Swazilandia

La lucha contra la violencia y el abuso contra los niños de Swazilandia

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Los protectores infantiles voluntarios de Swazilandia ofrecen ayuda y orientación a los jóvenes víctimas de abuso.

Por Shantha Bloemen

Swazilandia, 26 de mayo de 2010 – Hace tres años, una amplia encuesta que se llevó a cabo con apoyo de UNICEF y los centros de prevención y control de las enfermedades de los Estados Unidos dejó al descubierto que las niñas de Swazilandia sufrían elevados niveles de abuso físico y sexual. El estudio indicó que una de cada tres niñas entrevistadas había denunciado abusos de ese tipo.

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Para dar respuesta a esa situación, UNICEF y miles de voluntarios locales comenzaron a colaborar con el Gobierno de Swazilandia en la gestación de una cultura de protección de los niños y niñas de todo el país.

Estadísticas alarmantes

La amplia encuesta, en la que se entrevistó a niñas y jóvenes de 13 a 24 años de edad, consistió en preguntas relacionadas específicamente con el abuso y la salud mental. Se trató de la primera encuesta de esta índole del mundo. Los resultados fueron sobrecogedores. Una de cada tres niñas y jóvenes mujeres dijo haber sufrido algún tipo de violencia sexual en la niñez; una de cada cuatro indicó que había sido objeto de violencia física; y tres de cada 10 denunciaron haber sido sometidas a abuso emocional.

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Los niños y niñas de Swazilandia corre grave peligro de ser víctimas de abuso y violencia sexual, y el Gobierno y UNICEF colaboran en varios frentes para brindarles protección.

Los resultados de la encuesta también son testimonio fehaciente de los efectos de los abusos a corto y largo plazo.

“Descubrimos altas tasas de enfermedades de transmisión sexual y un gran número de embarazos no deseados”, afirmó el Dr. Jama Gulaid, Representante de UNICEF en Swazilandia y coordinador del proyecto, quien agregó que el estudio desencadenó una intensa respuesta.

“Al darse a conocer públicamente los resultados de la encuesta, nadie pudo pasar por alto la situación”, explicó el Dr. Gulaid.

Protectores voluntarios

El Gobierno de Swazilandia colabora con varios aliados importantes para combatir la cultura de violencia que dejó al descubierto la encuesta. A UNICEF se le pidió que difundiera los resultados del estudio en todos los sectores de la sociedad, y se solicitó a los representantes de las organizaciones comunitarias, el poder judicial y los ministerios gubernamentales que dieran respuesta a las cuestiones develadas por la investigación.

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Qandile Zwane, un oficial superior de derecho en la Fiscalía Pública de Swazilandia, muestra los juguetes y equipos para las diversas actividades que se desarrollan en un centro acogedor para los niños establecido con apoyo de UNICEF.

En el plano local, se comenzó a brindar capacitación a protectores voluntarios de los niños, que constituyen la primera línea de defensa de los menores amenazados por el abuso. Debido a la alta prevalencia de VIH y SIDA, muchas familias de Swazilandia están a cargo de niños que han perdido a sus padres por la epidemia y que carecen de la protección de tutores adultos.

 “Los niños y niñas que viven solos son muy vulnerables”, indicó Zandile Mbhamali, una protectora voluntaria de niños de Lubombo, en la región oriental de Swazilandia, que también es madre de dos varones de corta edad.

Sentada en la entrada de su casa, Mbhamali rememoró la noche en que cuatro niñas del vecindario corrieron hacia su hogar pidiéndole ayuda. El tío de las niñas, que estaba borracho, había tratado de agredir sexualmente a la menor de siete años de edad. “Debido a que se sabe que viven solas, las niñas son presa fácil de los abusos y el robo”, comentó Mbhamali.

Mbhamali es una de las 11.000 personas que se desempeñan como protectoras voluntarias de los niños y que han recibido capacitación Mediante el programa nacional “Lihlombe Lekukhalela”, que significa “un hombro en el que llorar”. Los protectores de la infancia cuidan a los niños huérfanos, a quienes les suministran alimentos, les compran uniformes escolares y les brindan cariño materno. Mbhamali también visita a las familias cuyos integrantes más jóvenes corren peligro de sufrir abusos. Cada voluntario visita cuatro o cinco familias dos veces por semana.

Los sábados, Mbhamali ofrece clases para niños y niñas en las que explica cuáles son los comportamientos de los adultos que se pueden considerar aceptables. Las clases forman parte de un programa orientado a poner fin al círculo vicioso del abuso.

La movilización para ayudar a las víctimas

Los protectores voluntarios de la infancia colaboran estrechamente con la policía de Swazilandia en la detección y denuncia de los casos de abuso. Cada cuartel policial del país cuenta con una unidad especializada en violencia doméstica, protección de la infancia y abusos sexuales. Cada unidad está constituida por dos oficiales que se dedican a investigar las denuncias de esos casos.

“Obtener pruebas sobre un caso y a veces lograr incluso que la víctima denuncie el delito puede resultar una labor difícil”, explica Qandile Zwane, Abogada Superior de la Corona de la Fiscalía Pública del Gobierno de Swazilandia. Zwane se encarga desde hace varios años de los casos de abuso sexual de niños. El año pasado, la letrada colaboró con UNICEF en la creación de un espacio acogedor para los niños en las instalaciones del Tribunal Superior de Mbabane.
 
“El objetivo consiste en que cuando estén en ese ámbito, los niños y niñas se sientan cómodos y libres de presiones”, comentó la funcionaria. El espacio acogedor para los niños, que cuenta con paredes pintadas de colores, cojines y juguetes, ha hecho posible que los niños se comuniquen con mayor libertad. Entre los juguetes figuran muñecos anatómicamente realistas mediante los cuales los niños pueden explicar qué les ha sucedido. Esas explicaciones son filmadas y presentadas como testimonios en los procesos judiciales.

Las autoridades también han instalado una línea telefónica gratuita para facilitar las denuncias de casos de abusos. UNICEF, por su parte, suministra medios de transporte a los funcionarios de educación del distrito, para que puedan responder más rápidamente en casos de denuncias y, de ser necesario, retirar a los niños de los sitios donde corren peligro.

Una respuesta colectiva

Las labores de prevención de los abusos y de ayuda a las víctimas también se desarrollan a escala nacional e internacional. Los organismos gubernamentales y las organizaciones de la sociedad civil emplean un formulario normalizado para obtener información sobre las víctimas.

sa información se clasifica y archiva en una base de datos que hace posible verificar los resultados de la estrategia multisectorial que se aplica en Swazilandia mediante el trabajo de los protectores voluntarios, las unidades policiales especializadas y otros programas. De esa manera, también se determina dónde y cuándo se requiere otro tipo de respuesta.

En Swazilandia, la cultura de abuso se relaciona íntimamente con la pobreza, la escasez de alimentos, el desempleo y el VIH/SIDA. Pese a Que no es posible eliminar fácilmente esas causas profundas, se puede establecer un sistema de protección de los niños que constituya el primer paso hacia la vigencia plena de sus derechos básicos en todo el país.


 

 

Vídeo (en inglés)

Shantha Bloemen, de UNICEF, informa sobre las labores orientadas a acabar con la violencia sexual contra las niñas de Swazilandia.  VÍDEO  alta | baja

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