Sudán

Las campañas de inmunización superan divisiones entre las partes en conflicto

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© UNICEF/2004/Agbo
El Dr. Agbo vacuna contra la poliomielitis a uno de los más de 700 niños inmunizados durante la reciente misión de evaluación en el norte de Darfur. La misión viajó por zonas donde durante años no había llegado ningún trabajador humanitario ni ningún func

DARFUR, 10 de agosto de 2004 – El viernes pasado, personal del UNICEF y las Naciones Unidas volaron hasta la capital de Eritrea, Asmara, para negociar acceso a las zonas controladas por los rebeldes en Darfur y realizar dos barridas de inmunización: una contra el sarampión y otra contra la poliomielitis, la última de ellas a finales de agosto. Al mismo tiempo, un reducido equipo de evaluación llegó a varias zonas en el norte de Darfur donde durante años no había llegado ningún trabajador humanitario ni ningún funcionario del gobierno.

El objetivo del viaje era doble: en Asmara, la idea era obtener que los dirigentes del Ejército de Liberación del Sudán y del Movimiento Justicia e Igualdad aprobaran las campañas. En Darfur, la meta era demostrar a los comandantes sobre el terreno como es en la práctica una operación de inmunización. El Ejército de Liberación del Sudán proporcionó guías y mantuvo contactos por radio con el equipo de evaluación a fin de orientarlos durante el viaje, en el que recorrieron más de 1.000 kilómetros.

El equipo del UNICEF estaba encabezado por el oficial responsable de las actividades de inmunización en el Sudán, el Dr. Samson Agbo, de Nigeria, quien aseguró que se trataba de uno de los terrenos más duros que había pisado durante sus cinco años en el Sudán, y que nunca había visto en su vida a personas en peor situación. Mucha gente vive a más de una semana de distancia del mercado más cercano, y una gran cantidad se ha tenido que limitar a comer los frutos salvajes que crecen en la región.

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Un grupo de pobladores acude a recibir al equipo de evaluación en el norte de Darfur.

“Viajamos en automóvil y a pie cuando era necesario, y es una región muy dura", dijo Agbo. “Varias veces nos perdimos durante la misión de cinco días. En la mayor parte de los lugares no hay senderos, simplemente matorrales. Ningún vehículo ha atravesado los caminos por lo menos desde hace dos años, y muchos senderos simplemente han desaparecido en la maleza. Era como escalar el monte Everest sin los materiales adecuados. Por las noches dormimos bajo las estrellas en barrancos secos".

La desnutrición aumenta el riesgo de contraer enfermedades mortales

Además de su aridez natural, el lugar es una zona de guerra llena de cráteres y bombas sin explotar. "Había una ciudad llamada Musbat que básicamente ha sido despoblada por cientos de ataques aéreos. Son ciudades fantasma, de las que la gente decidió escapar para marcharse al monte", dice Agbo. “Estas personas han desarrollado mecanismos para superar la situación que resultan sorprendentes”.

Mientras viajaba por el terreno, el Dr. Agbo llevaba pruebas simples para la desnutrición (el MUAC, que con una tira de plástico mide la circunferencia de la parte superior del brazo). Sobre esta base, estima que los niños y niñas que viven en las zonas controladas por estos dos grupos armados se encuentran gravemente desnutridos y corren peligro de muerte debido a la enfermedad y la falta de alimentos.

“Muchos de los niños y niñas a quienes evaluamos para ver si estaban desnutridos se encuentran en la categoría ‘roja’, a punto de morir. Y la posibilidad de que mueran aumenta todo el tiempo. La población está hambrienta de asistencia. Necesitan alimentos, pero antes que todo necesitan seguridad para poder viajar a zonas más seguras donde puedan obtener alimentos, atención médica y otra ayuda que puedan necesitar".

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Una mujer trata de administrar las gotas antipoliomielíticas, una tarea que acaba de aprender.

Medio millón de niños y niñas siguen sin recibir vacunas

El Dr. Agbo transportó neveras y aprovechó la oportunidad para vacunar a más de 700 niños y niñas contra la poliomielitis. “Es una gota en el mar, por supuesto. La vacunación contra la poliomielitis y el sarampión tienen que alcanzar prácticamente una cobertura de saturación para ser verdaderamente efectivas. Sin embargo, aprovechamos la oportunidad. Casi todos los niños y niñas que vimos en la zona no habían recibido nunca una vacuna”.

Una enorme campaña contra el sarampión que se realizó en Darfur el mes pasado llegó a más de 2 millones de niños y niñas, pero los planificadores se dieron cuenta de que, para que sean efectivas, las campañas contra el sarampión y la poliomielitis tendrían que superar las líneas que dividen el conflicto y llegar a las poblaciones nómadas. El UNICEF calcula que alrededor de medio millón de niños y niñas siguen sin recibir vacunas en estas zonas.

El equipo del UNICEF estaba acompañado por personal de otros organismos, entre ellos el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), y la Organización Mundial de la Salud (OMS)


 

 

Vídeo (en inglés)

Una campaña de inmunización llega a los niños y niñas vulnerables de Darfur 

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