñas superen el trauma que han sufrido, y el segundo consiste en ayudar que a largo plazo el país adquiera una mayor capacidad de respuesta ante las situaciones de emergencia”.


 

 

Audio (en inglés)

21 de mayo de 2007:
Tom Bergmann-Harris, Representante de UNICEF en el Uruguay, explica la manera en que las recientes inundaciones afectan a los niños, niñas y sus familias, y brinda detalles sobre la respuesta de UNICEF ante la situación de emergencia.

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