Sudán

Las mujeres viven atemorizadas debido a que se siguen produciendo asaltos en los campamentos

Imagen del UNICEF
© Darfur/2004/Westerbeek
Una trabajadora de salud encargada de protección infantil en el campamento de Kalma

Por Sacha Westerbeek

SUR DE DARFUR, 14 de agosto de 2004 - "Todavía está pasando", dice Omar Abrahim. "Incluso aquí, en el campamento de Kass, al sur de Darfur. Es terrible y nos sentimos impotentes y avergonzados. No tenemos armas para defendernos o rescatar a nuestras mujeres y, cuando nos atrevemos a salir del campamento, nos disparan".

Omar y su hija Aisha, una de sus 10 hijos e hijas, están sentados en una pequeña banqueta frente a su refugio. La vivienda temporal está hecha con ramas, palos y pedazos de plástico y telas, igual que los 40.000 refugios que la rodean.

Las niñas y las mujeres enfrentan graves riesgos

Aisha juega nerviosamente con su velo cuando su padre le cuenta sobre los peligros que las mujeres confrontan cuando salen del campamento para cortar hierbas y recolectar leña. En la mayoría de los casos, son las mujeres y las niñas quienes realizan estas tareas, debido a que tienen más posibilidades de sobrevivir a los ataques. Por lo general, a los muchachos les matan, y a las muchachas y las mujeres las violan.

Incluso las mujeres se enfrentan al peligro cuando salen en grupo. Ha habido informaciones que indican que un grupo de 5 mujeres jóvenes que salieron del campamento en busca de leña regresaron al día siguiente... desnudas.

Aisha observa tímidamente a su padre. "Nunca he sufrido nada como esto", dice la niña, hablando lentamente, "pero sé que está ocurriendo porque algunas de mis amigas fueron capturadas y conducidas al wadi (río) seco y tuvieron que desvestirse ante grupos de hombres".

Una amiga de Aisha describe la forma en que su poblado fue atacado hace cinco meses. Estaba durmiendo junto a sus padres cuando miembros de una milicia armada llegaron y se la llevaron por la fuerza. Durante toda la noche, cuatro hombres la asaltaron sexualmente. A la mañana siguiente no podía caminar; la colocaron desnuda en un caballo y la enviaron de vuelta a su poblado.

Los peligros del silencio

Hablar sobre la sexualidad, especialmente sobre la violación, es todavía tabú entre muchas familias. A veces, el hombre expulsa a la mujer cuando ha tenido relaciones sexuales con otro hombre, tanto si ha sido voluntaria como involuntariamente.

Además de los aspectos sociales, está también la cuestión de la higiene. En algunos casos, las jóvenes sufren abusos que les impiden contener por mucho tiempo las ganas de orinar. Esto las estigmatiza y puede constituir otra razón para que su familia o su marido las abandonen.

Imagen del UNICEF
© Darfur/2004/Westerbeek
Niños y niñas en Kass, en un centro de recreación sin riesgo del UNICEF. Los centros proporcionan un entorno donde los niños pueden discutir cuestiones difíciles, entre ellas la violencia sexual.

Los centros de recreación sin riesgo permiten los niños y niñas discutir cuestiones difíciles

Debido a que muchos niños y niñas han sufrido situaciones difíciles y traumas durante el conflicto de Darfur, el UNICEF está prestando apoyo a los centros de recreación sin riesgo en cuatro campamentos para personas que han sido obligadas a huir de sus hogares en el sur de Darfur. Además de las oportunidades para jugar, en los centros se ofrece apoyo psicosocial a los necesitados.

Los centros de recreación sin riesgo son lugares naturales de encuentro para los niños, las niñas y los jóvenes. Son un buen lugar donde impartir educación informal sobre una serie de temas, algo que se ofrece de manera culturalmente sensible y apropiada para la edad de cada niño.

La violación es también una de las cuestiones que se abordan en los centros. Para las niñas resulta un alivio poder debatir, en un entorno seguro, las horribles vivencias que han experimentado, ya que suele ser difícil para ellas poder discutirlas con sus familiares.

Formación para la policía en cuestiones sensitivas

Al reconocer el alcance del abuso sexual en Darfur, el UNICEF y el Ministerio de Bienestar Social comenzaron un curso de formación para los policías, a fin de prepararles para que supieran confrontar el abuso sexual de las niñas y las mujeres de Darfur. En julio y agosto, casi 80 oficiales de policía (de los cuales una cuarta parte eran mujeres) recibieron formación de capacitadores de la policía de Jordania.

La policía de Jartum tiene pensado ampliar esta capacitación a otros 1.000 oficiales de policía del Sudán.


 

 

Vídeo (en inglés)

18 de agosto de 2004: La violación es un crimen contra la humanidad que a menudo se considera inevitable en situaciones de conflicto. Pero incluso en tiempos de conflicto, es preciso proteger a los niños y las niñas contra el crimen brutal que significa el asalto sexual. Vea una entrevista sobre este tema con la oficial de protección infantil del UNICEF Pamela Shifman.

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