Ucrania

Veinte años después, el desastre de Chernobyl sigue afectando la salud de los niños

Imagen del UNICEF
© UNICEF/SWZK00924/ Yazhuk
Fotografía de Sasha Yazhuk, 14 años, de Ucrania –una de los 12 jóvenes participantes en un reciente taller de fotografía organizado con el apoyo de UNICEF para conmemorar el 20mo aniversario del desastre de Chernobyl– que muestra a Olga, una niña ingresada en el Centro de Cáncer de Borovlyany.

Por John Varoli

CHERNOBYL, Ucrania, 26 de abril de 2006 – En el 20mo aniversario del desastre de Chernobyl, UNICEF está instando a los gobiernos de los países todavía afectados por la precipitación radioactiva causada por la explosión a que tomen una medida sencilla, aunque efectiva, para salvar vidas y mejorar su calidad.

La carencia de yodo en la dieta de los niños y niñas que viven en la región contaminada los ha hecho más vulnerables al cáncer de tiroides y los trastornos provocados por la deficiencia de yodo. Estos niños podrían quedar protegidos gracias a la yodación universal de la sal, que sólo cuesta 4 centavos por persona.

"La carencia de yodo durante el embarazo afecta el desarrollo del cerebro del feto", dijo Kul Gautam, Director Auxiliar Adjunto de UNICEF. "Es la principal causa mundial de deficiencia mental. Constituye un peligro para las embarazadas y los niños pequeños. Incluso las formas leves de la carencia de yodo pueden hacer que el coeficiente intelectual de los niños descienda entre un 10 y un 15 %, dando lugar a unos malos resultados en la escuela y a una productividad reducida como adultos."

La “generación de Chernobyl”
UNICEF confía también en recordar al resto del mundo que los niños de este lugar siguen sufriendo, aunque nacieran años después del desastre.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/SWZK00922/Gordeichik
El fotógrafo adolescente Anton Gordeichik, de Belarús, describe esta fotografía de un muchacho que sufre de cáncer en la región afectada por el desastre de Chernobyl: "Cuando vio una cámara digital, se interesó; ¡es como un juguete nuevo!''

 "Chernobyl… pero si eso fue hace 20 años", comentó Irina, una joven de San Petersburgo, Rusia, al enterarse de un reciente taller de fotografía organizado por UNICEF para niños de la zona devastada. "¿Por qué iba UNICEF a preocuparse hoy día por Chernobyl? Eso pertenece totalmente al pasado." 

Por desgracia, la opinión de Irina está muy extendida en Rusia. La región de Bryansk, que incluye zonas de Ucrania y Belarús, se vio muy afectada por la precipitación procedente de la nube radioactiva que se formó después de que, el 26 de abril de 1986, un accidente hiciera estallar el Reactor número 4 de la central nuclear de Chernobyl, en Ucrania, entonces una república soviética.

La explosión y el subsiguiente incendio emitieron radiación sobre un territorio del tamaño de Alemania, y forzaron el abandono de 400 comunidades en la que en otro tiempo fue una fértil región agrícola. Se reubicó a cientos de miles de personas, y casi 600.000 de los llamados 'liquidadores', muchos de los cuales trabajaron sin protección, sacrificaron su salud para contener y sellar el reactor en llamas, así como para limpiar la zona contaminada.

"Hay una cosa que está totalmente clara: la consecuencia sanitaria más grave de Chernobyl ha sido una creciente incidencia de cáncer de tiroides infantil causado por precipitaciones de yodo radioactivo", dijo Gautam. "Son más de 4.000 los casos de cáncer de tiroides que afectan a los niños de la 'generación de Chernobyl'. Sin embargo, el cáncer es sólo la punta del iceberg. Una carencia de yodo generalizada en las proximidades de Chernobyl y otras partes de Belarús, la Federación de Rusia y Ucrania está dando lugar a toda una generación de niños que crece con la posibilidad de sufrir daños cerebrales."

Imagen del UNICEF
© UNICEF/SWZK00925/Gordeichik
La fotografía del adolescente Anton Gordeichik muestra una escuela general secundaria de Belarús, clausurada en 1987, después del desastre de Chernobyl. Más de 150 niños estudiaban allí.
Los niños son especialmente vulnerables

Hoy, la situación de casi seis millones de personas que viven en zonas contaminadas o cerca de ellas no se considera lo bastante grave como para justificar su evacuación. Aunque se ha declarado habitables a cientos de poblaciones y aldeas, los campos circundantes, así como los lechos de los lagos y el suelo de los bosques que les proporcionan alimento y agua, siguen contaminados.

Casi todos los habitantes de Bryansk tienen problemas de salud a los que los niños son especialmente vulnerables. La mayor fuente de aprensión, sin embargo, sigue siendo el miedo a defectos genéticos que puedan afectar a futuras generaciones. Los jóvenes, en especial los que proyectan tener hijos, intentan alejarse lo más posible. Sin embargo, por motivos económicos, son pocos los que tienen esa opción.

"Los adultos creen que han pasado 20 años y los problemas están superados", dijo Lubov Olefirenko, presidente del Fondo para los Niños Rusos de Bryansk. "Así que depende de los niños que la lucha continúe."


 

 

Vídeo (en inglés)

25 de abril 2006:
El Director Ejecutivo Adjunto del UNICEF, Kul Gautam, nos informa sobre el llamamiento para obtener yodo para proteger a los niños y niñas de los efectos del Chernobyl en Belarús, la Federación de Rusia y Ucrania.

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