Sudán del Sur, República de

Diario de campo: UNICEF se prepara para ayudar a las víctimas del conflicto en Sudán del Sur

Por Sunil Verma

El condado de Pibor, en el estado de Jonglei (Sudán del Sur), es el lugar donde se produjo un reciente conflicto entre los miembros de las tribus Murle y Lou Nuer. La violencia ha obligado a miles de personas a refugiarse en las zonas de matorrales circundantes., Sunil Verma, de UNICEF, informa desde aquí sobre una misión de evaluación organizada por la Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur.

PIBOR, Sudán del Sur, 12 de enero de 2012. Eran las 7 de la mañana cuando subí a un helicóptero MI8 de las Naciones Unidas con colegas de la sección  de Derechos Humanos y Protección infantil de la Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS), así como con representantes de la Comisión de Derechos Humanos de Sudán del Sur, Comisión de la Paz de Sudán del Sur, el Programa Mundial de Alimentos, y representantes de radio y televisión de Sudán del Sur.

Imagen del UNICEF
© UNICEF South Sudan/2012/Verma
Un oficial de protección infantil de UNICEF ofrece orientación a unos trabajadores sociales sobre las medidas de protección de la infancia en un asentamiento temporal en Pibor ( Sudán del Sur).

Cuando nos acercamos a Pibor pudimos ver que algunos tukuls (chozas), rodeados de tierra estéril y sin signos de vida, habían sido incendiados.

“Una situación impredecible”

El Oficial de Seguridad de UNMISS, Ravi Nair, nos recibió en la pista de aterrizaje  y nos informó sobre la seguridad.

En Pibor se produjo el éxodo de sus habitantes cuando la violencia entre la tribu Lou Nuer y la tribu Murle estalló el 23 de diciembre en el poblado de Kurwanya, en Likuangole Payam. El conflicto se intensificó hacia el final del año.

“Todo está en calma ahora”, dijo, “pero la situación es impredecible”. Por ello, teníamos que mantenernos juntos y todos estábamos preparados para cumplir nuestro cometido.

Fuimos a la oficina del Comisionado del Condado. La ruta nos llevó a través de una zona residencial, donde los soldados del Ejército de Liberación del Pueblo Sudanés viven con sus familias. Vimos también a muchas familias que viven bajo los árboles y en refugios improvisados; según nos dijeron, eran personas desplazadas por el conflicto.

Imagen del UNICEF
© UNICEF South Sudan/2012/Verma
Allan Joko cuenta cómo le secuestraron en su casa en el poblado de Kongor (Sudán del Sur).

Niños desplazados y secuestrados

Me fui con Abraham, un oficial de protección infantil de UNICEF, para reunirme con los menores no acompañados y los huérfanos de la zona. Los niños, cuyas edades oscilaban entre un mes y 14 años, estaban sentados en el suelo de un recinto seguro, con muy poco que vestir y apenas nada que comer. Un grupo de mujeres voluntarias, desplazadas también por culpa de la violencia, se ocupaban de ellos.

Uno de los muchachos, Allan Joko, tenía alrededor de 10 años. Habló de su reciente fuga después de haber sido secuestrado de su casa en la aldea de Kongor hacía unos 10 días. Se vio obligado a viajar con sus captores y otros secuestrados hasta que hace dos días, cuando los hombres estaban distraídos, Allan se escapó y pasó la noche en el monte antes de caminar hacia la comunidad más cercana. No tiene idea de dónde está su familia.

“Nunca me maltrataron”, dijo Allan de sus captores, “pero no sé si mis padres aún están vivos y si van a venir a buscarme”.

Asimismo, vi a un bebé de 8 meses cuyos progenitores fueron asesinados en un ataque. Estaba atado a la espalda de su madre, y cuando ella murió, el bebé cayó hacia atrás y sufrió heridas en la espalda y la cabeza. Resulta difícil obtener atención médica desde que fuera saqueado el centro de salud, a cargo de Médicos Sin Fronteras (MSF).

“Necesitamos su ayuda”

En toda la ciudad hay muestras de la catástrofe y sólo vimos una limitada asistencia externa para los afectados.

El tiempo se agotaba; la misión sólo tenía permiso para visitar Pibor durante tres horas. En el camino de vuelta al helicóptero vimos algunas personas salir de donde se habían ocultado, llevando sus pertenencias y a sus hijos.

“Todavía no ha terminado, están a sólo dos horas por el río llevando a cabo sus ataques y pueden regresar en cualquier momento”, dijo Josué Konyi, Comisionado del Condado. “Juba tiene que enviar refuerzos para nuestra protección y comida para los niños”.

En respuesta a la crisis, UNICEF participa en evaluaciones y exámenes organizados por el gobierno. UNICEF también está desplegando profesionales de la nutrición, de protección infantil y de comunicaciones, así como del programa de agua, saneamiento e higiene. UNICEF también ha almacenado de manera preventiva suministros para la respuesta humanitaria, que se iniciará tan pronto como se haya establecido el acceso a la población afectada.

Con sus aliados, UNICEF ha iniciado un programa de reunificación familiar y actividades de inscripción para ayudar a devolver a los niños desplazados y secuestrados a sus familias. Aunque queda mucho más trabajo por hacer.

“Necesitamos su ayuda”, dijo Konyi.


 

 

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