Sudán del Sur, República de

En Sudán del Sur, educación para los niños en medio de la crisis

Por Mercy Kolok

La educación es algo más que un derecho fundamental; contribuye a allanar el camino hacia un futuro exitoso y productivo. Hoy en día hay más niños que nunca que reciben una enseñanza durante su primera infancia, un factor que resulta fundamental para el desarrollo del cerebro. A nivel mundial, la tasa de matriculación en la educación en la primera infancia aumentó del 33% en 1999 al 50% en 2011.

Proseguir los esfuerzos para apoyar el derecho de todos los niños a la educación es uno de los 25 logros que estamos celebrando a medida que nos acercamos al 25° aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, en noviembre. Obtenga más información acerca de los progresos que hemos logrado y lo que aún queda por hacer.

En Sudán del Sur, un proyecto conjunto del UNICEF y USAID tiene por objeto apoyar la educación de los niños afectados por los constantes conflictos que sacuden el país.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2014-0365/Holt
Niños desplazados por los combates recientes frente a una escuela en una tienda de campaña dirigida por UNICEF en la ciudad de Mingkaman, Sudán del Sur.

JUBA, Sudán del Sur, 24 de junio de 2014 – Es una mañana lluviosa en Juba, la capital de Sudán del Sur. A pesar de las condiciones meteorológicas, la gente parece realizar sus actividades normales en el asentamiento de Mahad para desplazados internos. Según la ONG Terre des Hommes, que presta asistencia en el asentamiento, esta colección de refugios improvisados en un solar ubicado cerca del centro de la ciudad acoge actualmente a más de 2.500 desplazados internos. Durante los últimos seis meses, estas personas han estado huyendo del conflicto que asola Sudán del Sur; en su mayoría provienen de Bor, Pibor y Malakal, en el centro y el norte del país. La mayoría de los residentes aquí son mujeres y niños.

A medida que conducimos por los espacios embarrados que hay entre estos hogares temporales me llama la atención un grupo de niños que camina bajo la lluvia, con las manos entrelazadas y cantando. Nos sonríen y nos saludan. Nos dirigimos al mismo lugar, uno de los espacios de UNICEF adaptados a las necesidades de los niños en el asentamiento de Mahad, donde UNICEF y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) están a punto de hacer un anuncio especial.

Cuando nuestro vehículo se detiene, más de un centenar de niños, algunos de apenas 2 años de edad, ya están reunidos, cantando y bailando bajo la orientación de su maestro.

“Estoy muy contento de ver de nuevo a mis niños alegres”, escucho que dice una de las madres.

“Yo también. Me alegro de que puedan aprender otra vez”, añade otra.

Todavía con miedo

Pero esas madres no están aquí hoy solo para ver cómo sus hijos cantan y bailan. Algunas siguen teniendo miedo de perder a sus hijos de vista.

“En el asentamiento viven varias comunidades, y como todos hemos vivido el conflicto nunca se sabe lo que puede ocurrir”, dice la primera madre. “Así que vengo con mis hijos para asegurarme de que estén bien”.

A pesar del acuerdo para vivir en armonía que han establecido los desplazados internos y las comunidades de acogida, muchos residentes no se sienten cómodos cuando se separan de sus familias. A muchos de los niños del asentamiento de Mahad todavía no se les permite ir a la escuela con regularidad.

Un sentimiento de normalidad

La educación es fundamental para proporcionar a los niños una sensación de normalidad después de haber sufrido determinados traumas, y UNICEF y USAID han acudido a este espacio adaptado a los niños para anunciar un proyecto de educación para situaciones de emergencia de 17 millones de dólares, que redundará en beneficio de los niños de las zonas afectadas por el conflicto de Sudán del Sur.

“Esta nueva alianza ofrece a las niñas, los niños y los jóvenes un espacio seguro frente a un mayor riesgo de lesiones, traumas, explotación y abuso”, explica Linda Etim, Administradora Auxiliar Adjunta para África de USAID, a un grupo de maestros, padres y madres, y periodistas.

Con el generoso apoyo de USAID, UNICEF estará en condiciones de proporcionar espacios temporales de aprendizaje seguro y protector, así como materiales de enseñanza y aprendizaje. La organización apoyará el aprendizaje acelerado para los adolescentes y los jóvenes que no van a la escuela, y capacitará a los docentes sobre preparación para la vida cotidiana, apoyo psicosocial y consolidación de la paz.

Salvar vidas

“Además de la evidente necesidad de continuar la educación de los niños, la enseñanza en situaciones de emergencia salva en realidad vidas mediante la prestación de apoyo a los niños y adolescentes con mensajes esenciales sobre cómo mantener la salud en los centros temporales de acogida donde viven hacinados”, dijo a los reunidos el representante de UNICEF en Sudán del Sur, Jonathan Veitch. “También ayuda a fomentar la cohesión social y a enseñar a los niños acerca de las alternativas a la violencia en la solución de los conflictos; también les ofrece actividades positivas y constructivas en medio del caos y el trauma que supone esta emergencia devastadora”.

En Mahad hay dos tiendas de campaña de UNICEF adaptadas a las necesidades de los niños, así como una estructura temporal construida con varas de bambú, donde aproximadamente 620 niños asisten a clases y sesiones para preescolares.

“Algunas familias todavía se muestran reacias a que sus hijos no se separen de sus padres o cuidadores; no les gusta perder de vista a sus niños”, dice Katherine Smith, representante en Terre des Hommes. “Así que estamos trabajando con los miembros de la comunidad para alentar a las familias a que traigan a sus hijos”.

Para algunos de los niños la situación ya está cambiando las cosas. “Echo de menos mi casa y mis amigos”, dice una niña de 10 años. “Pero estoy contenta de estar aquí, porque me siento segura y puedo aprender y jugar de nuevo”.


 

 

Fotografía UNICEF: Emergencias

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