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Sudán

Diario de operaciones

19 mayo 2004: condiciones dificiles para los desplazados del Darfur

Imagen del UNICEF
© UNICEF USA/2004/Thomas
Julianna Lindsey, de la Unidad de Intervenciones Humanitarias del UNICEF

Julianna Lindsey, de la Unidad de Intervenciones Humanitarias del UNICEF, recorre la región de Darfur, en el Sudán. La Unidad para la que trabaja ayuda a organizar las actividades del UNICEF en zonas de emergencia. A continuación figuran las primeras anotaciones hechas en su diario, que reflejan su visión personal de lo que allí ocurre.

EL FASHER, 19 de mayo de 2004: La última parada de nuestro recorrido por las tres provincias de Darfur es El Fasher, en Darfur Septentrional. Visitamos un par de campamentos en los que se hacen patentes los dilemas morales a los que se enfrenta el personal de asistencia. Hace varios meses, miles de personas llegaron a El Fasher después de que sus aldeas hubieran sido arrasadas y se asentaron en el cauce seco de un río (lo que se conoce como un wadi) llamado Meshtel. La zona les resultaba atractiva porque el nivel  freático es más elevado en el cauce de un río, con lo que los desplazados pensaron que allí podrían encontrar agua. Estaban acampados en condiciones de absoluta miseria e increíblemente apiñados. Un noruego bastante curtido y experimentado, que ha presenciado muchas escenas muy duras en África, me dijo que casi lloró al ver a estas personas, tan apretadísimos los unos contra otros y carentes por completo de saneamiento e intimidad.

Los organismos y el gobierno de El Fasher querían sacar a esas personas del wadi ante la inminente llegada de las lluvias, dado que en la temporada de lluvia quedará inundado. Finalmente obtuvieron autorización para ocupar un nuevo enclave llamado Abu Shouk, y el Comité Internacional de la Cruz Roja intervino para diseñar un nuevo campamento y suministrar cubiertas de plástico y postes, a fin de que aproximadamente 30.000 personas pudieran construirse unas cabañas rudimentarias a modo de iglúes. El UNICEF aportó, junto con el gobierno, varias fuentes de agua de gran capacidad y suministró letrinas construidas por Oxfam y medicamentos básicos para una clínica creada por la Cruz Roja. Una vez  organizado todo, estas personas asentadas en el wadi se desplazaron al nuevo campamento situado en una colina, a salvo de las inundaciones. Las condiciones de este lugar siguen siendo extremas: no hay árboles ni matorrales en ningún lugar, únicamente arena y un sol abrasador. Pero los desplazados y los organismos gubernamentales pensaron que era seguro, y ésa era su preocupación fundamental.

Y aquí viene el dilema: cuando las personas que estaban acampadas con sus familiares en la ciudad vieron que si permanecían en Meshtel durante un tiempo podían obtener una cabaña de plástico decente, decidieron trasladarse a Meshtel, que permanecía vacío desde que los primeros ocupantes fueran trasladados a Abu Shouk. Muchas de las personas que vivían en la ciudad soportaban condiciones incluso peores que las de Meshtel. Un miembro del personal del UNICEF relató que había visitado a un grupo de 137 personas en la localidad de El Fasher que vivían hacinadas en un espacio del tamaño de un garaje para dos coches.

Los organismos tenían que enfrentarse entonces al dilema de desplazar a Abu Shouk a esas personas que habían vuelto a instalarse en Meshtel, a sabiendas de que ello, sin duda, atraería a más desplazados al wadi, que pronto se convertiría en un lugar peligroso por causa de las inundaciones, por no mencionar la falta de saneamiento. Al mismo tiempo, las condiciones en Meshtel eran tan terribles que no podían dejar a esas personas allí sin más.

Yo misma fui hasta ahí y quedé impactada por las condiciones lamentables del lugar. Unas cuantas ramas sobre las que habían colocado finos pedazos de tela era lo único que protegía del sol y ofrecía un poco de intimidad a aquellas personas; y lo único que les separaba de sus vecinos, que habían construido lo mismo 20 centímetros más allá.

No estoy segura de lo que finalmente se decidió hacer con los nuevos ocupantes de Meshtel, pero estoy segura que en todo caso será mejor para ellos. Este optimismo mío se basa en que el gobierno del Sudán  acaba de anunciar que los visados para los trabajadores de ayuda humanitaria se tramitarán con rapidez y quedarán suprimidos los visados de entrada a Darfur. Si estas medidas realmente se hacen efectivas, resultará muchísimo más fácil prestar asistencia, tanto para las organizaciones no gubernamentales como para el UNICEF. Esperemos que así sea: inshallah.


 

 

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