Sudán

Un programa de agua y saneamiento de UNICEF brinda apoyo para salvar las vidas de los niños en la conflictiva Darfur

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sudan/2011/Khanna
Amira tiene 15 años y rellena agua de recipientes de agua temporales de UNICEF en Zamzam. Las instalaciones de agua y saneamiento son vitales para los niños desplazados por el conflicto reinante en Darfur.

Por Priyanka Khanna

DARFUR SEPTENTRIONAL, Sudán, 2 de junio de 2011. Amira dice que tiene 15 años pero que parece mucho más vieja. En los últimos cinco meses su familia se ha tenido que mudar tres veces debido a la inestabilidad imperante en Darfur Septentrional. Sus ojos recelosos insinúan las privaciones que ha afrontado en su corta vida.

De mala gana y silenciosamente, cuenta como ella y su familia se mudaron de su casa en Shangil Tobaya a un campamento cercano para personas desplazadas. La violencia en la zona los obligó a andar durante días antes de llegar a Zamzam, el campamento para desplazados más grande de Darfur Septentrional, sólo para que les dijeran que tenían que mudarse otra vez a un nuevo lugar designado para otros miles de recién llegados.

Hacer frente a las dificultades

En Darfur –una zona equivalente al tamaño de Francia donde décadas de conflicto han recortado el bienestar de la infancia– historias como la de Amira son demasiado comunes. En su nuevo y extraño entorno, Amira dice que sintió vergüenza por defecar al aire libre.

“Esto es lo que nosotras, todas las niñas, usamos ahora”, comenta mientras señala una letrina temporal, construida por miembros de la comunidad con el apoyo del proyecto de agua y saneamiento ambiental de UNICEF y el Gobierno de Sudán. Se trata de una de más de 1.500 letrinas construidas en Zamzam en los dos últimos meses.  

“El brote de enfermedades es lo que más se teme cuando existe esta clase de afluencia de masas”, dice Nils Kastberg, Representante de UNICEF en Sudán, “motivo por el cual el adecuado suministro de agua potable e instalaciones de saneamiento ocupa el primer lugar en nuestra lista de la respuesta de emergencia”.

El abastecimiento de agua potable y el suministro de instalaciones de saneamiento en lugares como Zamzam constituyen tanto más un reto cuanto que el agua subterránea –con su alta concentración de nitratos y fluoruros– no es apta en gran medida para el consumo.

“En situaciones como ésta es vital que nos adaptemos e innovemos mientras negociamos con varios agentes gubernamentales y no gubernamentales con el fin de vencer muchos desafíos”, explica Kastberg.

Alcanzar los objetivos de agua y saneamiento

Aquellos esfuerzos han dado resultado. El suministro de agua y saneamiento, junto con las campañas promoción de la salud y la higiene, ha ayudado a minimizar los brotes de enfermedades. Por ejemplo, no hubo ningún brote del cólera desde 2007. Ahora hay mejores pronósticos de que Sudán logrará las metas del Objetivo de Desarrollo de Milenio en términos de accesibilidad al agua potable para 2015.

En el Estado de Darfur Septentrional, el 58% de la población usa fuentes mejoradas del agua potable, al tiempo que las instalaciones de saneamiento mejoradas están en casi todos los campamentos para personas desplazadas. Sin embargo, siguen existiendo retos pues más de una tercera parte de la población que usa fuentes mejoradas de agua debe viajar largas distancias para ello.

Con el fin de paliar algunas de estas preocupaciones, los organismos de las Naciones Unidas y el Gobierno organizan una conferencia con los donantes principales a finales de junio sobre el tema "Agua para una paz sostenible en Darfur". La conferencia hará un llamamiento por valor de mil millones de dólares estadounidenses para abordar el cambio climático, la sostenibilidad, la gestión de los recursos hídricos y de las cuestiones de abastecimiento de agua en Darfur.

Si se alcanza este objetivo de financiación se avanzará en un largo camino para ayudar a satisfacer las necesidades de Amira y de miles de niños como ella.


 

 

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