Sudán

Los niños de Darfur dejan la escuela para buscar agua

Imagen del UNICEF
© UNICEF Darfur/2005/Townsend
En Musbat, en el norte de Darfur, hay una sola bomba de agua en toda la población

Por Dorn Townsend

4 de mayo de 2005, EL FASHER, Darfur – Abdallah Hurry, un maestro de escuela elemental en el norte de Darfur, pierde alumnos. La desnutrición y el conflicto actual han contribuido enormemente a agravar el problema. Hoy día, sin embargo, Abdallah está perdiendo alumnos por qué no hay suficiente agua potable.

La sed extrema está forzando a los alumnos de Musbat y otras escuelas de la zona a pasarse el día recorriendo a duras penas el agostado paisaje. Además de la deshidratación, las incursiones en el territorio circundante en busca de agua exponen a los niños a otros peligros, entre ellos los abusos sexuales por parte de las milicias rebeldes.

De un extremo a otra de la región de Darfur del norte, el acceso al agua se está volviendo difícil. Las muy escasas lluvias han hecho que decenas de charcas se secaran, mientras que otros pozos están envenenados por los cuerpos de animales muertos. Además, el Gobierno ha descuidado la infraestructura hidráulica, lo que ha dado lugar a que la mitad de las bombas de la zona no funcionen.

“Lo que está sucediendo aquí es una emergencia dentro de una emergencia”, advirtió Keith Mackenzie, Representante Especial del UNICEF para la crisis de Darfur. “A causa del conflicto hemos visto un aumento a gran escala del número de desplazados. Ahora el motivo es la falta de comida y de agua”.

En todas partes hay señales de sequía. La búsqueda de un acceso estable y seguro al agua hace que se estén abandonando aldeas enteras. Para los desplazados que viven en los campamentos, la situación es incluso peor. El UNICEF calcula que en los próximos meses la población de los campamentos se incrementará en otro medio millón de personas, lo que hará que el número de desplazados en Darfur supere la cifra de tres millones de personas.

Las escenas en los pozos son igualmente caóticas. En Musbat, miles aguardan en fila antes del amanecer para acceder a la única bomba manual de la población. A menudo, se expulsa a empujones a los niños que esperan para obtener agua. “Estos chicos probablemente emplean más de un tercio de su ingestión diaria de calorías en la obtención de agua”, dijo Brendan Doyle, asesor de agua y saneamiento para el UNICEF. “Vuelven junto a sus familias cargados con recipientes de agua que pesan más que ellos”.

El UNICEF acción

En su calidad de principal fuente de apoyo de los programas de agua en el norte de Darfur, el UNICEF está respondiendo activamente a esta crisis. Se están perforando 150 pozos nuevos. También está en curso una campaña para rehabilitar y sanear pozos que no funcionan.

Asimismo, se están creando pozos en campamentos para desplazados, y también en las comunidades anfitrionas. Se está formando a los residentes para que arreglen los pozos y se están donando piezas de recambio a otras comunidades. En alianza con USAID, el UNICEF está mandando equipos de expertos en agua y saneamiento para que encuentren formas de conservar el agua subterránea de la zona.

En medio de todo esto, Abdallah confía en que todos los esfuerzos contribuirán a que más alumnos vuelvan a su aula. “Este es nuestro problema. Nos pueden llegar llamadas del mundo entero, pero sigue sin haber suficiente agua potable en las proximidades”, señaló el preocupado maestro.


 

 

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