Panorama: República Árabe Siria

En Siria, las escuelas se convierten en hogares y centros de apoyo

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2012/Rashidi
Unas niñas de diferentes familias estudian en un centro escolar para desplazados internos en Damasco. Las niñas utilizan unos pupitres que han tenido que sacar de las aulas para que los residentes dispongan de espacio para colocar los colchones.

Por Razan Rashidi

DAMASCO, Siria, 2 de agosto de 2012. En Damasco, Alepo y otras ciudades de Siria, las escuelas acogen a los desplazados internos que tuvieron que huir de los barrios afectados por los bombardeos y la violencia. De acuerdo con el Ministerio de Educación, 307 escuelas dan albergue a desplazados internos. Los residentes varían de 50 en una escuela pequeña a más de 400 en las escuelas grandes. 

A pesar de la complejidad y peligro del entorno operativo , los organismos humanitarios han logrado aumentar significativamente la asistencia en el último mes. Las organizaciones locales de beneficencia soportan una enorme carga, especialmente debido al régimen alimentario del mes de ramadán. 

Cuando Amal (11 años) se refugió en una de las escuelas de Masaken Barzeh, se sintió incómoda durmiendo en un salón de clases. “Nunca pensé que podría dormir en una escuela”, dijo. “Creía que las escuelas eran sólo para recibir educación”. La primera noche se preguntó si las escuelas tenían luces para la noche o no, especialmente en el patio de recreo donde tuvieron que dormir porque no había lugar para ellos en el interior de la escuela. 

Ampliación de las actividades

A pesar de la situación de inseguridad que limita el acceso a muchas zonas de Damasco y Damasco Rif, UNICEF y sus aliados pudieron ampliar sus actividades durante el mes de julio para atender a 74.000 desplazados internos, entre ellos más de 50.000 niños, con botiquines de primeros auxilios, conjuntos recreativos, conjuntos familiares y de higiene para bebés, cocinas, colchones, mantas y alimentos para los niños.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2012/Rashidi
Iyad (17 años) se trasladó con su familia a este centro escolar para desplazados internos. Todos los días, el joven amontona los colchones con el fin de tener espacio para sentarse y en la noche ayuda a volver a colocarlos para que los 13 familiares puedan dormir.

En agosto de 2011 y como consecuencia de la inestabilidad política, la familia de Amal perdió al padre, que era el sostén familiar  y su hermano Ahmad (16 años) abandonó la escuela. “Después de que mi padre fuera martirizado tuve que dejar la escuela y apoyar a mi madre en la obtención de ingresos para nuestra familia”, dijo Ahmad.

“Pagar el alquiler era lo más difícil de nuestra lucha de cada mes”, dijo su madre, Oum Ahmad. “Tuvimos que abandonar nuestra casa de alquiler y vivimos aquí en la escuela, sin intimidad”. Las familias pequeñas tienen que compartir las aulas unas con otras. “Preferiría tener mi propio espacio, sobre todo como madre soltera, aunque fuese muy pequeño y no tuviera muchos servicios”, explicó.

El padre era carpintero pero según la familia se negó a enseñar la profesión a su hijo. “Mi marido quería que Ahmad continuara su educación superior y se convirtiera en ingeniero”, expuso Oum Ahmad. “Pero luego nos quedamos sin nada”.

Hasta hace unos días antes de abandonar la casa y refugiarse en la escuela, Ahmad trabajaba como repartidor en un restaurante que ahora ha cerrado. “Me habría gustado que mi padre me hubiese enseñado a ser carpintero, por lo menos habría sido mejor para obtener ingresos”, dijo Ahmad.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2012/Rashidi
Doua (12 años) se trasladó hace seis noches a este centro escolar de desplazados internos de Qaboun, Damasco, con 13 miembros de su familia. Aquí aparece con una pintura de la que está muy orgullosa.

UNICEF ha capacitado a los aliados locales y los voluntarios de la comunidad en actividades recreativas y de apoyo psicosocial básico para los niños desplazados. “En julio de 2012, UNICEF prestó asistencia recreativa y psicosocial a unos 26.000 niños en Damasco, las zonas rurales de Damasco, Homs, Alepo, Daraa y Lattakia”, informó  Eric Durpaire, representante adjunto de UNICEF en Siria.

“Esta escuela es exactamente como la mía”

Issam, un niño de 7 años de Hai Tishreen, en el noreste de Damasco, también se refugió en la misma escuela con otros siete miembros de su familia y de la de su tío. Issam observa similitudes con su propia escuela, algo que le reconforta. “Llegamos tarde y estaba oscuro. Al día siguiente me levanté temprano, salí a escondidas del aula y di un recorrido por la escuela”, dijo. “Pensé: ‘Es muy similar a mi escuela en Barzeh Balad, pero ahora está llena de gente’”, comentó con una sonrisa.

El padre de Isaam relató: “Pensé que íbamos a ser la única familia que se iba a refugiar en una escuela. Ahora me doy cuenta de que mucha gente comparte nuestro destino y nuestras difíciles circunstancias”. A principios de julio, el ACNUR estimó que un millón de personas tuvo que salir de sus casas en Siria desde el inicio de la inestabilidad política. Los números son ahora más elevados, después de un mes de operaciones militares duras e intensas en toda Siria. El Comité Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja Árabe de Siria estima que unas 200.000 personas huyeron de Alepo y sus alrededores la semana pasada.


 

 

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