Sudán

Los niños desnutridos reciben ayuda en un centro de nutrición, respaldado por UNICEF, en Dafur del Norte (Sudán)

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sudan/2011/Kogali
Mahasin Ali con sus hijos Sami (1 año) y Suleyman (3 años), el día que llegaron al centro de nutrición respaldado por UNICEF en Sudán del Norte (Sudán).

Por Issraa El-Kogali y Priyanka Khanna

EL FASHER, estado de Darfur del Norte, Sudán, 18 de enero de 2012. Abu Badriya es un hombre de voz dulce con un rostro que se enciende cuando sonríe. Sanador tradicional, o faki, de profesión, Badriya se ha convertido en un aliado extraño pero importante en la lucha contra la desnutrición infantil en esta región de Darfur.

De alta estatura, tocado con turbante y ataviado con su djallabia –atuendo tradicional sudanés– que viste con gracia. Aunque al igual que muchos aquí, porta las cicatrices de los años de conflicto en Darfur. Una herida de bala en su pierna derecha le dejó una leve cojera y un dolor permanente.

Su papel como sanador supone que muchas personas acudan a él en busca de ayuda. Los progenitores a veces le traen a sus niños enfermos para una especie de curación tradicional denominada ruqaya.

Sin embargo, Badriya entiende que en muchos casos, sobre todo aquellos que implican a los niños, también debe emplearse el tratamiento médico convencional.

Cuando se trata de la desnutrición infantil, no vacila en remitir a las familias al centro local de alimentación terapéutica, que cuenta con el apoyo de UNICEF.

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Abu Badriya, un sanador tradicional, cerca de un centro de nutrición respaldado por UNICEF en Darfur del Norte.

Un tratamiento urgente necesario

Así hizo Badriya cuando Mahasin Ali, que regresó recientemente desde Libia, vino para verlo en relación con sus dos niños: Suleyman (3 años) y Sami (1 año).

Aunque los niños estaban visiblemente desnutridos, el hospital de El Fasher no los había admitido, so pretexto de que sólo necesitaban tiempo para adaptarse a los cambios de ambiente y alimentación. Una enfermera también había sugerido que los rezos de un faki calmarían a los niños y los ayudaría a acomodarse a su nueva vida en Darfur.
 
En cambio, cuando Badriya vio a los niños supo inmediatamente que necesitaban un tratamiento urgente.

“Podía ver lo débil y delgados que estaban”, recordó. “Me percaté de que a menos que fueran tratados rápidamente, sus vidas estaban en peligro”.

Tan pronto como llegaron al centro de alimentación terapéutica, los niños fueron admitidos y se les administró una fórmula de leche de fácil digestión. Después se los alimentó con una pasta de cacahuete de fórmula especial, conocida como Plumpy’Nut, que contiene todas las vitaminas y nutrientes esenciales que los niños necesitaban para recuperarse. Después de sólo cuatro días de tratamiento, la salud de Suleyman y Sami había mejorado espectacularmente.

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Mahasin Ali está sentada con sus hijos en su cuarto día de tratamiento en el centro de nutrición, que cuenta con el apoyo de UNICEF en Darfur del Norte (Sudán).

Garantizar que ningún niño esté desatendido

Para Susan Lillicrap, Jefa de nutrición de UNICEF en Sudán, esta historia es una lección sobre el importante papel que desempeña la comunidad para garantizar que ningún niño quede desatendido.

“Cuanto antes se atienda al niño, mejores son los resultados. Y en un lugar afectado desde hace mucho tiempo por un conflicto como es Darfur, un día de retraso podría ser demasiado tarde”, dijo .

De todos modos, la desnutrición todavía es un problema principal. Casi el 32% de los niños menores de cinco años en Darfur del Norte sufre desnutrición crónica global.

“Trabajamos con una amplia variedad de aliados. Suegras, fakis y los líderes religiosos, así como cualquiera que tenga voz en la sociedad, es nuestro aliado,” afirmó Lillicrap. “Garantizar un comienzo sano en la vida para todos los niños puede romper el ciclo de la pobreza. Y las personas como Abu Badriya nos ayudan precisamente a lograrlo”.


 

 

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