Sudán del Sur, República de

En Sudán del Sur, la respuesta a la amenaza inminente de la enfermedad y la desnutrición es una carrera contra el tiempo

© UNICEF Video
La temporada de lluvias ha llegado al campamento de protección de civiles en Bentiu, Sudán del Sur, amenazando con enfermedades a una población que ya está siendo afectada por la desnutrición. Vea como UNICEF y sus aliados están ampliando la respuesta. (Video en inglés)

 

Por Suzanne Beukes

BENTIU, Sudán del Sur, 1 de agosto 2014 - Veronica Nyapar Kai arranca las cañas secas del suelo embarrado y las coloca en una pila ordenada. Durante los últimos meses, estas cañas han servido como paredes de la casa de su familia.

Ahora, ella está a punto de desmantelar estas paredes. Este mismo día, la familia buscará un terreno más alto. La temporada de lluvias está en pleno apogeo. Muchas de las casas situadas en el campamento de Bentiu, en el estado de Unity, han quedado sumergidas por las inundaciones.

La lluvia comienza a caer. La Sra. Kai y su marido cubren los pocos objetos personales que pudieron llevarse al huir de su casa a finales de marzo, cuando estallaron los combates en su aldea.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
Debido a que los organismos de ayuda han ampliado la escala de su respuesta se ha producido una gran mejora entre las familias refugiadas en el campamento de Bentiu. Ahora, cada persona recibe alrededor de 10 litros de agua potable al día.

Refugio
La familia Kai forma parte de un amplio grupo de varios miles de personas que han buscado refugio en esta base pantanosa y llena de barro de las Naciones Unidas que sirve como campamento de protección de civiles.

En abril, los combates se intensificaron en la ciudad de Bentiu. Más de 38.000 personas huyeron hacia el campamento, donde se unieron a alrededor de 7.000 personas que se encontraban allí desde diciembre.

Los organismos de ayuda se vieron desbordados por el gran número de personas que llegaron y sólo pudieron proporcionar alrededor de dos litros diarios de agua potable por persona.

Muchos de los recién llegados ya habían pasado días en el monte con poco o ningún alimento. Cuando las familias llegaron en masa, los niños, en particular, estaban débiles y desnutridos.

Con un número insuficiente de instalaciones de agua potable y saneamiento, con establecimientos limitados de asistencia de la salud, con muy poco personal para dar cabida al aumento rápido y masivo de la población –y debido a las enfermedades, la desnutrición, y el agotamiento que sufrían los recién llegados después de vivir en la selva– alrededor de más de 20 niños menores de 5 años morían cada semana.

Los trabajadores humanitarios experimentados informaron que nunca habían visto una situación tan grave

Amenazas en ciernes

Sólo unos meses más tarde, los organismos de ayuda están ampliando su respuesta, y ha habido una gran mejora para las familias refugiadas en el campamento. Ahora, cada persona recibe alrededor de 10 litros de agua potable al día. Se han establecido más clínicas, se han excavado pozos y se han construido letrinas. La tasa de mortalidad ha disminuido de manera significativa, pero los niños siguen muriendo de enfermedades prevenibles.

Y ahora han llegado las lluvias. “Uno de los retos es que nos encontramos en el medio de la temporada de lluvias”, dice el Dr. Lunes Kato, Especialista en Salud y Nutrición de UNICEF. “Ahora es cuando vemos un aumento en las enfermedades, especialmente las enfermedades diarreicas… y la situación de la desnutrición está empeorando”.

La semana pasada, UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtieron que Sudán del Sur está entrando rápidamente en una crisis nutricional que podría matar a más de 50.000 niños debido a la desnutrición en el transcurso de este año.

Apoyo

Hoy, un equipo de voluntarios de la comunidad pasa por la casa desmantelada de la familia Kai, mientras ésta se preparar para mudarse. Este grupo de voluntarios realiza exámenes médicos tres veces a la semana para ayudar a mejorar la nutrición general de los niños en el campamento.

El equipo examina a la hija de la Sra. Kai, Nyagoanar, para comprobar si sufre desnutrición. Se percatan de que la niña tiene diarrea, y entregan a la Sra. Kai dos sobres de sales de rehidratación oral después de explicarle cómo administrar el tratamiento. Le aconsejan que vaya a la clínica de inmediato si la situación no mejora. También hablan de mantener la basura fuera de la casa y asegurarse de que la familia se lave las manos con jabón después de ir al baño.

A medida que cae más lluvia, los equipos como éste y las familias como los Kai se embarcan en una carrera contra el tiempo y los elementos para impedir la propagación de enfermedades como la diarrea.

Y como Sudán del Sur lucha contra lo que el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, ha calificado de "una hambruna en ciernes", UNICEF y sus aliados aumentan su presencia en las partes más remotas de las zonas de conflicto, en misiones aéreas de respuesta rápida para llegar a las familias en mayor riesgo.


 

 

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