Uganda

La historia de Prossy: Una adolescente que vuelve a estudiar tras dos años de cautiverio en el norte de Uganda

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2006/Sekandi
Prossy Anena, 15, que fue raptada por el Ejército de Resistencia del Señor (ERS) y hoy está nuevamente con los suyos, lee un libro junto a la choza familiar, en un suburbio de Gulu, norte de Uganda.

Por David McKenzie

En Juba, Sudán del Sur, el Gobierno de Uganda y el Ejército de Resistencia del Señor (ERS) reanudaron las conversaciones para poner punto final a la insurrección que, desde hace 20 años, ha ocasionado el desplazamiento de más de 1 millón de personas. A continuación se presenta el segundo informe – de una serie que consta de dos partes – sobre las repercusiones del conflicto en el derecho de las niñas de Uganda a la educación.

GULU, Uganda, 2 de enero de 2007 – A sus 15 años, Prossy Anena es una niña típica de Uganda: acaba de terminar la escuela primaria, ayuda a su madre a cosechar batatas y cocina para sus seis hermanos.

Pero el caso de Prossy también es típico de muchas niñas del norte de Uganda, pues, estando en su aldea, fue raptada por el ERS y pasó dos años en cautiverio.

Temor al rapto

Durante los 20 años que ha durado la guerra en el norte de Uganda, el ERS ha aterrorizado a la población civil, incendiado y saqueado aldeas y paralizado el desarrollo. Y, para condena del mundo entero, ha destruido innumerables familias mediante el secuestro de más de 20.000 niños, muchos miles de los cuales son niñas, que viven constantemente atemorizadas en esas regiones.

“A mí me raptaron de nuestra aldea en Unyama”, dice Prossy. “Los rebeldes se llevaron aproximadamente a 11 niños y niñas, y luego decidieron liberar a algunos. Pero yo no estaba entre los que dejaron libres”.

Prossy no vio a sus familiares durante dos años. Ella se convirtió en niñera de los hijos de los comandantes, porteadora durante las largas caminatas y saqueadora cuando se acababan los alimentos. “Viví todo el tiempo con muchísimo miedo”, recuerda.

En el monte, el desarrollo normal de Prossy se detuvo. “Lo que más extrañaba era la escuela, porque allá no nos daban ninguna clase de educación”, dice.

Las niñas regresan a la escuela

Los niños y las niñas de Uganda enfrentan grandes desafíos. El ERS a menudo se los lleva antes de que tengan la edad suficiente para empezar a estudiar y los retiene durante años. Las niñas son obligadas a casarse con los rebeldes y, cuando logran escapar, no pueden asistir a la escuela porque tienen que cuidar a sus hijos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2006/Sekandi
En el campamento Pabbo para gente desplazada por el conflicto, ubicado en el Distrito de Gulu, norte de Uganda, una niña carga en la espalda a un bebé.

“Cuando vuelven, sienten que ya no tienen la capacidad de estudiar”, dice Lydia Anne, trabajadora social de GUSCO, un organismo aliado de UNICEF que se dedica a la rehabilitación y reintegración de los niños raptados. “Es importante que las niñas permanezcan en la escuela porque, con la educación, adquieren la capacidad de protegerse a sí mismas y a sus hijos”, agrega.

Centros como los que dirige GUSCO ayudan a que las niñas vuelvan a estudiar, y procuran subsanar los vacíos que deja en los niños y las niñas el tiempo pasado en cautiverio. Los trabajadores sociales brindan orientación y educación, y se encargan de buscar a los parientes vivos de los niños.

Pero las dificultades que afrontan las niñas no terminan cuando encuentran a sus parientes. Con frecuencia, ellas son estigmatizadas por haber formado parte del ERS. Y cuando han tenido hijos de los rebeldes, este problema es aún más grave.

“La educación redunda en bienestar económico”

Prossy estaba destinada a quedarse con el ERS, pero un disparo la salvó. El grupo del ERS que la tenía cautiva fue atacado por al Ejército de Uganda. En el caos que sobrevino, Prossy recibió un disparo en un pie. Creyéndola muerta, los rebeldes la abandonaron y continuaron su huida. Los soldados del Ejército de Uganda le ayudaron a salir de la zona de conflicto y posteriormente la llevaron al centro de GUSCO en Gulu.

Prossy se reunió con su familia, que está viviendo temporalmente en una cabaña cerca de Gulu. Tras perder dos años de estudio, regresó a la escuela para terminar la primaria. Ahora, ella desea asistir también a la escuela secundaria y llegar a ser enfermera porque ganaría más dinero que trabajando como maestra.

“Hoy me doy cuenta de que la educación redunda en bienestar económico”, dice. “Estudiar significa que podré mantener a mis padres”.


 

 

Vídeo (en inglés)

20 de diciembre de 2006:
El corresponsal de UNICEF David McKenzie hace un recuento de la vida de Prossy, una jovencita de 15 años que fue mantenida en cautiverio durante dos años por los rebeldes.

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Audio (en inglés)

20 de diciembre de 2006:
Blue Chevigny David, corresponsal de Radio UNICEF, presenta el testimonio de Prossy, una chica de 15 años que hace poco regresó con su familia después de ser mantenida en cautiverio durante dos años por las fuerzas rebeldes de Uganda.

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