Panorama: República Árabe Siria

Diario de campo en Siria: 400.000 personas quedan atrapadas a medida que aumenta el conflicto

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© UNICEF/NYHQ2013-0548/Hassoun
Una familia desplazada prepara una cena en un refugio cerca de Homs. La situación humanitaria sigue empeorando en esta ciudad, escenario de la violencia prolongada durante el conflicto, que ha obligado a muchos residentes a huir.

Por Abdulkadir Musse, Especialista en Emergencias de UNICEF

Una visita a una zona situada a las afueras de Homs, donde muchos residentes han huido, revela la desesperación de las familias atrapadas en medio del conflicto sirio, y el enorme desafío que supone proporcionar ayuda de emergencia.

HOMS, República Árabe Siria, 14 de octubre de 2013 – Una extraña calma desciende sobre Al Waer, un suburbio de Homs, mientras entramos en una zona donde viven unas 400.000 personas atrapadas en medio del conflicto.

Me encuentro con una misión de evaluación humanitaria que incluye al Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), el Departamento de Seguridad y Vigilancia de las Naciones Unidas (UNDSS), la Media Luna Roja Árabe de Siria y UNICEF.

Al Waer ha sido escenario de bombardeos sistemáticos durante las últimas dos semanas. Algunas zonas están vigilados por francotiradores, por lo que determinados lugares son muy peligrosos. A fin de obtener acceso para el personal de las Naciones Unidas, todas las partes involucradas tienen que conceder su permiso. Y en efecto, durante nuestra visita se detuvo el bombardeo por tres horas, un breve respiro para los residentes locales.

Cuando nos fuimos, la calma se rompió de nuevo con el sonido de los bombardeos.

Deterioro de la situación

Cuando la crisis comenzó en Homs, muchas familias huyeron buscando refugio en Al Waer, que en ese momento era un lugar tranquilo a las afueras del noroeste de la ciudad. A medida que la lucha se amplió, sin embargo, Al Waer se llenó de familias desplazadas, que ahora representan alrededor de la mitad de los residentes, unas 200.000 personas.

La zona está cerrada casi en su totalidad, con amplias restricciones de movimiento dentro y fuera del lugar, un hecho que afecta al acceso del personal humanitario y de los suministros.

Desde mi última misión aquí, en mayo, está claro que hay más edificios destruidos. La basura se acumula en las calles. Los niños están cubiertos de picaduras de insectos. Los servicios esenciales –la salud y la educación– se han deteriorado.

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Un médico examina a un niño en un refugio para personas desplazadas en Homs. Equipos médicos móviles apoyados por UNICEF proporcionan cuidados esenciales en medio de la desintegración de los servicios de salud.

Un hospital gestionado por un aliado local se encontraba lleno de pacientes hace cinco meses. Hoy en día está a punto de cerrar. Su director me dijo que el número de madres que vienen a recibir servicios de parto se ha reducido en un 70%. Los suministros médicos son limitados. Una tercera parte de los empleados ha abandonado la zona, mientras que el personal restante apenas puede acudir a trabajar.

UNICEF apoya dos equipos móviles de salud que visitan refugios a diario, proporcionando asistencia médica y evaluación sobre el estado nutricional de los niños. Se han prestado servicios a alrededor de 72.000 niños desde que los equipos comenzaron a trabajar en marzo.

Esta situación ha afectado gravemente la educación de los niños. De las 11 escuelas de Al Waer que daban servicio a 70.000 niños, 10 de ellas están siendo utilizadas como albergues para las familias desplazadas. La única escuela abierta, que sirve a alrededor de 2.000 niños, también dedica parte de sus aulas al alojamiento de emergencia.

Las clases que funcionan están llenas de alumnos. En el sótano de una iglesia se atiende a 500 estudiantes. Otros niños aprenden en los patios o las terrazas de las escuelas, donde están expuestos a las temperaturas cada vez más frías y al riesgo de las balas perdidas; algunos estudiantes ya han sufrido heridas.

En los refugios, UNICEF apoya las clases de recuperación, que incluyen apoyo psicosocial para que los niños de los grados 1 a 6 se pongan al día con la enseñanza que no han podido recibir.

Un espacio abarrotado

Para ayudar a reducir el hacinamiento en las aulas y proporcionar a más niños la oportunidad de aprender, UNICEF está negociando con aliados locales la construcción de espacios temporales de aprendizaje. Además, se han enviado a la zona 13 aulas prefabricadas.

Aunque la mayoría de las personas desplazadas en Al Waer viven con familias de acogida o en apartamentos alquilados, alrededor de 13.000 personas desplazadas se encuentran en los 38 refugios colectivos establecidos en las escuelas y otras viviendas.

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Unos niños asisten a una clase de recuperación en el interior de un edificio en Homs donde se refugian familias desplazadas. La educación compensatoria, que recibe apoyo de UNICEF, ayuda a los niños a superar las diferencias de aprendizaje causadas por la interrupción en la asistencia a la escuela.

Visité un refugio en un edificio sin terminar. Las condiciones son básicas, pero el lugar está limpio. Algunas habitaciones se encuentran divididas con láminas de plástico, donde duermen hasta ocho personas sobre esteras en el suelo. Muchas de las ventanas y las puertas están rotas, algo que preocupa gravemente debido a la proximidad del invierno.

Los niños con los que hablé en una clase de recreación que recibe apoyo de UNICEF dijeron que corrían hacia el sótano cada vez que oían el sonido de los bombardeos.

La mayor preocupación para las madres que conocí fue la seguridad de sus hijos en medio de los bombardeos. Este refugio en particular se encuentra cerca de las líneas del frente y podría recibir un impacto en cualquier momento. El invierno es otro tema importante, ya que hay escasez de ropa de invierno para los niños.

“¿Cómo vamos a mantener a los niños limpios durante el invierno si no hay agua caliente?”, preguntó una madre.

La asistencia de emergencia apoyada por UNICEF en Al Waer se distribuye a través de la Media Luna Roja Árabe de Siria y las ONG asociadas que demuestran un compromiso humanitario increíble. Sus trabajadores arriesgan sus vidas a diario a fin de obtener ayuda vital para los niños necesitados. Los equipos de salud, por ejemplo, han sufrido ataques cuatro veces en el último mes. Hace apenas unos días, la oficina de uno de nuestros aliados en Al Waer fue alcanzada por un cohete. Afortunadamente, nadie resultó herido, pero las computadoras e importantes archivos fueron destruidos, poniendo en peligro el trabajo del programa.

Al Waer presenta desafíos extraordinarios para la prestación de ayuda de emergencia, pero nosotros y nuestros aliados nos hemos comprometido a ayudar a los niños a superar este tipo de situaciones desesperadas.


 

 

Fotografía UNICEF: Crisis en Siria

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