Sudán

La iniciativa “Hay que ir a la escuela” ofrece la posibilidad de una vida mejor a los jóvenes sudaneses que crecen en los campamentos ganaderos rurales

Imagen del UNICEF: Southern Sudan, education, Go to School campaign
© UNICEF video
Los niños y niñas que crecen en los campamentos ganaderos adquieren destrezas y aptitudes tradicionales, pero rara vez reciben educación escolar.

MARIAL BEK, Sudán Meridional, 7 de agosto de 2007 – El progreso ha llegado rápidamente al Sudán Meridional. Apenas dos años después de que un histórico acuerdo de paz pusiera fin a la guerra civil más prolongada en la historia de África, las calles y los caminos de las zonas urbanas del país están congestionados de tráfico y las aulas escolares, donde alguna vez no hubo suficientes alumnos, hoy están superpobladas.

Fuera de las vibrantes zonas urbanas, sin embargo, el avance ha sido más lento. En las zonas rurales abundan los campamentos ganaderos, donde viven comunidades que migran periódicamente con su ganado. Los niños y niñas que crecen en esos campamentos adquieren destrezas y aptitudes tradicionales, como ordeñar vacas y pescar con lanza, pero casi nunca tienen la posibilidad de recibir educación escolar.

“Aquí, en el campamento ganadero de Marial Bek, los niños nunca han ido a la escuela”, informa David Malik Mayik, un estudiante de 19 años de edad que también es voluntario del Movimiento para la Educación de las Niñas, una iniciativa popular que fomenta la igualdad en materia de educación mediante la participación de los niños y las niñas y que recibe apoyo de UNICEF.

“Yo nací en uno de estos campamentos ganaderos, y en ellos todo se refiere siempre a las vacas”, agrega David.

Obstáculos a la educación rural

La iniciativa “Hay que ir a la escuela” está restaurando el sistema de educación en el Sudán Meridional y se propone atraer a unos 1,6 millones de niños y niñas a las aulas para fines de 2007. La iniciativa fue inaugurada en abril del año pasado por UNICEF y el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, con la colaboración de diversos aliados.

Sin embargo, la escasez de sitios de enseñanza en las zonas rurales ¬¬–así como los prejuicios contra la asistencia a la escuela de los niños, y especialmente de las niñas– ha obstaculizado la campaña. Como parte de su trabajo voluntario con el Movimiento para la Educación de las Niñas, David visita los campamentos ganaderos y se reúne con los dirigentes locales para garantizar que los niños y niñas que van a la escuela cuenten con el apoyo de toda la comunidad.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Jóvenes voluntarios visitan las comunidades rurales para hablar con los jefes, las familias y los niños y niñas de las aldeas acerca de la importancia de la educación.
“Yo me sumé al Movimiento para la Educación de las Niñas para alentar a mi gente”, comenta David. “Yo crecí en esta cultura ganadera, pero ahora soy estudiante. La educación triunfa en todo el mundo, y mañana nos tocará a nosotros”.

Los estudiantes que participan en el movimiento sirven de modelo a los demás niños y jóvenes. Los grupos de debate de la iniciativa son foros en los que los niños, niñas y sus familias pueden tratar las cuestiones y los problemas que les conciernen y encontrar soluciones.

Los conocimientos y las aptitudes que necesitamos

Pese a que los jóvenes de los campamentos ganaderos reciben importantes conocimientos tradicionales, cuando se trata de vender el ganado están en inferioridad de condiciones, debido a que si no saben leer y escribir pueden obtener menos beneficios.

“Esos son los conocimientos y las aptitudes que necesitamos para sobrevivir en el nuevo Sudán”, afirma Malok Mangui, que creció en Marial Bek. La historia de Malok es bastante inusual, ya que a pesar de que se crió en un campamento ganadero, decidió ir a la escuela y hoy es empleado del Ministerio de Educación del Estado.

“Aprendí sobre la educación escolar de uno de mis parientes”, añade Malok. “Él y su familia vivían bien. Cuando comparé su situación con la de otras personas que no habían recibido educación, decidí ir a la escuela, para ser como él”.

Malok colabora con el Movimiento para la Educación de las Niñas a fin de convencer a los niños y niñas de las regiones más apartadas, así como a sus familias, de que deben ir a la escuela. “Resulta muy difícil explicarle a la gente que alejarse del campamento ganadero puede beneficiarlos”, comenta Malok. “Y son especialmente renuentes a enviar a las niñas a la escuela. Sin embargo, hemos comenzado a ver algún progreso”.

Aunque la larga caminata desde el campamento ganadero hasta la escuela más cercana puede presentar obstáculos físicos, el principal desafío consiste en convencer a las familias de que sus hijos e hijas se beneficiarán de la educación estructurada.


 

 

Vídeo (en inglés)

Julio de 2007: Amy Bennett, corresponsal de UNICEF, informa sobre un movimiento en pro de la educación que se desarrolla en el Sudán Meridional, especialmente en los campamentos ganaderos, donde los niños y niñas trabajan intensamente y por lo general no reciben educación escolar.
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