Uganda

Los refugiados congoleños en Uganda encuentran un camino hacia la reunificación con sus familias

Estos son Rosete, Birungiste y Samuel, tres niños que huyeron de los conflictos en la República Democrática del Congo, pero terminaron separados de sus familias en un centro de tránsito de Uganda. Un avance tecnológico puede acelerar la localización de sus familias.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2013/Kasamani
Dos niños esperan a ser descargados de un camión que transportaba más de 100 refugiados congoleños que llegaron al centro de tránsito Bubukwanga en el distrito de Bundibugyo, Uganda. Debido a los enfrentamientos de los rebeldes y las tropas del gobierno, los niños que huyen a veces son separados de sus familias.

Por Tanya Accone

BUNDIBUGYO, Uganda, 5 de agosto de 2013 – El sueño de Rosete Simanyi, de 10 años, era asistir a la escuela. Pero su familia no podía permitirse el lujo de enviarla a ella y a sus tres hermanas menores. Rosete* tenía que ocuparse de tareas del hogar como ir a buscar agua y leña y ayudar a hacer la colada.

El trabajo de Rosete no le impedía detenerse a observar las lecciones en la escuela, mientras realizaba sus tareas domésticas en la ciudad de Kamango, al este de la República Democrática del Congo.

Rosete: de realizar tareas a convertirse en refugiada

Sin embargo, en Kamango estallaron recientemente combates entre las tropas gubernamentales y un grupo rebelde. Cuando los rebeldes atacaron, Rosete huyó junto con otros habitantes, que se dispersaron en diferentes direcciones. Ella siguió a otros adultos en la huida, hasta que llegó hasta el puesto fronterizo de Busunga, donde abordó un camión que la condujo al centro de tránsito de Bubukwanga, en el distrito de Bundibugyo, Uganda. No tenía idea de dónde estaban sus padres y hermanas.

Un centro de tránsito es una zona segura donde los refugiados permanecen temporalmente. Después, si las circunstancias lo permiten, pueden volver a su país de origen, o pueden ser transferidos a un campamento diseñado para permanecer a largo plazo.

Cuando entró en Bubukwanga, Rosete fue identificada inmediatamente como menor no acompañada, ya que había quedado separada de sus padres y otros parientes y no estaba recibiendo el cuidado de un adulto responsable.

RapidFTR para registrar a Rosete

Rosete fue registrada por la Cruz Roja de Uganda con el novedoso instrumento de registro digital de localización y reunificación familiar rápidas (RapidFTR). RapidFTR ha sido elaborado por UNICEF para apoyar el rápido registro de niños no acompañados y separados.

Este sistema, basado en la telefonía celular, permite guardar información sobre cada niño en una base de datos compartida. Utilizado por primera vez en el centro de tránsito de Nyakabande y en el campamento de refugiados Rwamwanja en febrero de 2013, RapidFTR ha reducido el tiempo necesario para que la información esté disponible de más de seis semanas a unas cuantas horas. Antes, la información sobre los niños se registraba en papel y se enviaba a las oficinas en los distintos países. Ahora, el personal autorizado tiene acceso a la información desde el momento en que se carga en la base de datos.

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© UNICEF/2013/Kasamani
Marcos Safari, oficial de seguimiento de la Cruz Roja de Uganda, utiliza una innovadora herramienta de registro digital elaborada por UNICEF para facilitar la inscripción rápida de los niños refugiados congoleños no acompañados y separados en el centro de tránsito.

La Cruz Roja de Uganda utiliza RapidFTR para facilitar su atención a los niños no acompañados, y Save the Children la utiliza para el registro de los niños separados de sus progenitores o cuidadores primarios, pero no necesariamente de otros parientes.

RapidFTR utiliza el mismo tipo de seguridad que la banca móvil para garantizar que la información de búsqueda de familiares, sobre todo las fotos, sólo sea accesible para los usuarios autorizados, con el fin de proteger a estos niños vulnerables.

Rosete: Encuentran a un pariente

Rosete recuerda que tuvo que responder a una serie de preguntas y que un oficial de seguimiento de la Cruz Roja de Uganda le tomó una foto.

“Esperaba que me ayudaran”, reflexiona.

Sólo tres días después de que Rosete llegara a Bubukwanga, la información capturada en RapidFTR se utilizó para reunirla con su tía. Rosete ha salido de la tienda designada para los menores no acompañados y niñas separadas y se encuentra con su tía en un refugio comunitario. Su situación se verificará de forma sistemática para asegurarse de que esté siendo bien atendida.

“Ahora tenemos la información que necesitamos en nuestros bolsillos en cualquier momento”, dice el Sr. Safari.

Birungiste encuentra la calma

Birungiste, de 9 años, estaba preocupada por su seguridad y su futuro cuando huyó al centro de tránsito en Uganda. “Mi madre se divorció de mi padre desde hace mucho tiempo, y mi padre ha muerto”, dice.

Birungiste se rompió una pierna cuando era más pequeña. Pero no se curó bien, y por ello tienen que utilizar una muleta para moverse. Esta discapacidad la hace especialmente vulnerable en el centro de tránsito.

Birungiste se tranquilizó cuando vio algunas caras conocidas de su pueblo, otros refugiados que habían huido juntos. Vio a su cuñada y alertó al asistente superior de seguimiento de la Cruz Roja de Uganda, Bwambale Expechito. Después de que la Cruz Roja de Uganda verificó la relación, Birungiste se mudó a la tienda de campaña de la familia. La tía de Birungiste localizó a su hermana mayor, Rose, que había llegado al centro antes que ella.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2013/Kasamani
Rosete, de 10 años, es una de las 63 niñas y niños no acompañados que ha sido reunidos con sus familias en el centro de tránsito, de un total de 122.

“Mi mente está muy calmada. Estoy feliz”, dice. Sus esperanzas se centran ahora en volver a la escuela y a las tareas domésticas habituales. “La escuela es lo que más me gusta”, dice. “Estoy en primaria, y quiero volver a la escuela”.

Samuel echa de menos la escuela

La educación es también importante para Samuel, de 15 años. Teme lo peor acerca del destino de sus padres. “Estoy solo, estoy solo”, dice. Tiene la esperanza de reunirse con su tía, con quien había estado viviendo cerca de Kamango antes de huir solo a Uganda cuando los rebeldes atacaron.

Samuel se ha convertido en algo así como un líder entre los niños, y un grupo le sigue por el centro de tránsito para refugiados. Su preocupación más acuciante es el efecto que su desplazamiento está teniendo en sus estudios.

“Sólo me quedan tres años más de escuela antes realizar el examen y terminar”, explica. “Estoy perdiendo el tiempo ahora cuando debería estar estudiando. ¿Y qué pasará si no puedo continuar mis estudios en francés? El inglés es difícil de aprender. Creo que si tengo que aprender en inglés, me va a tomar mucho más tiempo”.

El Sr. Expechito ha entrevistado a Samuel y ha registrado sus datos en RapidFTR.

Hasta la fecha, 63 de los 122 niños no acompañados se han reunido con sus familias. Si no es posible reunir a Samuel con su familia, tendrá la opción de recibir el cuidado de otra familia de refugiados bajo una supervisión sistemática.
* Algunos de los nombres son ficticios.


 

 

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