Togo

Los Jóvenes Embajadores del Comité Nacional de Francia visitan a sus homólogos en Togo

Imagen del UNICEF
© UNICEF France/2009/Arrivé
Varios Jóvenes Embajadores del Comité Nacional pro UNICEF de Francia participan en una sesión del cuerpo de gobierno estudiantil de la escuela de Hompou, un pequeño pueblo togolés cerca de la frontera con Benin.

Por Hadrien Bonnaud

LOMÉ, Togo, 19 de mayo de 2009 – Todos los años, el Comité Nacional pro UNICEF de Francia organiza una gira internacional de promoción de los derechos de los niños en la que participan seis jóvenes de 15 a 18 años de edad. Esos Jóvenes Embajadores alientan a los niños de escuelas primarias y secundarias de diversos países del mundo a comprometerse a ayudar a sus compañeros.

Este año, la delegación del Comité de Francia viajó a Togo con el objetivo de aprender acerca de las labores de UNICEF en materia de protección, educación, atención de la salud y nutrición de los niños, así como sobre el trabajo del organismo internacional en materia de paridad de género y lucha contra el VIH/SIDA.

¡Vaya bienvenida!

En la primera jornada de su visita a Togo, los jóvenes franceses visitaron el centro Oasis de la organización Terre des Hommes, que alberga y ayuda a niños y niñas abandonados o que han sido víctimas de la violencia y la explotación.

“¡Vaya bienvenida!”, exclamó una Joven Embajadora, Manon, al ingresar al patio del centro.

Los niños del centro Oasis, que reían y estaban muy entusiasmados, de inmediato bombardearon a los Jóvenes Embajadores con preguntas sobre cómo vivían, jugaban y comían. Una hora más tarde, los niños togoleses convencieron a los embajadores que bailaran el Agbadja, una de las muchas danzas tradicionales del país.

Los efectos de la pobreza extrema

Al día siguiente, durante la visita a un centro de rehabilitación nutricional del hospital Tokoin, en Lomé, el estado de ánimo de los Jóvenes Embajadores era mucho más serio.

“¿Cómo es posible que en el siglo XXI haya escasez de alimentos?”, preguntó Manon.

Marie, una enfermera del hospital, explicó que la escasez se debía a la extrema pobreza, ya que muchos habitantes de Togo viven por debajo del nivel de pobreza y las madres frecuentemente ignoran cómo alimentar adecuadamente a sus hijos recién nacidos.

Ante esa situación, el centro de rehabilitación nutricional lleva a cabo sesiones semanales de capacitación en las que educa a las madres sobre prácticas adecuadas de alimentación y nutrición.

Salvar vidas mediante la conversación

El tercer día de la gira, los Jóvenes Embajadores visitaron la escuela secundaria Agouè, en un suburbio de Lomé. Allí asistieron a una reunión de jóvenes educadores togoleses y estudiantes de 14 años. Éstos les preguntaron a los Jóvenes Embajadores de qué manera se protegían del VIH y si alguna vez se habían hecho el examen para determinar si estaban infectados con ese virus.

Cuando la campana de la escuela indicó el fin de la reunión, los jóvenes intercambiaron direcciones de correo electrónico, felices de haber entablado nuevas amistades.

“Con respecto al VIH, resulta muy alentador que podamos salvar vidas simplemente conversando sobre el tema”, dijo Lea, una Joven Embajadora.

El último día del viaje, los Jóvenes Embajadores visitaron una clase de primer grado en la escuela primaria de Hompou, una pequeña población de la región Maritime, cerca de la frontera con Benin. Los visitantes se quedaron pasmados al enterarse del aforo de las clases, ya que la de primer grado tenía 71 alumnos.

La directora de la escuela les dijo que desde que el gobierno instituyó la educación primaria gratuita el número de niños y niñas que asisten a clases había tenido un aumento notable. UNICEF y sus aliados colaboran con esa política de ampliación de la educación mediante el suministro de pupitres, libros y cuadernos y la instalación de letrinas en las escuelas.

Cambiados y motivados

Tras pasar una semana en el terreno, los Jóvenes Embajadores se preguntaban de qué manera podían colaborar a favor del cambio positivo. Los jóvenes delegados se sintieron conmovidos por la calidez con que se les recibió en las aldeas que visitaron, y escandalizados por la pobreza que habían visto.

Regresaron a Francia profundamente cambiados y motivados, conscientes de la importancia que tienen el compromiso y las acciones de cada persona cuando se trata de mejorar la situación de los niños y niñas de Togo y el resto del mundo en desarrollo.

“Pero lo más importante es que aprendí que a veces una persona sola puede mover montañas”, comentó Lea. “¡Eso me da muchas esperanzas!”.


 

 

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