Uganda

Un proyecto piloto de biogás satisface las necesidades de energía y de seguridad de las familias rurales en Uganda

Por Jeremy Green

MOROTO, Uganda, 1 de septiembre de 2011. En una aldea remota de la subregión de Karamoja, en Uganda, una madre corta leña para hacer un fuego y preparar la comida. Mientras lo hace, ofrece una visión más profunda de esta tarea diaria aparentemente mundana.

VÍDEO (en inglés): Tom Walsh, de UNICEF, informa sobre un programa piloto que utiliza alternativas de energía con biogás para abastecer las cocinas de la subregión de Karamoja (Uganda).  Véalo en RealPlayer

 

En esta zona del país, explica la mujer, se suelen producir episodios de inseguridad en los pueblos debido al robo de ganado. Como resultado, salir de casa y viajar largas distancias para buscar leña puede ser una tarea peligrosa.

La recolección de leña es aquí un trabajo que corresponde a las mujeres y las niñas, y algunas corren el riesgo de que las violen en el trayecto. Debido a que la cobertura forestal es reducida en algunas zonas, la madera se está convirtiendo en un recurso escaso; la persona que busca leña puede emplear varias horas al día para reunir una cantidad suficiente.

Es un tiempo que las jóvenes pueden dedicar a las tareas escolares y a otras actividades.

Quema de combustibles limpios

 

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Mientras su hijo observa, una madre cocina en una estufa que utiliza biogás generado a partir de estiércol de vaca como parte de un proyecto piloto que recibe apoyo de UNICEF en la subregión de Karamoja (Uganda).

Sin embargo, en esta subregión ganadera hay una fuente abundante de combustible que se ha pasado por alto como alternativa a la madera: el estiércol de vaca.
Hoy en día, un programa piloto apoyado por UNICEF está utilizando los residuos naturales de las vacas para alimentar las cocinas. El proyecto utiliza componentes simples y fáciles de usar para generar un combustible limpio –conocido como biogás– a partir de los excrementos diluidos de la vaca.

En primer lugar, el estiércol se diluye con agua; luego, se introduce en dos grandes tubos de plástico, donde los residuos generan gases. El gas se transporta a la cocina por medio de otro tubo de plástico.

Hasta ahora, nueve casas están utilizando el sistema, que genera gas suficiente como para hacer funcionar un horno durante 24 horas.

“Estoy mucho más segura”

“Es mejor, porque estoy mucho más segura en casa, y el gas es muy fácil de producir”, dijo una mujer de la localidad que suele pasar muchas horas a la semana tratando de encontrar leña.

El programa de biogás es todavía muy limitado, y presenta algunas dificultades. Por ejemplo, muchos miembros de la comunidad desconfiaron al principio de que estiércol de vaca se pudiera utilizar para algo, y mucho menos para cocinar. Sin embargo, a medida que la población empezó percatarse de que el sistema bombeaba gas limpio y que hacía funcionar una cocina durante largos períodos de tiempo, se interesó más.

Cuando también se comenzó a reconocer la seguridad y el ahorro de tiempo que suponía para las mujeres y los niños –y otros beneficios como la reducción del humo de la leña para cocinar, que resulta perjudicial– hubo todavía más personas interesadas. Con el tiempo será posible poner en marcha proyectos similares de biogás en otros distritos.


 

 

Búsqueda