Sudán

Bombas de mano y educación llevan agua potable e higiene a las aldeas sudanesas

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2007
Selma, de 14 años, lleva un curso de retraso en la escuela porque, antes de que se instalaran bombas de mano en la aldea, tenía que recorrer largas distancias con su madre para obtener agua.

SARAF ADEI, Sudán, 24 de enero de 2007 - Mientras espera para llenar su cubo con agua de la nueva bomba de mano de su aldea, en el estado de Kordofan meridional, Selma, de 14 años, recuerda cómo eran las cosas antes de la instalación de la bomba.

“Cuando iba a buscar agua, mi madre solía estar lejos de casa mucho tiempo. A veces yo la acompañaba con mi cubito, y no podía ir la escuela”, dice.

Muchachas de la edad de Selma tendrían que estar en quinto o sexo curso. Sin embargo, ayudar en las tareas domésticas y acompañar a su madre a por agua ha hecho que Selma se retrasara en sus estudios. En estos momentos está en cuarto grado.

Mantener a los alumnos en la escuela

Una vez que entró en la escuela, los problemas de Selma continuaron. Había días en que la escuela se interrumpía durante casi hora y media para permitir que los alumnos buscaran agua para su comida matinal.

En 2003, el Proyecto agua, medio ambiente y saneamiento, una alianza entre UNICEF y la Compañía estatal del agua, con apoyo financiero de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comunidad Europea, rehabilitó cuatro bombas de mano en la aldea de Selma. El proyecto tiene tres prioridades:

  • Garantizar el suministro seguro de agua potable
  • Fomentar la higiene y las buenas prácticas de saneamiento
  • Erradicar la dracunculosis, que resulta del consumo de agua contaminada.

Con la instalación de las bombas de mano, Selma y sus compañeras de clase sólo necesitan una pausa de 20 minutos para obtener agua, ya que uno de los cuatro puntos de suministro está cerca de la escuela.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2007
Selma y sus amigas alrededor de la nueva bomba de mano.

Involucrar a toda la comunidad

Un estudio realizado aquí en 2002 constató que Saraf Adei estaba entre las 300 comunidades gravemente desfavorecidas en el acceso a los servicios sociales básicos. Cerca de un 48% de la población de Kordofan meridional no tiene acceso a un agua potable apta para el consumo. Las enfermedades transmitidas por el agua, en especial la disentería y la diarrea, son las principales causas de mortalidad entre los niños menores de cinco años.

Si bien los aldeanos están contentos de disponer de cuatro bombas para 5.000 personas, siguen siendo pocas. En el Sudán, el número máximo de personas que debería verse abastecida por una bomba de mano es de 500.

El estudio realizado hace cinco años también constató que menos de 3 de cada 10 niños asistían a la escuela, y que sólo 1 de cada 8 estaba inmunizado contra las seis principales enfermedades infantiles. Para afrontar estos problemas, aldeas como Saraf Adei se sumaron a la Iniciativa de comunidades “amigas de los niños”, una iniciativa gubernamental apoyada por UNICEF que tiene por objeto garantizar que los niños de zonas especialmente desfavorecidas tengan un buen inicio en la vida.

La Iniciativa trata de involucrar a toda la comunidad y al gobierno local en proyectos que mejoren el agua y el saneamiento, la atención primaria de la salud, la educación básica, y fomenten el abandono de tradiciones perjudiciales y la potenciación de la autonomía de mujeres y niños.

“No quiero enfermar”

Los residentes de Saraf Adei han aprendido la importancia de matricular en la escuela a sus hijos, especialmente a las niñas, de vacunarlos y de eliminar los residuos de forma segura.

Selma anuncia con orgullo que pertenece al Club de Higiene de su escuela, uno de los más de 20 clubes de este tipo patrocinados en la zona por Proyecto agua, medio ambiente y saneamiento y UNICEF.

Por medio del club, ella y sus compañeras aprenden cómo mantener limpios sus hogares y sus cuerpos. También se les enseña a proteger el entorno con una eliminación apropiada de los residuos. Además, los niños aprenden a utilizar correctamente las bombas de agua, para evitar que se estropeen. “Siempre le digo a mi hermano que se lave las manos antes de comer de mi plato”, dice con seriedad Selma. “No quiero enfermar de diarrea.”

A los tres años del inicio del programa, las aldeas involucradas en la Iniciativa de comunidades “amigas de los niños” han mostrado una reducción significativa de las enfermedades transmitidas por el agua.


 

 

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