Santa Lucía

En Santa Lucía, UNICEF presta asistencia a las víctimas del huracán Tomas

Imagen del UNICEF
© UNICEF/St Lucia/2010
Dylan, Janelle y Naphia, de diez, tres y seis años de edad respectivamente, en el lugar donde una vez estuvo su casa, que quedó destruida cuando el huracán Tomas azotó Santa Lucía.

CASTRIES, Santa Lucía, 11 de noviembre de 2010 – Mientras la furia salvaje de los vientos del huracán Tomas y la recia lluvia le despedazaban su casa, Michelle Francis tomó instintivamente a sus dos hijas, Naphia y Janelle, de 6 y 3 años respectivamente, y, apretándolas firmemente a cada una debajo de un brazo, se las arregló para escapar lanzándose en medio de la tormenta atroz.

Una vez afuera, el trío se mantuvo unido mientras la feroz arremetida del huracán destrozaba todo a su alrededor y veían impotentes como un violento alud de lodo se tragaba su casa y la precipitaba por un barranco.

Agradecidas por salvar la vida

Pese al horror del suceso y la pérdida de todas sus posesiones, Michelle se siente agradecida.

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© UNICEF/St Lucia/2010
El huracán Tomas infligió extensos daños estructurales en Santa Lucía. Centenares de niños y niñas se quedaron sin hogar y muchas escuelas se están usando como albergues temporales.

“Le doy gracias a Dios que salimos a tiempo. Estábamos acurrucadas en un rincón mientras el viento aullaba, cuando oí un ruido y miré por la ventana justo a tiempo de ver el agua y el lodo que bajaban. Todo lo que pude hacer fue agarrar a mis dos ángeles y correr. No salvamos nada. Todo lo que teníamos se perdió, pero le doy gracias a Dios por la vida”, dijo Michelle con emoción.

Ahora casi una semana más tarde, Naphia, Janelle y su hermano Dylan, de 10 años, que estaba en otra casa durante el huracán, se encuentran entre los cientos de niños y niñas de Santa Lucía que se han quedado sin hogar y que se alojan en las escuelas del país.

En busca de ayuda

Al igual que muchos de los desplazados, Michelle no tiene idea de cuándo o cómo podrá reconstruir su casa.

“Ahora mismo se trata de mantener a mis hijos sanos y salvos e ir viviendo de un día para el otro”, dice.

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© UNICEF/St Lucia/2010
Los niños y niñas en la escuela primaria de Ti Rocher, en Santa Lucía, que sirve en estos momentos como albergue de emergencia. Cientos de niños se han quedado sin hogar debido al huracán Tomas.

Con muchas escuelas afectadas, enterradas bajo el lodo  o que funcionan como albergues de emergencia, los 40.000 niños en edad escolar se mantendrán fuera de la escuela indefinidamente mientras las autoridades de Santa Lucía buscan ayuda internacional. La cifra oficial de muertes confirmadas asciende a ocho, pero las autoridades no son capaces aún de proporcionar un número exacto de desaparecidos.

UNICEF brinda apoyo

“Quiero volver a la escuela. Echo de menos a mis amigos y a la escuela”, dice Naphia, estudiante de la escuela primaria Ti Rocher que ahora sirve de albergue a vecinos de la comunidad cercana.

Las comunidades más afectadas en los pueblos sureños de Soufrière y Vieux Fort perdieron docenas de casas en los deslaves y siguen incomunicadas del resto de la isla debido a las enormes avalanchas que destrozaron puentes y carreteras de vital importancia. Este grave golpe a la infraestructura dificulta a las autoridades una evaluación completa de la situación en el lugar.

En la capital y en el norte de la isla, los daños que ha sufrido el principal embalse han agravado de tal modo la situación que el Gobierno ha declarado la situación de emergencia por falta de agua en algunas partes del país. UNICEF ha respondido con el envío de agua embotellada. Ha despachado también un total de 5.000 cajas de pastillas para la purificación de agua, 1.500 bidones de casi 20 litros y 100 depósitos plegables de agua unos 15 litros. Además, UNICEF capacita en la actualidad a unos asesores para ayudar a los niños a enfrentarse a las consecuencias psicológicas por la conmoción sufrida.


 

 

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