Sudán

Pernille Ironside describe su misión de rescate de los niños soldados perdidos de Sudán

Imagen del UNICEF
© Pernille Ironside/UNICEF
La Especialista en Protección de los Niños en Situaciones de Emergencia de UNICEF, Pernille Ironside, durante su misión en el Sudán meridional.
Pernille Ironside, Especialista en Protección de los Niños en Situaciones de Emergencia de UNICEF, llevó recientemente a cabo una misión en Sudán, donde observó las labores de reintegración de los niños soldados que lleva a cabo el organismo. A continuación, su relato de esa visita.

Por Pernille Ironside

AWIEL, Sudán, 12 de agosto de 2009 - Llegamos a la húmeda, calurosa y apartada aldea de Awiel tras una serie de vuelos en aviones de la Naciones Unidas que se van reduciendo de tamaño en cada una de las etapas del viaje. Ahora iniciaremos un viaje por tierra de varios días de duración en el que cruzaremos tres Estados de la región meridional del Sudán y pasaremos cerca de las zonas en conflicto de Darfur meridional, en el sector septentrional de Sudán.

Mi misión consiste en observar la manera en que UNICEF y sus aliados trabajan en pro de la liberación y reintegración de los niños reclutados por el Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán en la región meridional de ese país. En 2005, esa organización y las Fuerzas Armadas de Sudán firmaron un acuerdo general de paz que estableció la liberación de todos los niños soldados del Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán en un plazo de seis meses.

Tras la liberación de unos 1.500 niños en los dos años posteriores a la firma del acuerdo, muchos de ellos regresaran a las filas del Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán, convencidos de que no tenían otra opción debido a la falta de suficientes actividades y servicios que facilitaran su transición a la vida civil.

Estamos decididos a prestar ayuda a esos niños y a otros 1.000 que probablemente aún formen parte del Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán.

4 de junio

Partimos temprano hacia Wunyik, donde se encuentra el cuartel general de la Tercera División del Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán. Pese a que allí se ha identificado a 73 niños, los esfuerzos de la Comisión de Desarme, Desmovilización y Reintegración del Sur del Sudán encaminados a inscribirlos en su registro oficial hasta ahora no han rendido frutos. Cuando nos reunimos con el  comandante de la División —un general de división— y su jefe de orientación política y militar —un brigadier general— ambos afirman que allí no hay niños soldados, ya que todos fueron liberados en 2005 tras acatar órdenes.

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Clases de educación escolar no estructurada en un campamento del Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán en la región meridional del país.

“Aquí sólo están los hijos de los efectivos que se encuentran en el frente de combate o de los que han muerto en el campo de batalla”, se nos dice.

Nos muestran una escuela que se encuentra dentro del vasto campamento militar. Unos 1.300 alumnos asisten a clases a la sombra de los árboles. Se trata de “niños del Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán” y de otros provenientes de una aldea cercana. Tras una prolongada discusión, los comandantes aceptan que por lo menos 50 niños que habían sido desmovilizados regresaran posteriormente a la sede de la División. Sin embargo, agregan que esos niños estudian en la escuela de la unidad militar. Los comandantes opinan que no deberíamos preocuparnos por esos niños.

Más tarde, nos reunimos con otro comandante de brigada que nos recibe con auténtica hospitalidad y nos ofrece bebidas frescas. El militar cree que en su brigada no queda ningún niño y nos dice que podemos comprobarlo personalmente cuando queramos. Aceptaremos esa invitación.

5 de junio

Pasamos el día inspeccionando dos proyectos que brindan apoyo a niños vulnerables, entre ellos ex niños soldados, quienes adquieren aptitudes prácticas para la vida, formación profesional y educación escolar.

El primer proyecto que visitamos es un nuevo centro de capacitación laboral a cargo de la filial sueca de la ONG Save The Children, en la localidad de Malualkon. Los 121 estudiantes del centro reciben instrucción sobre carpintería, albañilería, agricultura, sastrería y bordado durante los nueve meses que permanecen allí.

Visitamos asimismo un centro cercano que ha dejado de funcionar pero que podría ser reparado para brindar atención provisional a los niños liberados del Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán durante el período de transición previo a la reunión con sus familias. En la actualidad, el tiempo que transcurre entre la identificación de los niños que se encuentran en poder de los grupos armados y su retorno al hogar es excesivamente prolongado.

Una de las recomendaciones que haré será que se creen proyectos de cuidado provisional de los niños. Por ejemplo, podría tratarse de familias adoptivas que presten apoyo a los menores durante la transición de la vida militar a la vida en sus hogares.

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© Pernille Ironside/UNICEF
Varios niños juegan en Malualkon, Sudán meridional.

En Wau visité un club de niños y jóvenes donde los niños de la calle y otros menores de la comunidad reciben orientación, llevan a cabo actividades recreativas y adquieren aptitudes y conocimientos para la vida. A pesar de la existencia de proyectos como éste, resulta difícil brindar a los jóvenes opciones viables que prevengan su reclutamiento militar.

6 de junio

Hoy nos encontramos en Mapel, en el cuartel general de la Quinta División del Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán, donde nos reunimos con el comandante y su jefe de orientación militar y política. Ambos confirman que allí hay más de 50 niños que deben ser desmovilizados y nos piden que nos los llevemos, para que puedan disfrutar de oportunidades en sus comunidades de origen.

Durante una charla de más de una hora con los niños en un pequeño cobertizo, éstos se muestran muy ansiosos y escépticos y nos hacen muchas preguntas sobre lo que les espera una vez que se separen del ejército. Varios de ellos fueron desmovilizados con anterioridad pero regresaron a las filas del Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán porque no recibieron suficiente apoyo en sus comunidades.

A pesar de ello, casi todos indican que si pudieran hacerlo les gustaría volver a la escuela y, de ser posible, regresar a clases juntos, como grupo. Se trata de niños a quienes les unen vínculos profundos, seguramente forjados por las muchas experiencias difíciles que han compartido.

No hay duda de que para que este programa tenga éxito, es imprescindible que nos mantengamos en comunicación con estos niños, con el fin de ganar su confianza y responder a sus dudas. Queda claro también que no podemos fallarles.

Johnny y Abraham

Una hora después, en la localidad de Tonj, conocemos a dos niños que formaron parte del Ejército de Liberación del Pueblo del Sudán y que ahora reciben apoyo para regresar a clases.

Johnny, de 13 años de edad, ha comenzado a recibir lecciones especiales para ponerse al día en sus estudios. El niño, que vive con su tío y la familia de éste, está ansioso por incorporarse al programa escolar ordinario.

Abraham lleva una vida difícil. El niño no cuenta con dinero suficiente para pagar la matrícula escolar o comprar el uniforme. Según mis cálculos, la familia de Abraham está compuesta por 12 personas a las que hay que alimentar.

Si se aplicara el pago de las cuotas escolares con alguna forma de trabajo remunerado, Abraham tendría muchas más probabilidades de no abandonar sus estudios para ayudar a mantener a su familia.

Una perspectiva personal

El tiempo que compartí con los niños que se encuentran a uno y otro extremo del prolongado y difícil proceso de liberación y reintegración me ha permitido adquirir la perspectiva personal que deseaba.

No existe ninguna respuesta simple e inmediata al problema de los ex niños soldados. Para que esos niños recuperen tantos años de infancia perdidos y para que podamos ayudarles a que realicen una aportación positiva al futuro de paz del Sudán meridional, nuestras respuestas ante este desafío deben tener en cuenta todos los aspectos de la cultura de la región.

Los nombres de los niños que aparecen en este artículo han sido modificados para proteger su identidad.


 

 

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