Sudán

Una herencia violenta en Darfur

Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ04-0863/NOORANI
Una niña sentada sobre un haz de leña en el campamento Abu Shouk en Darfur del Norte. Muchas mujeres y niñas sufren hostigamiento o abusos sexuales cuando se arriesgan a buscar leña o agua.

NUEVA YORK, 11 de febrero de 2005 – Docenas de niños y niñas nacen todos los días en Darfur de madres que han sufrido violaciones durante el conflicto que asola la zona occidental del Sudán. Un informe reciente de las Naciones Unidas sobre crímenes de guerra en la región ha hecho hincapié en el amplio número de ataques contra las mujeres y las niñas, algunas de las cuales tienen solamente 10 años de edad.

 Más de 2,5 millones de personas han sufrido los efectos del conflicto de Darfur, que ya dura dos años. Los grupos armados de la milicia janjaweed han obligado a las comunidades del Sudán a abandonar sus poblados y huir a las zonas urbanas o los campamentos del vecino Chad.

La violencia sexual se utiliza durante la guerra para humillar y debilitar a las comunidades. El informe de las Naciones Unidas describe cómo en Kutum, en marzo de 2004, 150 soldados y guerrilleros janjaweed secuestraron y violaron a 16 niñas. El legado de este tipo de atrocidades se perpetúa cuando, como consecuencia de la violación, nace un bebé. Entre los trabajadores humanitarios existe el temor de que las madres y sus hijos sufran ostracismo como resultado de lo que les ha ocurrido.

“Por lo que sabemos en Darfur, como en muchas otras partes del mundo, muy a menudo las mujeres y las niñas que son víctimas de violaciones sienten vergüenza”, dijo la asesora del UNICEF sobre violencia sexual, Pamela Shifman. “Sufren como consecuencia del estigma y la discriminación que se deriva de la violación. Por ello, UNICEF trabaja para asegurar que el estigma de la violación se atribuya al autor de los hechos y no a las mujeres y las niñas que son sus víctimas. Y esto se aplica también a los niños y niñas que nacen como resultado de la violación”.

Shifman dice que las comunidades con las que habló en Darfur insisten en que no condenarán al ostracismo a las víctimas de las violaciones de los niños nacidos bajo esas circunstancias. Sin embargo, a veces las comunidades vigilan a estos niños por si acaso desarrollan alguna de las características que les asemejen a sus violentos padres.

Shifman explica que una de las principales preocupaciones de las mujeres y las niñas en Darfur es la amenaza constante de violación que sufren cuando tienen que salir del campamento para buscar leña. “Darfur tiene muchas zonas desérticas y las mujeres y las niñas tienen que caminar kilómetros y kilómetros para conseguir suficiente leña para alimentarse a ellas mismas y sus familias”.

A fin de reducir la exposición de las mujeres y las niñas a los ataques, el UNICEF trabaja para fabricar estufas económicas de producción local que empleen menos leña. Esto reduciría el tiempo que tienen que pasar fuera de la relativa seguridad de los campamentos.

Entretanto, para aquellas que ya han sufrido ataques, Shifman dice: “El UNICEF trabaja para asegurar que ni las madres ni los niños sufran a causa de la discriminación, tengan oportunidades para educarse y para acceder a la atención de la salud”. Y añade: “Tienen que disponer de la oportunidad de integrarse en una sociedad más amplia y no confrontar discriminación por haber sido víctimas de la violencia sexual”.


 

 

Vídeo (en inglés)

11 de febrero de 2005: Pamela Shifman, asesora del UNICEF sobre violencia sexual, analiza los peligros que confrontan las mujeres y las niñas en Darfur.

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