Sri Lanka

La Oficina de UNICEF en Sri Lanka presta ayuda a los niños, niñas y familias que han sido desplazados debido al creciente conflicto

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sri Lanka/Weiss/2007
Un grupo de niñas regresa de su escuela al campamento para personas desplazadas de Mavadivrampu, en la región oriental de Sri Lanka. Las familias de las niñas debieron abandonar sus hogares en 2006 debido a los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los efectivos rebeldes del Ejército de Liberación de los Tigres de Tamil Elam.

Por Blue Chevigny

NUEVA YORK, Estados Unidos, 16 de mayo de 2007 – UNICEF desempeña un papel cada vez más importante con respecto a la satisfacción de las necesidades psicosociales de los niños y niñas afectados por la violencia en Sri Lanka.

En las regiones septentrional y oriental de Sri Lanka, el conflicto cada vez más intenso entre las fuerzas gubernamentales y el Ejército de Liberación de los Tigres de Tamil Elam,  conocido también como los Tigres del Tamil, afecta gravemente las labores de ayuda humanitaria, debido a que los enfrentamientos han impedido el trabajo en la región de UNICEF y otras organizaciones de socorro.

El conflicto afecta a unos tres millones de personas, entre las que figuran más de 500.000 que se han visto obligadas a abandonar sus hogares. De ellas, más de la mitad continúan desplazadas desde hace más de un año.

Natascha Paddison, encargada de la coordinación de las labores de UNICEF en Sri Lanka, supervisa el trabajo de siete oficinas en el terreno, seis de las cuales están ubicadas en zonas de intenso conflicto. La funcionaria informó que en esas regiones se han registrado unas 4.000 bajas fatales de civiles y militares en el último año y medio.

Desplazados por el desastre y el conflicto

Durante una entrevista telefónica, la Sra. Paddison explicó que UNICEF trabaja activamente para prestar ayuda y servicios a las personas desplazadas. A tal fin, su personal en el terreno está siempre listo para asistir a la población necesitada. Parte de la preparación del personal deriva de la experiencia que sus integrantes adquirieron durante el tsunami de diciembre de 2004, que provocó el desplazamiento de miles de habitantes de las comunidades costeras de Sri Lanka.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sri Lanka/Weiss/2007
Sithan Ramlingham y su hija Danushika, de 10 años de edad, llegaron recientemente al campamento de Mavadivrampu, en Sri Lanka oriental, tras verse obligadas a huir de sus hogares debido a la violencia.

“No debemos olvidar”, recalcó la Sra. Paddison, “que algunas de las familias que resultaron desplazadas por el tsunami y que luego lograron regresar a sus hogares estaban muy esperanzadas, debido a que se estaban reconstruyendo sus hogares, escuelas y centros de atención de la salud. Pero al intensificarse el conflicto, debieron huir nuevamente”.

Pese a las labores y esfuerzos de UNICEF, la violencia tiene efectos gravísimos para los niños, niñas y familias, ya que las tasas de desnutrición están en aumento, mientras que disminuye el grado de acceso a la educación y al suministro de agua potable y saneamiento ambiental y aumenta el número de niños soldados que reclutan las facciones rebeldes.

La Sra. Paddison comentó asimismo que tampoco se debe subestimar las consecuencias psicológicas de la violencia.

“Hace un par de semanas”, recordó la funcionaria, “le pregunté a una madre en uno de los campamentos si no le gustaría regresar a su hogar, y ella me contestó que estaban muy felices de no encontrarse en una zona de bombardeos constantes. Me dijo que en la zona en que vivían los proyectiles estallaban sin cesar de día y de noche haciendo temblar la tierra. Y también expresó que ella y su familia se sentían muy aliviados y seguros en el campamento”.

“Es evidente que muchas personas han perdido toda esperanza”, se lamentó la Sra. Paddison.

Un sentido de la normalidad

UNICEF brinda apoyo a una variedad de actividades orientadas a aliviar los efectos psicosociales del conflicto en los niños y niñas. “Tenemos animadores y jóvenes que trabajan con los niños y niñas y les enseñan sobre los peligros de las minas terrestres, y también les ofrecen actividades teatrales o simplemente recreativas”, indicó la Sra. Paddison. “El objetivo consiste en que los niños y jóvenes recuperen un sentido de la normalidad, que es muy importante”.

Debido a que el conflicto tiene diversos protagonistas y adquiere contornos cada vez más belicosos, la situación en Sri Lanka constituye un reto cada vez más difícil. Sin embargo, UNICEF continúa aprovechando su nutrida presencia en el terreno para dar apoyo a los niños, niñas y familias, a quienes presta servicios directos y concretos.

“Hablamos con esas familias, con los niños y niñas de esas familias”, comenta la Sra. Paddison, “y les preguntamos qué esperan del futuro. En otras partes del país, los niños y las niñas dicen que quieren ser conductores de tren, o médicos. Pero las zonas afectadas por el conflicto, en lugar de contestarnos lo que quieren ser nos dicen lo que les gustaría tener. Y lo que desean tener es paz. Todos quieren lo mismo: que terminen los bombardeos. Quieren la paz”.


 

 

Audio (en inglés)

15 de mayo de 2007:
Natascha Paddison, Jefa de Coordinación sobre el terreno de UNICEF en Sri Lanka, se refiere al conflicto que sacude a esa nación y a sus consecuencias para los niños y niñas y sus familias.
AUDIO escuchar

Radio UNICEF

Búsqueda