Panorama: República Árabe Siria

Las actividades de UNICEF en Jordania ayudan a los niños refugiados sirios a recuperarse del conflicto

Por Simon Ingram

MA’AN, Jordania, 22 de marzo de 2012. Mientras sus ojos escudriñan un trozo de tela rosada que sostiene entre las manos, Omaima* (12 años) es el retrato vivo de la concentración. A su alrededor unas 20 niñas más enhebran aguja e hilo atareadamente con arreglo a las instrucciones de su maestra.

VÍDEO: UNICEF informa sobre los niños que han escapado de la crisis en Siria y encontrado refugio en la vecina Jordania.

 

La clase de costura de esta semana está organizada por parte de el Fondo jordano hachemita para el desarrollo humano, una ONG nacional aliada de UNICEF, en el poblado de Ma'an situado en el desierto a tres horas en auto de la capital Amán.

Las niñas provienen en cambio de la ciudad siria de Homs, que ha centrado la atención mediática por la crisis de un año de duración al otro lado de la frontera septentrional de Jordania.

Recuerdos del conflicto

Absortas con los osos de peluche rosas que van tomando forma entre sus manos, se diría que las niñas han dejado atrás la anterior convulsión de sus vidas.

Sin embargo, los terribles recuerdos de sus últimos días en Homs nunca se quedan atrás para Omaima.

“Había cadáveres por las calles y tiroteos intensos. Había disparos. Las casas quedaron destruidas, los edificios derrumbados. Los heridos yacían por tierra. Vivir eso fue terrible".

Omaima cuenta que ir a la escuela le daba cierta normalidad a su vida hasta que los disturbios obligaron a suspender las clases. El día que volvió a abrir sus puertas su escuela, el personal y los alumnos encontraron un mensaje escalofriante.

"Había una nota en la puerta de la escuela que advertía que los padres que enviaran a sus niños de nuevo a la escuela lo lamentarían. Algunos niños fueron a pesar de esto y algunos fueron asesinados".

Para muchas niñas, la huida a Jordania fue casi tan traumática como la situación en Homs.

“El día que abandonamos Homs había bombardeos", recuerda Nermine (16 años). "Estabamos prestos para dejar todo: nuestra familia, nuestros parientes. No estabamos seguros de que quedase algo para cuando volviesemos y estabamos a punto de marchar hacia un mundo nuevo del que no sabíamos nada".

La corresponsal de UNICEF, Concha Grijalba, informa sobre los programas que ayudan a los niños refugiados sirios a recuperarse en Jordania del conflicto en su país de origen.

 

Aceptar el pasado

Nueve meses después de que Nermine y su familia llegaran a Ma'an, el proceso de adaptación a su nuevo entorno va por buen camino, gracias en parte a las actividades patrocinadas por UNICEF en el Fondo jordano hachemita.

“Aquí todos tenemos la misma edad y tratamos de aliviar la tensión y canalizar nuestra energía hacia algo positivo y útil, mediante la participación en actividades artísticas y las clases de cocina", afirma Nermine. "Todo esto ayuda".

Además los niños de 150 familias que viven ahora en Ma'an continúan sus estudios con normalidad, al haber sido admitidos en las escuelas locales jordanas.

"Al principio estaba claro que la situación que atraviesa su país los afectaba", comenta Nooran Sherari, que imparte clases de arte en el centro del Fondo. "Vinieron aquí, a un lugar donde no conocían a nadie... cuando empezaron a liberar su energía a través de la pintura, comprendimos por lo que habían pasado".

Expone que los niños más mayores son lo que parecen estar más profundamente afectados por sus vivencias.

“Los niños han contemplado cosas que no deberían haber presenciado a su edad. Vieron violencia, sangre, pesonas heridas, muertos. Se vieron ellos mismos desplazados y sus familias humilladas".

Sin embargo, Sherari cree que las actividades ayudan a que los niños sirios acepten las experiencias que han vivido.

“Después de un tiempo, comenzaron a disfrutar más de las actividades. Me di cuenta porque a las 8 en punto estaban todos esperando en la puerta, listos para empezar la clase".

Omaima detiene su labor con la aguja para asentir.

“Ir a la escuela y volver a este centro nos ha ayudado mucho, pero resulta dificil olvidar lo que sucede en Homs. Allí adonde voy siempre tengo a Siria en mente".

*Los nombres de los niños que aparecen en el artículo se han cambiado para proteger su identidad.


 

 

Búsqueda