Sudán

Los refugiados de Darfur agravan las tensiones en Chad

© UNICEF Chad/2005 Durante una tormenta de arena en el campamento de Oure Casseoni, al este de Chad, padres y maestros tratan de levantar una tienda de campaña del UNICEF que servirá como escuela.

NUEVA YORK, 1 de febrero de 2005 – Las tensiones aumentan en la zona oriental de Chad a medida que los refugiados de la atribulada región de Darfur en el Sudán cruzan la frontera en busca de seguridad. Se calcula que hay alrededor de 203.000 personas que viven en la actualidad en 11 campamentos superpoblados de Chad, y muchos más podrían llegar debido a que la crisis en Darfur continúa sin resolverse.

Este flujo de personas ha puesto al límite de su capacidad los recursos en Chad y muchos pobladores que viven cerca de los campamentos dicen que ellos también sufren escasez de alimentos y de agua. También hay informes sobre enfrentamientos étnicos y la presencia de grupos rebeldes del Sudán.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Chad/2005
Niños y niñas reunidos en un patio escolar provisional en el campamento de Farchana, al este de Chad.

Se espera que el reciente acuerdo de paz que puso fin a 21 años de guerra civil en el sur del Sudán allane también el camino para poner fin al conflicto de Darfur, que ha obligado a un millón y medio de personas a huir de sus casas. Alrededor de 70.000 personas han muerto asesinadas durante los dos años de combates en la región.

El UNICEF sigue enormemente preocupado por la vulnerabilidad de los niños a la violencia y la explotación en el Sudán y Chad. La organización está poniendo en práctica medidas de protección de la infancia y contribuye a capacitar a personas sobre el terreno para que proporcionen apoyo y orientación.

© UNICEF Chad/2005 Una niña sudanesa carga agua con un burro en el campamento de refugiados Iridimi, al este de Chad.

En los campamentos de Chad, donde 44.000 niños y niñas en edad escolar primaria están actualmente matriculados, se están levantando escuelas y refugios donde se imparte educación. Las escuelas ofrecen protección física así como un sentimiento de rutina y de normalidad para los niños y las niñas atrapados en los conflictos.

“El hecho de que alrededor de la mitad de los niños y las niñas en edad escolar ingresen en el primer grado indica que para muchos, el campamento de refugiados ofrece la primera posibilidad de aprender a leer y escribir”, dijo la Oficial de Programas de Emergencia del UNICEF, Julianna Lindsey.

© UNICEF Chad/2005 Lejos de casa, una niña sudanesa vive actualmente en el campamento de refugiados Iridimi, al este de Chad.

“Pero no solamente los niños y niñas refugiados necesitan educación. Muchas escuelas locales han cerrado durante los últimos años en esta región increíblemente pobre de Chad. El UNICEF quiere ayudar a todos los niños y las niñas a aprender, tanto si son refugiados como si pertenecen a la comunidad local”, añadió Lindsey.

Las escuelas ofrecen también una fuente de agua potable y de saneamiento, dos factores especialmente importantes en la zona oriental de Chad, donde hay escasez crónica a este respecto. El UNICEF ha incorporado letrinas e instalaciones para lavarse las manos en todas las nuevas escuelas a fin de promover una buena higiene e interrumpir la propagación de enfermedades. Dentro y alrededor de los campamentos se han producido cientos de casos de hepatitis E y varias muertes causadas por el agua contaminada.

También se han confirmado varios casos de meningitis en las últimas semanas. El UNICEF apoya un programa de vacunación que consiste en la capacitación de trabajadores de la salud y garantizar la cadena del frío, fundamental para almacenar y transportar las vacunas. Alrededor de 178.000 dosis llegaron a finales de enero y están siendo administradas en los campamentos.


 

 

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